Lo bueno y lo malo en el día del cambio
Publicado 1999/09/03 23:00:00
- Néstor Jaén
No nos vamos a referir en este artículo al cambio de gobierno como proceso global. Sobre ello ya se ha escrito mucho. Hoy nos fijaremos, más bien, aunque muy brevemente, en ciertos detalles del día de la toma de posesión de la nueva presidenta de Panamá y de varios de sus acompañantes. Ese día hubo cosas significativamente buenas y cosas muy negativas.
Algo muy bueno fue que las ceremonias de transición comenzaran la víspera con una misa en la que la presidenta hizo bendecir la banda presidencial, participó en las ofrendas de la misa y sobre todo recibió el cuerpo de Cristo en la comunión. Un excelente comienzo que se reforzó con la invocación religiosa en el Estadio Nacional por parte del Arzobispo de Panamá. Los gobiernos los realizan seres humanos, pero en el fondo de los hechos históricos se encuentra Dios y reconocerlo es algo muy importante y estamos convencidos de que influye en la marcha de los acontecimientos.
Otro punto positivo fue que la toma de posesión se realizara en el nuevo Estadio Nacional. Esto le dio un sabor muy popular el evento. La comunicación entre el pueblo y las nuevas autoridades fue alegre y espontánea. Y a propósito del estadio, varias personas notamos que los sitios más populares de él, aparte de los palcos, son los únicos que tienen techo para defenderse del sol y de la lluvia. La personas "de la galería" están así más protegidas que las "de butacas". Esto es un detalle, tal vez no pretendido, de "opción preferencial por los pobres" que nos agrada.
En lo referente a la Asamblea Nacional juzgamos también muy positivo el hecho de que dos personajes, una muyer afropanameña y un varón indígena fueran los protagonistas de una elección legislativa "cardiaca". Esto, unido al origen campesino de la presidenta Moscoso, nos parece un símbolo muy bello del nuevo papel socio-político, tanto de la mujer como de las minorías étnicas y de los sectores más pobres de Panamá: Darién, Kuna Yala, el interior campesino. Ojalá que este símbolo se convierta en un hecho clave de estos próximos años en el sentido de la prioridad por la gente más necesitada. Tanto el discurso de doña Mireya como el del legislador Enrique Garrido fueron muy claros en este sentido. Por ello, entre otras cosas, las expectativas del pueblo son inmensas.
¿Se verán frustradas? Con todo el corazón anhelamos y oramos para que esto no ocurra. El proceso de la actual Asamblea también nos ha demostrado que los partidos pequeños tienen también su peso específico en la política nacional. Los grandes partidos no pueden sentirse prepotentes porque por ese camino pueden llegar a grandes descalabros.
Sin duda que sobre la toma de posesión y elementos adyacentes hay otros factores positivos que ustedes, queridos lectores y lectoras, podrán añadir. Por nuestras parte, aquí lo dejamos por ahora.
¿Y los elementos negativos? Para nosotros lo principal se puede resumir en el último asalto del "boxeo" por la conquista de la mayoría en la Asamblea Legislativa. Es obvio que las negociaciones políticas en búsqueda del poder son en sí mismas legítimas, pero hay que saber cuándo y cómo se hacen para no irrespetar ni a las personas particulares ni al pueblo en general.
Para el futuro sugerimos que cuando se prevean situaciones similares, las votaciones se realicen la víspera. No hay derecho a que dos gobernantes extranjeros, venidos expresamente para la toma de posesión presidencial se hayan tenido que regresar a sus países sin asistir a ella por culpa de un retraso de más de tres horas en la programación. Es algo vergonzoso.
En esta misma línea el irrespeto al pueblo nos pareció negativismo. Gente, en su mayoría muy humilde, venida de muy lejos, tuvo que soportar sueño, sed y hambre durante demasiadas horas por culpa de un juego y rejuego político, importante claro está, pero pésimamente llevado.
Más de tres horas de retraso es algo que supera todos los límites. Dentro de nuestro país ello provocó un gran disgusto en muchísima gente y de cara al exterior no nos dio ninguna buena imagen. De hecho la televisión internacional que vimos destacó, y no para echarnos flores, lo ocurrido.
Otro punto negativo, aunque relativamente de menor importancia, fue la inadecuada animación ofrecida al público a partir de cierto momento. El programa cultural había sido muy bueno, pero a cierta hora llegó a cansar, a tal punto que cuando los animadores preguntaban al público si deseaba más números musicales, éste, al menos por donde yo me encontraba, gritaba que no. Los presentadores de la televisión hicieron numerosos esfuerzos por motivar la animación de la gente, pero sólo lo consiguieron por muy poco tiempo. Igualmente se equivocaron al anunciar una y otra vez que ya la presidenta se acercaba sin que esto ocurriera. Para estas ocasiones no basta con personal de la televisión.
