Un turismo diversificado
- Armando EcheverrÃa
Una legislación para fortalecer la oferta del sector turismo. Debe elevar la calidad de los servicios y preservar el futuro turístico del país.
Como hemos venido mencionando en artículos anteriores (19 y 26 de enero, sección Opinión de Panamá América), Panamá vive en un boom en el sector turístico e inmobiliario, por lo que requerimos entonces de una nueva legislación que fortalezca la oferta, a fin de hacerle frente a la enorme demanda. Esa legislación debe estar dirigida a favorecer la inversión privada, elevar la calidad de los servicios y preservar el futuro turístico del país.
Actualmente, el Órgano Ejecutivo legisla por decreto ley un paquete de cuatro leyes: Legislación Bancaria, Aduana, Migración y Turismo.
La modificación a la legislación de la Superintendencia de Banco debe garantizar la libre circulación de las monedas y asegurar la protección al consumidor (no podemos vivir de espalda al mundo; es preciso legitimar que los billetes de B/. 100.00 y B/. 50.00 circulen libremente. Es responsabilidad de los establecimientos comerciales disponer de mecanismos para identificar si el billete es falso). Los nacionales y turistas se quejan, con razón, de la irracionalidad de los comerciantes, que no acepta la libre circulación.
Aduana, debe ser una institución de servicios y atención, debe disponer de instrumentos ágiles y eficientes para afianzar la soberanía nacional. La misión de migración es asegurar la soberanía, respetando los convenios internacionales, ser racionales y dejar de ser perseguidores.
El turismo requiere de competitividad, por ello, eficiencia y efectividad en la protección de nuestras fronteras.
La renovación de la institución turística tiene sus origines en la vieja legislación de la década del ‘60 y las posteriores legislaciones de la década del ´90.
El turismo funciona en la libre competencia, bajo la dinámica de la iniciativa privada; siendo así, la legislación debe ir dirigida a la orientación, formación y racionalización de la inversión. Pasaron los tiempos de los planes quinquenales, son los tiempos de la ordenación y salvaguardia efectiva.
Esta nueva legislación debe ordenar de un marco general y guías de largo plazo.
Tenemos la visión de un turismo diversificado, incluyente y favoreciendo a los más pobres; por eso, el primer impulso es la hotelería, el turismo usando todo el territorio nacional. El segundo impulso es la racionalización del turismo de residencia; y el tercero es, sin duda, la calidad.
La ley tiene que considerar los métodos para el fomento y protección de la iniciativa privada; crear los componentes de regulación; orientar sobre los métodos de clasificación de los servicios; regular sobre la seguridad, higiene y normas internacionales de atención al cliente; asegurar la capacitación y formación estimulando a la iniciativa privada y favoreciendo el estricto respeto al consumidor (protección al consumidor).
El Ejecutivo tiene una oportunidad única. Todos esperamos una legislación sin traumas, hay que dejar las pequeñeces y definir como estadista para el futuro.

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