¿Tendrá Estados Unidos un presidente “indigenista”?
- Isaac Bigio (opinion@epasa.com)
En el siglo XXI el indigenismo está de moda desde el sur al norte de América.
Las 3 repúblicas donde se centró el Incario masifican el uso de banderas arco iris mientras que Evo Morales se jacta de ser el primer presidente aymara de Bolivia, Ollanta Humala el primero con nombre y apellido quechua del Perú y Rafael Correa el primero del Ecuador en usar una camisa con decoraciones amerindias.
Si en el Cono Sur los mapuches plantean un territorio propio, en el norte polar los esquimales ya lo consiguieron, pues tienen 2 autonomías que suman 4 millones de kms2. Una de ellas, Groenlandia, ya abolió el uso de cualquier lengua oficial europea y se apresta a ser el primer Estado nativo americano independiente.
Sin embargo, ahora en el país americano más poderoso se crea una nueva forma de ‘indigenismo’, el mismo que podría ganar las elecciones de EE..UU. justo alrededor del fin del famoso calendario maya. El representante de esta corriente es un millonario blanco llamado Mitt Romney. Él no representa al 1% de la población estadounidense que proviene de los nativos precolombinos y quienes nunca han tenido un presidente o alguien con poder en Washington, sino, más bien, al principal grupo religioso de los primeros descendientes de europeos que fueron a asentarse en sus tierras en el oeste norteamericano y que apoyaron a EE..UU. en sus guerras contra ellos y contra México.
Según el credo mormón de Romney todos los amerindios fueron judíos o cristianos que llegaron desde la tierra bíblica , que erigieron en el nuevo mundo otro templo de Salomón y que recibieron a Cristo resucitado. Mientras el nacionalismo de los indígenas americanos reivindica a sus ancestros y creencias, este nuevo “indigenismo” trata de crear una nueva conciencia occidental dentro de ellos.
El discurso mormón tiene cierto impacto en muchos con piel cobriza, pues les ensalza como descendientes del pueblo elegido de dios.
Si los indigenistas muestran con orgullo las pirámides mayas, aztecas o de Caral, Machu Picchu o Tiawanaco, los mormones dicen que éstas fueron erigidas por los ancestros judeo-cristiano de los amerindios, para lo cual ellos deben volver sus ojos a su iglesia.
Al margen que todos los arqueólogos no mormones cuestionen esa historia como irreal, esta prédica crea un enorme puente entre las poblaciones indígenas más pobres con los sectores más conservadores y militaristas del partido de los millonarios norteamericanos. Romney de llegar a ser presidente de EE.UU. bien podrá sacar provecho de ello.
Analista Internacional.

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