Panamá, ¿el primer municipio?
Publicado 2002/04/10 23:00:00
Resulta paradójico que siendo Panamá, sede del primer municipio en tierra firme, se le ubica, como el país latinoamericano en que más rezagado se encuentra el proceso de descentralización y fortalecimiento municipal. Sólo el 2% del gasto público nacional es administrado por los municipios, lo que hace de éstos una instancia altamente dependiente del gobierno central e incapaz de atender las demandas de los ciudadanos de la comuna.
La historia del municipio en América se comenzó a escribir hace 508 años. Fue el 24 de abril de 1494, a sólo dos años de la llegada de Cristóbal Colón a América, en el territorio que llamó La Isabela, hoy República Dominicana, donde se fundan las bases institucionales de la municipalidad.
El municipio, lo mismo que el idioma y la religión, es una herencia del ancestro español, el que es transplantado al nuevo continente con las mismas características de la tierra de Castilla considerándose una verdadera extensión de su organización política administrativa.
La organización municipal se instaura en Hispanoamérica por inercia propia, puesto que es la forma de gobierno conocida por los conquistadores. El municipio, se impone desarticulando las estructuras prehispánicas del cacicazgo y del imperio, cuyas organizaciones quedan relegadas a las comarcas, en el caso de Panamá.
Según los anales históricos, mediante las Capitulaciones de Santa Fe, el 17 de abril de 1494, los Reyes Católicos facultaron a Colón para que designara tres personas para cada oficio de gobierno en las tierras descubiertas por ellos. En mayo de 1493, los reyes concedieron a Colón nombrar alcaldes y alguaciles, regidores y jurados.
El Cabildo o Ayuntamiento, fue en esencia la estructura de gobierno municipal primigenia en Hispanoamérica, que a su vez era una derivación de la curia en la antigua Roma, y que hoy damos en denominar El Concejo. El Cabildo de otrora estaba básicamente conformado de seis a doce regidores, los escribanos públicos, el alguacil mayor, el procurador, jurados o diputados, el fiel ejecutor, el mayordomo, el depositario general, corredor de lonjas y el regidor o representante de la ley, aunque esta formula podía variar, era la más usual y conocida. Con el tiempo, el sistema se degeneró dando lugar a la compra de los cargos comunales y los más importantes podían ser transmisibles mediante escritura pública.
Más tarde, los Cabildos Abiertos reavivaron la vocación democrática del municipio mediante la acción organizada de los vecinos, quienes entorno a esta institución se reunían para dar un destino común a la vida en comunidad.
Aún cuando algunos historiadores señalan que en 1525 se funda en México el primer municipio en tierra firme, debemos corregir el rumbo de tan injustificado enredo histórico. No debe haber duda, y por mera lógica lo afirmamos, que es en Panamá, donde tiene el bautizo la institución municipal. Ya hemos dicho que el municipio surge de forma espontánea en los asentamientos españoles. Tengamos en cuenta que en 1509 se da la ocupación territorial de San Sebastián de Urabá y en 1510, Santa María La Antigua, fundada por Balboa. En la obra "Historias y vicisitudes de un Cabildo" del arquitecto Samuel Gutiérrez, dice que Santa María, "le correspondió ser la primera urbe en ostentar este título en el mapa de América, rango que le fue conferido por Cédula Real del 1° de julio de 1513. Fue la primera capital de Castilla de Oro o asiento del primer gobierno español en Tierra Firme y sede del primer obispado con iglesia catedral en el Nuevo Continente". Más aún, el 15 de agosto celebramos la fundación de la ciudad de Panamá ocurrida en de 1519 que a su vez es la primera fundada en el Pacífico, después de ser descubierta la ruta del Mar del Sur por Balboa en 1513.
El destino le ha reservado a esta prodigiosa franja de tierra la de ser el escenario de acontecimientos, que son hitos cumbreros en la historia del mundo y particularmente de América pero, este hado vanguardista, no ha conquistado el ímpetu descentralizador.
Cuando en casi todos los países del continente, la descentralización es un proceso, en nuestro país comienza a realizarse un tímido debate. Se ha puesto en agenda la discusión de un anteproyecto de ley para la unificación del régimen municipal que intenta poner en relieve el tema, pero que no parece atraer la atención del oficialismo en el Organo Ejecutivo.
El municipio como una organización enquistada en el tiempo que deviene de la sociedad, y tal como ayer, que fue un instrumento de la conquista española, hoy puede ser mecanismo adecuado para propiciar el desarrollo local, capaz de brindar los servicios que la comunidad requiera y más allá de ello, se constituya en un dinámico agente económico y de promoción. Es por eso que la descentralización pretende poner en prospectiva un municipio autónomo, capaz, eficiente, transparente y progresista, en el que el Estado soberano satisface plenamente las necesidades del vecino ciudadano.
