Recordando a Cervantes
Publicado 2005/03/02 00:00:00
- Juan B. Gómez
Ahora que el mundo hispánico está celebrando el cuarto centenario de la primera publicación del Quijote, quiero recordar lo que escribí sobre el famoso personaje cuando era estudiante universitario. Los hechos sucedieron de la siguiente manera. El Prof. Raúl de Roux dictaba su curso sobre Cervantes en el auditorio de la Facultad de Derecho. Y un día puso como tarea la Primera Salida de Don Quijote. En esos tiempos, frecuentaba la Biblioteca Pública Nacional, y especialmente a la sección de libros que el Dr. Baltasar Isaza Calderón había regalado a esa sede; quiero decir que tenía mucho material a mano para estudiar la vida y la obra del inmortal don Miguel de Cervantes Saavedra.
Redacté un ensayo de unas 14 páginas que presenté al Prof. de Roux. Y grande fue mi sorpresa cuando me pidió que leyera mi trabajo en su cátedra universitaria.
Yo sostenía una tesis muy atrevida sobre el Quijote. El título de mi ensayo: "Las equivocaciones de Cervantes". Esto sucedió hace más de 40 años; era muy joven entonces; y en el grupo, primero, y en los círculos literarios del país, después, fue muy discutido mi audaz ensayo de juventud. Imagínense que sostenía que Cervantes se había equivocado en tres aspectos fundamentales. El primero: Había retratado en un viejo al idealista. Y a la edad de Don Quijote, el hombre ya no responde a los ideales como lo hacía el inmortal personaje; los viejos no son capaces de sacrificar su vida por la realización de sus más caros anhelos; y los jóvenes sí. Los verdaderos idealistas son jóvenes.
Segundo, el idealista no es un fracasado como lo retrata Cervantes. Ortega y Gasset decía que don Quijote era " el eterno y esencial derrotado". Pero si lo miramos bien, el idealista es el gran triunfador en la historia. Si los ideales no se realizaran, el hombre estaría todavía en la época cavernaria. Cada ideal que se realiza es un paso que el hombre da hacia el progreso.
Y tercera equivocación: La figura seca y casi esquelética del gran personaje no coincide con la de otros idealistas que ha tenido la humanidad; o al menos, no se puede identificar al idealista con ninguna forma corporal determinada, porque hay idealistas de todos los tamaños. Recordaba la gordura de Stendhal y Balzac. (También identificaba a Cervantes con don Quijote, pero esa es otra Historia).
Yo no recordaría hoy aquel suceso, si no hubiera sido porque, entre los estudiantes que me escuchaban, estaba la periodista Mélida Sepúlveda (q.e.p.d.), quien a la sazón se desenvolvía como jefa de redacción de El Panamá América; y se me acercó y me pidió el trabajo para publicarlo en su diario. Y pasados algunos días (el domingo 5 de enero de 1960), recibí la sorpresa más agradable que había recibido entonces por mis incipientes publicaciones. "Las equivocaciones de Cervantes" apareció en dos grandes páginas (ombligo del diario) con pinturas de Doré, que ilustraron una edición de lujo del Quijote.
Pocos días después apareció en otro diario un artículo del recordado periodista Gil Blas Tejeira, criticando mi trabajo. Le contesté con todo el respeto que se merecía, pero manteniendo siempre mis puntos de vista sobre el inmortal personaje de Cervantes.
Debo advertir, que lo anterior lo he escrito de memoria, porque desafortunadamente no he encontrado aquel trabajo de juventud, ni el cruce de ideas con don Gil Blas, a pesar de que los he buscado mucho en mis desordenados archivos. No obstante, tengo la esperanza de hallarlo.
Redacté un ensayo de unas 14 páginas que presenté al Prof. de Roux. Y grande fue mi sorpresa cuando me pidió que leyera mi trabajo en su cátedra universitaria.
Yo sostenía una tesis muy atrevida sobre el Quijote. El título de mi ensayo: "Las equivocaciones de Cervantes". Esto sucedió hace más de 40 años; era muy joven entonces; y en el grupo, primero, y en los círculos literarios del país, después, fue muy discutido mi audaz ensayo de juventud. Imagínense que sostenía que Cervantes se había equivocado en tres aspectos fundamentales. El primero: Había retratado en un viejo al idealista. Y a la edad de Don Quijote, el hombre ya no responde a los ideales como lo hacía el inmortal personaje; los viejos no son capaces de sacrificar su vida por la realización de sus más caros anhelos; y los jóvenes sí. Los verdaderos idealistas son jóvenes.
Segundo, el idealista no es un fracasado como lo retrata Cervantes. Ortega y Gasset decía que don Quijote era " el eterno y esencial derrotado". Pero si lo miramos bien, el idealista es el gran triunfador en la historia. Si los ideales no se realizaran, el hombre estaría todavía en la época cavernaria. Cada ideal que se realiza es un paso que el hombre da hacia el progreso.
Y tercera equivocación: La figura seca y casi esquelética del gran personaje no coincide con la de otros idealistas que ha tenido la humanidad; o al menos, no se puede identificar al idealista con ninguna forma corporal determinada, porque hay idealistas de todos los tamaños. Recordaba la gordura de Stendhal y Balzac. (También identificaba a Cervantes con don Quijote, pero esa es otra Historia).
Yo no recordaría hoy aquel suceso, si no hubiera sido porque, entre los estudiantes que me escuchaban, estaba la periodista Mélida Sepúlveda (q.e.p.d.), quien a la sazón se desenvolvía como jefa de redacción de El Panamá América; y se me acercó y me pidió el trabajo para publicarlo en su diario. Y pasados algunos días (el domingo 5 de enero de 1960), recibí la sorpresa más agradable que había recibido entonces por mis incipientes publicaciones. "Las equivocaciones de Cervantes" apareció en dos grandes páginas (ombligo del diario) con pinturas de Doré, que ilustraron una edición de lujo del Quijote.
Pocos días después apareció en otro diario un artículo del recordado periodista Gil Blas Tejeira, criticando mi trabajo. Le contesté con todo el respeto que se merecía, pero manteniendo siempre mis puntos de vista sobre el inmortal personaje de Cervantes.
Debo advertir, que lo anterior lo he escrito de memoria, porque desafortunadamente no he encontrado aquel trabajo de juventud, ni el cruce de ideas con don Gil Blas, a pesar de que los he buscado mucho en mis desordenados archivos. No obstante, tengo la esperanza de hallarlo.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.