Lo que dicen y piden nuestros niños
Publicado 2001/11/01 00:00:00
- L. Machuca
Los niños decía alguien: "Deben venir al mundo, porque son la alegría del hogar, el alma de las escuelas, pues sería triste ver escuelas vacías, calles y hogares silenciosos". Que "No deben venir, porque los padres tienen derecho a formar un hogar sin presiones políticas o religiosas; y nadie se pone de acuerdo". Mientras tanto, los niños que ya vinieron se revientan de risa a espaldas de los que discuten la posibilidad de su existencia, pues los niños no necesitan permiso para vivir, su vida es una tarjeta de presentación.
Los niños son bonitos, graciosos, juguetones; representan una alegría para los abuelos; constituyen una fuente de gastos, preocupaciones o frustraciones para los padres; son necios, molestos o simplemente intolerables y, finalmente, desde la perspectiva de la Convención de los Derechos del Niño de 1989, son toda persona menor de dieciocho años.
Por otro lado, nos encontramos que el mundo de los niños es diferente al de los adultos, sólo para ello hay que observarlos y escucharlos, para saber lo que piensan o sienten respecto a las cosas de mayores. Y dicen los niños que ellos tienen muchos derechos, y también deberes en el hogar, en la escuela y con respecto a las demás personas, "aunque algunas no nos quieran, ni nos cuiden y sean indiferentes con nosotros".
SEGUN ALGUNOS NIÑOS
Nuestros papas son divertidos, otros anticuados, dan muchas órdenes, son regañones, aburridos, nos gritan, discuten mucho, y no nos dejan salir, ni escoger nuestra ropa. No quieren entender que no nos gustan las visitas, pero sí pasear y que las mismas son a veces aburridas y tan largas, que nos preguntamos, cuándo terminan.
Pero, además, hay otro problema que, en ocasiones no se nos escucha... "No tengo tiempo, no quiero escuchar necedades o boberías..." "Estoy cansado, tengo muchos problemas en el trabajo y la casa. Habla rápido que estoy leyendo el periódico y voy a ver la televisión". Y sin embargo, nosotros contamos con un gran amigo ¡Dios!, con quien hablamos. Y es que nosotros, los niños, hemos reconocido que "Jesús es el amigo de los niños y las niñas del mundo, que siempre está con nosotros y no nos desampara". En ese sentido, nosotros, los niños y niñas del Hogar de la Infancia de la Iglesia de La Merced, en nuestras oraciones a Dios, le agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros; le pedimos que nos proteja, que nos bendiga para estudiar y no pelear, y además le pedimos por los niños y niñas que no tienen familia ni hogar y no van a la escuela, o por las familias que sufren, porque no tienen trabajo. También le pedimos de la siguiente manera:
"Señor Dios te pedimos que ruegues por los niños y las niñas del mundo y por los adultos para que tengan más responsabilidad. Por nosotros, los niños enfermos y por las familias para que sean unidas para siempre". "Te doy gracias Padre Dios, por este día hermoso que creaste para mí. Te quiero decir, Señor Jesús, que te apreciamos y que todos los niños y niñas debemos imitarte". Escuchemos y aprendamos de nuestros niños, para que el amor, la comprensión y el diálogo prosperen en nuestras familias.
Los niños son bonitos, graciosos, juguetones; representan una alegría para los abuelos; constituyen una fuente de gastos, preocupaciones o frustraciones para los padres; son necios, molestos o simplemente intolerables y, finalmente, desde la perspectiva de la Convención de los Derechos del Niño de 1989, son toda persona menor de dieciocho años.
Por otro lado, nos encontramos que el mundo de los niños es diferente al de los adultos, sólo para ello hay que observarlos y escucharlos, para saber lo que piensan o sienten respecto a las cosas de mayores. Y dicen los niños que ellos tienen muchos derechos, y también deberes en el hogar, en la escuela y con respecto a las demás personas, "aunque algunas no nos quieran, ni nos cuiden y sean indiferentes con nosotros".
SEGUN ALGUNOS NIÑOS
Nuestros papas son divertidos, otros anticuados, dan muchas órdenes, son regañones, aburridos, nos gritan, discuten mucho, y no nos dejan salir, ni escoger nuestra ropa. No quieren entender que no nos gustan las visitas, pero sí pasear y que las mismas son a veces aburridas y tan largas, que nos preguntamos, cuándo terminan.
Pero, además, hay otro problema que, en ocasiones no se nos escucha... "No tengo tiempo, no quiero escuchar necedades o boberías..." "Estoy cansado, tengo muchos problemas en el trabajo y la casa. Habla rápido que estoy leyendo el periódico y voy a ver la televisión". Y sin embargo, nosotros contamos con un gran amigo ¡Dios!, con quien hablamos. Y es que nosotros, los niños, hemos reconocido que "Jesús es el amigo de los niños y las niñas del mundo, que siempre está con nosotros y no nos desampara". En ese sentido, nosotros, los niños y niñas del Hogar de la Infancia de la Iglesia de La Merced, en nuestras oraciones a Dios, le agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros; le pedimos que nos proteja, que nos bendiga para estudiar y no pelear, y además le pedimos por los niños y niñas que no tienen familia ni hogar y no van a la escuela, o por las familias que sufren, porque no tienen trabajo. También le pedimos de la siguiente manera:
"Señor Dios te pedimos que ruegues por los niños y las niñas del mundo y por los adultos para que tengan más responsabilidad. Por nosotros, los niños enfermos y por las familias para que sean unidas para siempre". "Te doy gracias Padre Dios, por este día hermoso que creaste para mí. Te quiero decir, Señor Jesús, que te apreciamos y que todos los niños y niñas debemos imitarte". Escuchemos y aprendamos de nuestros niños, para que el amor, la comprensión y el diálogo prosperen en nuestras familias.

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