Recomendaciones
Los problemas de conducta y cómo afrontarlos
La conducta de los niños puede variar de forma radical, dependiendo del medio en el que están en un momento u otro, tanto, que al salir o
La conducta de los niños puede variar de forma radical, dependiendo del medio en el que están en un momento u otro, tanto, que al salir o entrar por la puerta de la casa parecen otros. En la escuela, puede llegar a ser un pendenciero, mientras que en casa es un ángel.
La mayor parte de nosotros, al saber que nuestro hijo ha sido víctima o victimario puede alarmarse. Aunque anoto que no debería ser así ya que la conducta agresiva de un niño puede ser tan natural como tantas otras de sus facetas infantiles. Obviamente, los impulsos agresivos varían de un niño a otro, pero tales conductas podrían ser una manifestación de su vida emocional, una forma inapropiada de expresar sus miedos y preocupaciones internas.
No es menos falso que la agresión puede variar desde los ataques físicos hasta verbales, o la destrucción de algo que pertenece al compañero. Los estallidos agresivos también se vinculan con diferentes escenarios, ya que puede ser agresivo en la escuela, pero no en casa, atacar a los más pequeños, pero no a los más grandes: muy común.
Sin rodeos, es importante saber que para niños tan pequeños, el pelear puede ser un mecanismo de afirmación personal; intrínsecamente en su perspectiva del mundo, se convierte en una técnica utilizada para examinar tipos de conductas aún no definidas. Para la célebre terapeuta infantil argentina Telma Reca, el niño que no pelea por sus cosas, repele una agresión o alguna situación similar, corre serio peligro de llegar a ser una persona no asertiva. Así que puede que ese no sea el problema, pueden ser otros los detonantes. Pero, en general, se expresan de esa forma violenta, agresiva, explosiva, lo cual debe controlarse y no ser la expresión de una frustración inmanejable y empeorar.
Ahora, todo esto puede dar lugar a otras situaciones y se pasa de la afirmación de la personalidad a la “búsqueda” de problemas, encarnados en todo tipo de aprietos, que pueden ser de difícil manejo si no se tienen las herramientas mínimas para afrontarlos. Cantidad de padres, madres, maestras se quejan de las complicaciones para controlar a los niños en el salón/casa.
De allí que a continuación presentamos una serie de recomendaciones:
1. Construya un calendario/horario de actividades: Muchos niños, sobre todo los muy inquietos necesitan una rutina de trabajo. Es importante acostumbrarlos a un ritmo de trabajo. Ocasionalmente, podrá romperse, pero al inicio es importante respetar ese horario (en casa y en la escuela).
2. Manténgalo trabajando: Prepare actividades para los que acaben primero, hágalos partícipes apoyando a otros niños; tenga disponible accesorios, juegos, que puedan utilizar sin molestar, fomente la lectura, y que consideren dichas actividades como premios.
4. Para controlar la conducta del niño, no amenace con castigar, al contrario, debe premiar al niño cuando se comporte apropiadamente y cobrarle de alguna manera cuando se comporte inapropiadamente. Por ejemplo, al ver al alumno completar un trabajo, dígaselo, pero si el niño no lo hace, simplemente pídale que termine y añádale algo extra.
5. Refuerce la autoridad de los maestros, ya que los niños aprenden rápido con quién pueden ser traviesos y con quién no.
7. Sea inquebrantable y firme con las reglas.
9. Si quiere enseñar algo al grupo o hijos, instrúyale sobre una conducta cada vez, no se puede enseñar todo el mismo día.
10. Una vez que se seleccione la conducta que quiere enseñar, exija que se realice todas las veces que haya oportunidad.
11. Cuando dé una indicación, hágalo con voz firme y segura: cerciórese de que cumpla.
12. Los premios que utilice deben entregarse inmediatamente después de la conducta y deben ser los que le agradan al niño. También puede ser algo que se le ofrezca todos los días. No ofrezca premios muy grandes y lejanos para tareas pequeñas.
13. No prometa cosas que no pueda cumplir, pues el niño dejará de presentar las conductas esperadas.
14. Evite ofrecer premios una vez que el niño ya se está portando mal. En estos casos solo limítese a cobrarle por su conducta y no dé mayores explicaciones, no trate de convencerlo de que haga las cosas. Por favor no diga: “si haces esto te voy a dar esto”.
15. Comuníquese constantemente con los padres, si es posible dé reportes breves sobre el comportamiento del niño. Elogie los avances.

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