*Coordinación Nacional para la Descentralización y el Desarrollo Local.
La historia del municipio en América se comenzó a escribir hace 508 años. Fue el 24 de abril de 1494, a sólo dos años de la llegada de Cristóbal Colón a América, en el territorio que llamó La Isabela, hoy República Dominicana, donde se fundan las bases institucionales de la municipalidad.
El municipio, lo mismo que el idioma y la religión, es una herencia del ancestro español, el que es transplantado al nuevo continente con las mismas características de la tierra de Castilla considerándose una verdadera extensión de su organización política administrativa.
La organización municipal se instaura en Hispanoamérica por inercia propia, puesto que es la forma de gobierno conocida por los conquistadores. El municipio, se impone desarticulando las estructuras prehispánicas del cacicazgo y del imperio, cuyas organizaciones quedan relegadas a las comarcas, en el caso de Panamá.
Según los anales históricos, mediante las Capitulaciones de Santa Fe, el 17 de abril de 1494, los Reyes Católicos facultaron a Colón para que designara tres personas para cada oficio de gobierno en las tierras descubiertas por ellos. En mayo de 1493, los reyes concedieron a Colón nombrar alcaldes y alguaciles, regidores y jurados.
El Cabildo o Ayuntamiento, fue en esencia la estructura de gobierno municipal primigenia en Hispanoamérica, que a su vez era una derivación de la curia en la antigua Roma, y que hoy damos en denominar El Concejo. El Cabildo de otrora estaba básicamente conformado de seis a doce regidores, los escribanos públicos, el alguacil mayor, el procurador, jurados o diputados, el fiel ejecutor, el mayordomo, el depositario general, corredor de lonjas y el regidor o representante de la ley, aunque esta formula podía variar, era la más usual y conocida. Con el tiempo, el sistema se degeneró dando lugar a la compra de los cargos comunales y los más importantes podían ser transmisibles mediante escritura pública.
Más tarde, los Cabildos Abiertos reavivaron la vocación democrática del municipio mediante la acción organizada de los vecinos, quienes entorno a esta institución se reunían para dar un destino común a la vida en comunidad.
Aún cuando algunos historiadores señalan que en 1525 se funda en México el primer municipio en tierra firme, debemos corregir el rumbo de tan injustificado enredo histórico. No debe haber duda, y por mera lógica lo afirmamos, que es en Panamá, donde tiene el bautizo la institución municipal. Ya hemos dicho que el municipio surge de forma espontánea en los asentamientos españoles. Tengamos en cuenta que en 1509 se da la ocupación territorial de San Sebastián de Urabá y en 1510, Santa María La Antigua, fundada por Balboa. En la obra "Historias y vicisitudes de un Cabildo" del arquitecto Samuel Gutiérrez, dice que Santa María, "le correspondió ser la primera urbe en ostentar este título en el mapa de América, rango que le fue conferido por Cédula Real del 1° de julio de 1513. Fue la primera capital de Castilla de Oro o asiento del primer gobierno español en Tierra Firme y sede del primer obispado con iglesia catedral en el Nuevo Continente". Más aún, el 15 de agosto celebramos la fundación de la ciudad de Panamá ocurrida en de 1519 que a su vez es la primera fundada en el Pacífico, después de ser descubierta la ruta del Mar del Sur por Balboa en 1513.
El destino le ha reservado a esta prodigiosa franja de tierra la de ser el escenario de acontecimientos, que son hitos cumbreros en la historia del mundo y particularmente de América pero, este hado vanguardista, no ha conquistado el ímpetu descentralizador.
Cuando en casi todos los países del continente, la descentralización es un proceso, en nuestro país comienza a realizarse un tímido debate. Se ha puesto en agenda la discusión de un anteproyecto de ley para la unificación del régimen municipal que intenta poner en relieve el tema, pero que no parece atraer la atención del oficialismo en el Organo Ejecutivo.
El municipio como una organización enquistada en el tiempo que deviene de la sociedad, y tal como ayer, que fue un instrumento de la conquista española, hoy puede ser mecanismo adecuado para propiciar el desarrollo local, capaz de brindar los servicios que la comunidad requiera y más allá de ello, se constituya en un dinámico agente económico y de promoción. Es por eso que la descentralización pretende poner en prospectiva un municipio autónomo, capaz, eficiente, transparente y progresista, en el que el Estado soberano satisface plenamente las necesidades del vecino ciudadano.
*Coordinación Nacional para la Descentralización y el Desarrollo Local.

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