Los enemigos del ITBMS
Publicado 2003/06/15 23:00:00
A diferencia de la mayoría de los países del mundo, en que existe una arraigada conciencia ciudadana de pagar tributos para recibir a cambio los servicios que el Estado está obligado a proporcionar, en Panamá - especialmente en algunos sectores - existe una marcada reticencia a pagar impuestos. Un diagnóstico hecho en 1999 por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) sobre el sistema tributario panameño revelaba justamente eso. Que las recaudaciones derivadas del Impuesto Sobre la Renta (ISR) recaían, básicamente, sobre los trabajadores. Adicional a ello -apuntaba el CIAT- el ITBM sólo gravaba la transferencia de bienes muebles, dejando por fuera los servicios, en tanto que el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) no gravaba ningún servicio.
En un país en donde los servicios constituyen alrededor del 80% del Producto Interno Bruto (PIB), esta realidad no tenía el mayor sentido.
La instauración por la Reforma Tributaria (Ley 61 de 26 de diciembre de 2002) del ITBMS para gravar, como se hace en el resto de los países del mundo, también a los servicios ha desatado una feroz y costosa campaña liderada, entre otros, por individuos que pagaban muy pocos impuestos a pesar de sus importantes ingresos o que, sencillamente, no pagaban impuestos y ahora tendrán que hacerlo.
A fin de aglutinar respaldo para su causa, esos individuos han apelado a los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) y llegado a diseminar información falsa sobre el presunto impacto de la Reforma sobre los ciudadanos de escasos recursos, ignorando que la Reforma excluye los alimentos, los servicios relacionados con la salud y la educación, la energía eléctrica, la telefonía fija o residencial y el transporte de pasajeros y mercancías.
Luego de un cuidadoso análisis de los líderes y propulsores de esta campaña, los hemos agrupado en las siguientes categorías:
1. Los que andan al margen de la Constitución. En esta corriente se ubican quienes enarbolan la bandera de la "inconstitucionalidad" de la Reforma, alegando, equivocadamente, que la Constitución prohíbe que se les grave con impuestos, como si fuesen ciudadanos con fueros y privilegios e inmunidad tributaria. Iguales argumentos esgrimen quienes se montan sobre una pretendida "seguridad jurídica", la cual nunca podrá ir en contra de los intereses del Estado, ni de los principios de justicia (equidad), neutralidad y simplificación que se persigue en el sistema propuesto e iniciado con la Ley 61 de 2002.
2. Los que andan al margen de la Ley. En este grupo figuran contrabandistas tradicionales, especuladores y aquellos que realizan sus actividades de venta de bienes y/o servicios apelando a métodos ilegales y compitiendo deslealmente con empresarios que sí cumplen con la ley. Los militantes de este grupo presumen de ser más vivos que los demás ("juega vivo"), al querer perpetuar métodos que les han permitido enriquecerse a costas del fisco.
Por lo general, los integrantes de este grupo utilizan a pequeños comerciantes como eslabón en la cadena de comercialización de sus bienes y servicios, con el ánimo de dificultar el esfuerzo de la administración pública para fiscalizarlos. Ellos saben que esta tarea del Gobierno es gigantesca, costosa y difícil. Pero están conscientes de que la Reforma Tributaria, amalgamada con la nueva estructura legal de la Dirección General de Ingresos (DGI), constituye una seria amenaza a sus pretensiones de perpetuar prácticas corruptas.
Todos estos individuos comprenden mejor que nadie que quien oculta ventas es porque oculta compras (válido para los servicios). Y que el ITBMS es un instrumento eficaz para el control y la fiscalización de tales hechos.
De allí que la iniciativa de establecer un sistema de tributación especial para los "pequeños contribuyentes", llamados "no contribuyentes", sea vital, tanto para el sistema tributario, como para la propia sociedad. De lo contrario, seguirán especulando y cargando al consumidor, de manera indirecta, los ITBMS que ellos mismos recuperan como crédito fiscal o como gasto deducible del impuesto sobre la renta a pagar.
3. Los sofisticados. A este grupo pertenecen individuos con grandes recursos que, por vía de intermediarios (abogados o cabilderos bien pagados), actúan en diversos foros y en medios de comunicación para tergiversar las leyes, decretos reglamentarios y decisiones judiciales y administrativas, de manera que esa interpretación acomodaticia e ilegal favorezca a sus clientes y aumente sus honorarios.
4. Los politiqueros. En los medios de comunicación han surgido personajes muy conspicuos que de la noche a la mañana se han convertido en "defensores del pueblo". Nunca antes, estos personajes, que sepamos, fueron vistos luchando contra las inequidades, los privilegios, las injusticias y las violaciones de los derechos humanos que pulularon en el país en los tiempos de la dictadura. ¡Ah! Pero es que estamos en los albores de una campaña política en la que intentan "treparse" sobre causas demagógicas para proyectarse a puestos de elección.