Hace falta animadores políticos de la comunidad con características bien definidas. Pero, claro, no se contaba con un retraso tan enorme.. Sin embargo, a pesar de todo, el pueblo tuvo una paciencia admirable y se comportó muy patrióticamente. Esto último se suma, como conclusión, a los puntos positivos que sin duda son mucho más fuertes que los negativos. Que así sea también nuestra historia de cada día.
Algo muy bueno fue que las ceremonias de transición comenzaran la víspera con una misa en la que la presidenta hizo bendecir la banda presidencial, participó en las ofrendas de la misa y sobre todo recibió el cuerpo de Cristo en la comunión. Un excelente comienzo que se reforzó con la invocación religiosa en el Estadio Nacional por parte del Arzobispo de Panamá. Los gobiernos los realizan seres humanos, pero en el fondo de los hechos históricos se encuentra Dios y reconocerlo es algo muy importante y estamos convencidos de que influye en la marcha de los acontecimientos.
Otro punto positivo fue que la toma de posesión se realizara en el nuevo Estadio Nacional. Esto le dio un sabor muy popular el evento. La comunicación entre el pueblo y las nuevas autoridades fue alegre y espontánea. Y a propósito del estadio, varias personas notamos que los sitios más populares de él, aparte de los palcos, son los únicos que tienen techo para defenderse del sol y de la lluvia. La personas "de la galería" están así más protegidas que las "de butacas". Esto es un detalle, tal vez no pretendido, de "opción preferencial por los pobres" que nos agrada.
En lo referente a la Asamblea Nacional juzgamos también muy positivo el hecho de que dos personajes, una muyer afropanameña y un varón indígena fueran los protagonistas de una elección legislativa "cardiaca". Esto, unido al origen campesino de la presidenta Moscoso, nos parece un símbolo muy bello del nuevo papel socio-político, tanto de la mujer como de las minorías étnicas y de los sectores más pobres de Panamá: Darién, Kuna Yala, el interior campesino. Ojalá que este símbolo se convierta en un hecho clave de estos próximos años en el sentido de la prioridad por la gente más necesitada. Tanto el discurso de doña Mireya como el del legislador Enrique Garrido fueron muy claros en este sentido. Por ello, entre otras cosas, las expectativas del pueblo son inmensas.
¿Se verán frustradas? Con todo el corazón anhelamos y oramos para que esto no ocurra. El proceso de la actual Asamblea también nos ha demostrado que los partidos pequeños tienen también su peso específico en la política nacional. Los grandes partidos no pueden sentirse prepotentes porque por ese camino pueden llegar a grandes descalabros.
Sin duda que sobre la toma de posesión y elementos adyacentes hay otros factores positivos que ustedes, queridos lectores y lectoras, podrán añadir. Por nuestras parte, aquí lo dejamos por ahora.
¿Y los elementos negativos? Para nosotros lo principal se puede resumir en el último asalto del "boxeo" por la conquista de la mayoría en la Asamblea Legislativa. Es obvio que las negociaciones políticas en búsqueda del poder son en sí mismas legítimas, pero hay que saber cuándo y cómo se hacen para no irrespetar ni a las personas particulares ni al pueblo en general.
Para el futuro sugerimos que cuando se prevean situaciones similares, las votaciones se realicen la víspera. No hay derecho a que dos gobernantes extranjeros, venidos expresamente para la toma de posesión presidencial se hayan tenido que regresar a sus países sin asistir a ella por culpa de un retraso de más de tres horas en la programación. Es algo vergonzoso.
En esta misma línea el irrespeto al pueblo nos pareció negativismo. Gente, en su mayoría muy humilde, venida de muy lejos, tuvo que soportar sueño, sed y hambre durante demasiadas horas por culpa de un juego y rejuego político, importante claro está, pero pésimamente llevado.
Más de tres horas de retraso es algo que supera todos los límites. Dentro de nuestro país ello provocó un gran disgusto en muchísima gente y de cara al exterior no nos dio ninguna buena imagen. De hecho la televisión internacional que vimos destacó, y no para echarnos flores, lo ocurrido.
Otro punto negativo, aunque relativamente de menor importancia, fue la inadecuada animación ofrecida al público a partir de cierto momento. El programa cultural había sido muy bueno, pero a cierta hora llegó a cansar, a tal punto que cuando los animadores preguntaban al público si deseaba más números musicales, éste, al menos por donde yo me encontraba, gritaba que no. Los presentadores de la televisión hicieron numerosos esfuerzos por motivar la animación de la gente, pero sólo lo consiguieron por muy poco tiempo. Igualmente se equivocaron al anunciar una y otra vez que ya la presidenta se acercaba sin que esto ocurriera. Para estas ocasiones no basta con personal de la televisión.
Hace falta animadores políticos de la comunidad con características bien definidas. Pero, claro, no se contaba con un retraso tan enorme.. Sin embargo, a pesar de todo, el pueblo tuvo una paciencia admirable y se comportó muy patrióticamente. Esto último se suma, como conclusión, a los puntos positivos que sin duda son mucho más fuertes que los negativos. Que así sea también nuestra historia de cada día.

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