Paternidad responsable
Publicado 2000/05/12 23:00:00
La forma como hablan, se expresan, se relacionan algunos padres con sus hijos, indica la confusión que experimentan algunos de ellos como educadores. La educación-formación que recibieron, el ambiente social en el que se desenvolvieron, los que hoy son padres, importa mucho a la hora de educar... "auténtica perogrullada" "que se eduquen como yo me eduque"... "que tengan la educación que yo no tuve"... dos extremos de un mismo campo, con muchos matices intercalados. A veces se diría que la decisión de tener hijos es la única responsabilidad que asumen los padres. El tenerlos y cuánto es importante responsabilidad, pero insuficiente, si no se tiene la conciencia de a qué obliga la presencia de los hijos en el mundo. Nadie duda de la alimentación y el vestido como obligaciones fundamentales. La educación, de la que tampoco se duda, suele traer los primeros conflictos, y que lleva aparejado el tener que ejercer una autoridad sobre ellos, esto también es parte de la paternidad responsable.
Hoy la mayoría de los padres, son incapaces de poner límites a la "libertad" de sus hijos, creyendo hacerles felices; realmente se les deja desorientados y sin modos de conducirse en el mundo. ¿O será que los padres pretenden liberarse de culpa excusándose para no cometer errores?. La libertad que se pretende regalar al joven, no es algo natural, sino construido y peleado. No es un estado, es una acción: liberarse. Es la rebeldía inteligente.
Sumidos en la retórica de que el hijo tiene que decidir por sí mismo, se inhiben de darle unas referencias y unos criterios que les ayuden a tomar decisiones. Nos preguntamos (deberían preguntarse los progenitores) ¿cómo puede desarrollarse y decidir un joven al que no se le ha ofrecido ejemplo y formación? ¿Qué libertad tiene el que por falta de orientación es esclavo de su propio capricho?. Toda elección lleva implícita la posibilidad de cometer errores; pero también la posibilidad de volver sobre ellos y corregirlos. El no elegir, no evita cometer errores. Los errores también se comenten por omisión, y resultan irreversibles; los errores se pueden remediar, las omisiones ni siquiera ofrecen esa posibilidad. Otra faceta de la paternidad responsable es la oferta de modelos de vida, conducta y comportamiento a los hijos. El mundo ha cambiado mucho y rápido. Pareciera que el "ser honrado y trabajador" que funcionó en otros tiempos, choca hoy con las nuevas generaciones (a veces sin trabajo), que contemplan atónitas la admiración pública y social hacia personajes de dudosa honestidad. Hoy, padres e hijos se amparan en el "relativismo", lo que les mantiene bloqueados para emprender acciones positivas. Con frecuencia se oye "conmigo se equivocaron mis padres... Yo no cometeré el mismo error. Esta paternidad responsable se refiere a la necesidad de dar una información y formación moral a los hijos que les permita distinguir en el "todo vale" o "juega vivo" que tanto abunda en nuestro medio... Lo contrario (dejarles por la libre), corresponde a padres acomplejados y débiles que prefieren dejar a su hijo "a la deriva" antes que ser tildados de tiranos, manipuladores y represores.
La angustia de ser auténticos, responsables, se suele disfrazar de amistad con los hijos. Colocarse en un plano de igualdad que les exime como responsables adultos; cambian el padre autoritario por el padre tolerante. Querer a los hijos no significa ser el mejor amigo de ellos. No puede ni debe ser una relación de igual a igual. Entre los jóvenes (de edad similar) sí hay relación de igual a igual, donde cada uno NO es responsable del otro. Este no es el caso padres-hijos, donde los primeros han de hacerse cargo de los segundos. En el campo educativo hay asuntos que se pueden suavizar, pero que en definitiva no admiten discusión. Con frecuencia, ante tal desamparo por la debilidad paterna, el joven se convierte en un pequeño tirano... "si aquí nadie manda, mandaré yo". En pocas palabras, ante la falta de autoridad "se disparó el tiro por la culata"... los padres crean en el hijo el modelo que deseaban evitar.
La paternidad comienza a hacerse responsable, no sólo cuando los padres deciden tener el hijo, sino que aceptan el compromiso de su educación. La paternidad es responsable cuando no se deja el hijo vagar en soledad, sin apoyos ni referencias, ni valores que construyan su personalidad. La responsabilidad empieza cuando se promocionan unas conductas y se erradican otras: cuando se ponen los límites que la moral y la ética exigen para que la convivencia sea posible; cuando se le ofrece un desarrollo afectivo e intelectual equilibrado, que no supone satisfacer todos los caprichos.