Y de paso, acarician la posibilidad de que su irresponsable aventura los lleve a mantenerse inmunes, como lo han estado antes, a la justicia tributaria, olvidándose una vez más de aquellos que soportaron durante decenios la carga tributaria: los trabajadores de planilla, muchos de los cuales ahora, bajo la Reforma Tributaria, están exonerados del impuesto sobre la renta. Esta exoneración no es sólo justicia tributaria, sino redistribución del ingreso nacional.
En un país en donde los servicios constituyen alrededor del 80% del Producto Interno Bruto (PIB), esta realidad no tenía el mayor sentido.
La instauración por la Reforma Tributaria (Ley 61 de 26 de diciembre de 2002) del ITBMS para gravar, como se hace en el resto de los países del mundo, también a los servicios ha desatado una feroz y costosa campaña liderada, entre otros, por individuos que pagaban muy pocos impuestos a pesar de sus importantes ingresos o que, sencillamente, no pagaban impuestos y ahora tendrán que hacerlo.
A fin de aglutinar respaldo para su causa, esos individuos han apelado a los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) y llegado a diseminar información falsa sobre el presunto impacto de la Reforma sobre los ciudadanos de escasos recursos, ignorando que la Reforma excluye los alimentos, los servicios relacionados con la salud y la educación, la energía eléctrica, la telefonía fija o residencial y el transporte de pasajeros y mercancías.
Luego de un cuidadoso análisis de los líderes y propulsores de esta campaña, los hemos agrupado en las siguientes categorías:
1. Los que andan al margen de la Constitución. En esta corriente se ubican quienes enarbolan la bandera de la "inconstitucionalidad" de la Reforma, alegando, equivocadamente, que la Constitución prohíbe que se les grave con impuestos, como si fuesen ciudadanos con fueros y privilegios e inmunidad tributaria. Iguales argumentos esgrimen quienes se montan sobre una pretendida "seguridad jurídica", la cual nunca podrá ir en contra de los intereses del Estado, ni de los principios de justicia (equidad), neutralidad y simplificación que se persigue en el sistema propuesto e iniciado con la Ley 61 de 2002.
2. Los que andan al margen de la Ley. En este grupo figuran contrabandistas tradicionales, especuladores y aquellos que realizan sus actividades de venta de bienes y/o servicios apelando a métodos ilegales y compitiendo deslealmente con empresarios que sí cumplen con la ley. Los militantes de este grupo presumen de ser más vivos que los demás ("juega vivo"), al querer perpetuar métodos que les han permitido enriquecerse a costas del fisco.
Por lo general, los integrantes de este grupo utilizan a pequeños comerciantes como eslabón en la cadena de comercialización de sus bienes y servicios, con el ánimo de dificultar el esfuerzo de la administración pública para fiscalizarlos. Ellos saben que esta tarea del Gobierno es gigantesca, costosa y difícil. Pero están conscientes de que la Reforma Tributaria, amalgamada con la nueva estructura legal de la Dirección General de Ingresos (DGI), constituye una seria amenaza a sus pretensiones de perpetuar prácticas corruptas.
Todos estos individuos comprenden mejor que nadie que quien oculta ventas es porque oculta compras (válido para los servicios). Y que el ITBMS es un instrumento eficaz para el control y la fiscalización de tales hechos.
De allí que la iniciativa de establecer un sistema de tributación especial para los "pequeños contribuyentes", llamados "no contribuyentes", sea vital, tanto para el sistema tributario, como para la propia sociedad. De lo contrario, seguirán especulando y cargando al consumidor, de manera indirecta, los ITBMS que ellos mismos recuperan como crédito fiscal o como gasto deducible del impuesto sobre la renta a pagar.
3. Los sofisticados. A este grupo pertenecen individuos con grandes recursos que, por vía de intermediarios (abogados o cabilderos bien pagados), actúan en diversos foros y en medios de comunicación para tergiversar las leyes, decretos reglamentarios y decisiones judiciales y administrativas, de manera que esa interpretación acomodaticia e ilegal favorezca a sus clientes y aumente sus honorarios.
4. Los politiqueros. En los medios de comunicación han surgido personajes muy conspicuos que de la noche a la mañana se han convertido en "defensores del pueblo". Nunca antes, estos personajes, que sepamos, fueron vistos luchando contra las inequidades, los privilegios, las injusticias y las violaciones de los derechos humanos que pulularon en el país en los tiempos de la dictadura. ¡Ah! Pero es que estamos en los albores de una campaña política en la que intentan "treparse" sobre causas demagógicas para proyectarse a puestos de elección.
Y de paso, acarician la posibilidad de que su irresponsable aventura los lleve a mantenerse inmunes, como lo han estado antes, a la justicia tributaria, olvidándose una vez más de aquellos que soportaron durante decenios la carga tributaria: los trabajadores de planilla, muchos de los cuales ahora, bajo la Reforma Tributaria, están exonerados del impuesto sobre la renta. Esta exoneración no es sólo justicia tributaria, sino redistribución del ingreso nacional.

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