Libros, revolución cultural y espiritual
- Modesto Rangel Miranda (Comunicador social)
Las naciones se enriquecen cuando sus habitantes nadan en las profundas aguas culturales de los libros proyectando ideas, pensamientos que pueden transformar a quienes se ...
Las naciones se enriquecen cuando sus habitantes nadan en las profundas aguas culturales de los libros proyectando ideas, pensamientos que pueden transformar a quienes se ...
Las naciones se enriquecen cuando sus habitantes nadan en las profundas aguas culturales de los libros proyectando ideas, pensamientos que pueden transformar a quienes se mantienen a la sombra de los oscuros caminos de la ignorancia y el conocimiento ciego que muchas personas no desean exponer por temor a expresar una equivocación. Es verdad que en ocasiones nunca llevamos un buen libro, pero lo esencial es descubrir cuáles son sus deleites enriquecedores para enfocar los desajustes literarios culturales.
En 1943, se celebró la primera Feria Nacional del Libro y se fundó la Sociedad Amigos del Libro, lo que promovió la creación de un concurso literario en los géneros de novela, cuento y biografía, que puede considerarse como el antecedente del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró. Fue entonces que mediante Decreto N.° 237 del 27 de mayo de 1957 y por iniciativa del Dr. José Daniel Crespo se estableció la Semana del Libro, que se efectúa desde entonces del 22 al 29 de septiembre. Este año, la ciudad de Panamá se convierte en el centro de mayor atención bibliográfica, al permitir que muchas personas enriquezcan su apetito cultural con la celebración de la XI Feria Internacional del Libro, del 18 al 23 de agosto.
Desde los tiempos bíblicos, la lectura estaba designada únicamente a los más formados y cultos de las sociedades. Para los romanos, existían diversas formas idealistas que los diferenciaban de la cultura griega. Los romanos eran muy estudiosos y complementaban esos conocimientos dentro de las fuerzas armadas; los griegos eran más cultos, filosóficos e idealistas.
Los libros no eran de papel ni papiro, sino a base de grabados en arcilla; a punta de punzón, dejaban grabado para la posteridad el mensaje o recuerdo de algún gran hecho o acontecimiento histórico.
En la gran Babilonia existían los repositorios, bibliotecas donde reposaban cuidadosamente las tabletas. Eran unas escrituras en fonética y en parte ideográfica, que se combinaban para que personas de lenguas distintas pudiesen comprender el mensaje de los escritos dentro de los primeros libros o papiros.
Uno de los problemas que confronta Panamá es que nuestros jóvenes no desean tener el sano conocimiento de la palabra. Toda transformación humana y social se basa en el conocimiento de la palabra, que permite a la juventud el entendimiento de las cosas cotidianas.
Ojalá que en esta semana se profundice el deseo de investigar en las aguas del conocimiento para que la sociedad panameña tenga una transformación en el plano cultural y en sabiduría espiritual y humana.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.