La responsabilidad empieza cuando se comunican con su hijo sin miedo, y le enseñan a formar su criterio y decidir; cuando le enseñan el ejercicio de la libertad. La responsabilidad se hace presente cuando no traspasan al Estado el papel de padre; cuando no delegan su responsabilidad en profesionales de los colegios, que son el sujeto pasivo de dicho traspaso. Padre de familia... si ahora entiendes un poco más tu responsabilidad paterna, me doy por satisfecho. Te escribo a ti padre de familia que hace un mes me dijiste "aquí te dejo mi hijo; cuídalo y hazlo un hombre mientras yo trabajo".
Hoy la mayoría de los padres, son incapaces de poner límites a la "libertad" de sus hijos, creyendo hacerles felices; realmente se les deja desorientados y sin modos de conducirse en el mundo. ¿O será que los padres pretenden liberarse de culpa excusándose para no cometer errores?. La libertad que se pretende regalar al joven, no es algo natural, sino construido y peleado. No es un estado, es una acción: liberarse. Es la rebeldía inteligente.
Sumidos en la retórica de que el hijo tiene que decidir por sí mismo, se inhiben de darle unas referencias y unos criterios que les ayuden a tomar decisiones. Nos preguntamos (deberían preguntarse los progenitores) ¿cómo puede desarrollarse y decidir un joven al que no se le ha ofrecido ejemplo y formación? ¿Qué libertad tiene el que por falta de orientación es esclavo de su propio capricho?. Toda elección lleva implícita la posibilidad de cometer errores; pero también la posibilidad de volver sobre ellos y corregirlos. El no elegir, no evita cometer errores. Los errores también se comenten por omisión, y resultan irreversibles; los errores se pueden remediar, las omisiones ni siquiera ofrecen esa posibilidad. Otra faceta de la paternidad responsable es la oferta de modelos de vida, conducta y comportamiento a los hijos. El mundo ha cambiado mucho y rápido. Pareciera que el "ser honrado y trabajador" que funcionó en otros tiempos, choca hoy con las nuevas generaciones (a veces sin trabajo), que contemplan atónitas la admiración pública y social hacia personajes de dudosa honestidad. Hoy, padres e hijos se amparan en el "relativismo", lo que les mantiene bloqueados para emprender acciones positivas. Con frecuencia se oye "conmigo se equivocaron mis padres... Yo no cometeré el mismo error. Esta paternidad responsable se refiere a la necesidad de dar una información y formación moral a los hijos que les permita distinguir en el "todo vale" o "juega vivo" que tanto abunda en nuestro medio... Lo contrario (dejarles por la libre), corresponde a padres acomplejados y débiles que prefieren dejar a su hijo "a la deriva" antes que ser tildados de tiranos, manipuladores y represores.
La angustia de ser auténticos, responsables, se suele disfrazar de amistad con los hijos. Colocarse en un plano de igualdad que les exime como responsables adultos; cambian el padre autoritario por el padre tolerante. Querer a los hijos no significa ser el mejor amigo de ellos. No puede ni debe ser una relación de igual a igual. Entre los jóvenes (de edad similar) sí hay relación de igual a igual, donde cada uno NO es responsable del otro. Este no es el caso padres-hijos, donde los primeros han de hacerse cargo de los segundos. En el campo educativo hay asuntos que se pueden suavizar, pero que en definitiva no admiten discusión. Con frecuencia, ante tal desamparo por la debilidad paterna, el joven se convierte en un pequeño tirano... "si aquí nadie manda, mandaré yo". En pocas palabras, ante la falta de autoridad "se disparó el tiro por la culata"... los padres crean en el hijo el modelo que deseaban evitar.
La paternidad comienza a hacerse responsable, no sólo cuando los padres deciden tener el hijo, sino que aceptan el compromiso de su educación. La paternidad es responsable cuando no se deja el hijo vagar en soledad, sin apoyos ni referencias, ni valores que construyan su personalidad. La responsabilidad empieza cuando se promocionan unas conductas y se erradican otras: cuando se ponen los límites que la moral y la ética exigen para que la convivencia sea posible; cuando se le ofrece un desarrollo afectivo e intelectual equilibrado, que no supone satisfacer todos los caprichos.
La responsabilidad empieza cuando se comunican con su hijo sin miedo, y le enseñan a formar su criterio y decidir; cuando le enseñan el ejercicio de la libertad. La responsabilidad se hace presente cuando no traspasan al Estado el papel de padre; cuando no delegan su responsabilidad en profesionales de los colegios, que son el sujeto pasivo de dicho traspaso. Padre de familia... si ahora entiendes un poco más tu responsabilidad paterna, me doy por satisfecho. Te escribo a ti padre de familia que hace un mes me dijiste "aquí te dejo mi hijo; cuídalo y hazlo un hombre mientras yo trabajo".

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