Panamá
Rumbo al Centenario de la Universidad de Panamá: 1935-2035
- Prof. Enrique Sánchez – Galán
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- Decano Electo
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- Facultad de Ciencias Agropecuarias Universidad de Panamá
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"Rumbo al Centenario de la Universidad de Panamá" debe ser mucho más que una consigna. Tiene que asumirse como un compromiso serio con la forma en que se dirige, se administra y se proyecta la Universidad. Llegar al año 2035 exige ordenar la casa, corregir lo que no funciona y fortalecer una gestión más transparente, eficiente y cercana a las necesidades del país.
La cercanía del Centenario nos obliga a mirar con responsabilidad la Universidad que hemos recibido y, sobre todo, la que debemos entregar a las próximas generaciones. Quienes asumirán la conducción institucional hasta 2031 —rector, vicerrectores, decanos, directores y demás responsables de la gestión— tendrán en sus manos una etapa decisiva. No se trata solo de administrar el presente, sino de preparar con seriedad el futuro de la institución.
Las recientes elecciones dejaron un mensaje claro: la comunidad universitaria exige renovación. Ese resultado abrió espacio para nuevos actores, liderazgos responsables y perfiles frescos, con capacidad de aportar ideas, trabajo y una mirada distinta sobre los retos que enfrenta la Universidad.
Ese nuevo momento exige dejar atrás prácticas administrativas que han debilitado la confianza, favorecido intereses particulares o mantenido a la institución lejos de sus verdaderas prioridades. La Universidad necesita planificación, rendición de cuentas, buen uso de los recursos, procesos más simples y una evaluación constante de los resultados.
La transparencia no puede quedarse en el discurso. Debe notarse en la manera de decidir, contratar, ejecutar y responder ante la comunidad. La eficiencia tampoco debe entenderse solo como gastar menos, sino como usar mejor cada recurso para mejorar la docencia, la investigación, la extensión, la producción y las condiciones de quienes hacen vida universitaria.
La transformación debe empezar en cada unidad académica y administrativa, pero también necesita dirección, coordinación y seguimiento desde el gobierno universitario central. No podemos aspirar a una Universidad moderna si las facultades, centros regionales, extensiones y programas anexos trabajan de manera aislada, con decisiones improvisadas o sin una visión común. Se requiere una gestión integrada y participativa, donde profesores, estudiantes y administrativos tengan espacios reales para proponer, fiscalizar y construir soluciones.
Estar unidos alrededor de una gestión correcta significa poner a la Universidad por encima de los intereses personales o de grupo. Significa ejercer la autoridad con ética, firmeza y humildad; respetar las normas; escuchar a la comunidad; corregir a tiempo y entender que dirigir la Universidad de Panamá es, ante todo, servirle al país.
El camino hacia el Centenario empieza ahora. Lo que se decida entre 2026 y 2031 marcará, en buena medida, la Universidad que llegará a 2035. Por eso, este compromiso debe traducirse en acciones concretas: una institución más ética, más ordenada, más responsable, más inclusiva, más exigente y mejor conectada con los problemas reales de la sociedad panameña.
Un modelo de gestión con estas características puede darle a la Universidad la estabilidad que necesita para cumplir mejor su misión. Una Universidad estable, confiable y abierta al diálogo puede convertirse en una verdadera luz para el desarrollo nacional, vinculando el conocimiento académico, la acción del Gobierno y la capacidad productiva de la empresa en favor del progreso, la justicia social y el futuro de Panamá.

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