Zeolita: la roca mágica
- Sebastián Vásquez Bonilla (opinion@epasa.com)
C on este título muchos describen a las zeolitas naturales debido a sus sorprendentes aplicaciones. Estos maravillosos minerales son rocas tan porosas que un gramo del material podría tener una superficie de más de 100 m2. Dentro de sus poros el mineral contiene, en adición a agua, algunos iones como sodio y calcio. Dicha porosidad le permite a esta roca separar los componentes de mezclas de gases según el tamaño de sus moléculas, los iones que contiene los puede intercambiar por otros iones y, una vez secada, se puede usar para absorber humedad y malos olores.
Estas propiedades otorgan a las zeolitas muchas aplicaciones ambientales, como la absorción de metales pesados, incluyendo los radiactivos, y el tratamiento de aguas. La literatura también muestra cómo las zeolitas pueden mejorar áreas devastadas por actividades mineras. En agricultura se utilizan para absorber fertilizantes y reducir así su lixiviación por las lluvias. En acuicultura se utilizan para el control del amoniaco. También se usan para mitigar malos olores en granjas, incluso, se incorporan al alimento del animal para mejorar su digestión. En medicina se han usado en equipos de diálisis. La lista es extensa.
La pregunta que emerge de todo esto es ¿hay zeolitas en Panamá? y la respuesta es sí. Desde hace años este “mágico” mineral es objeto de estudios y se han encontrado en todo el país, con variantes en su extensión y el tipo y porcentaje de la zeolita presente. Hay más de 40 especies de zeolitas naturales.
Otra pregunta obligatoria de contestar es ¿por qué no se han utilizado las zeolitas en Panamá? y la respuesta es difícil de dar. Soy un convencido de que no se han aprovechado las bondades de zeolitas panameñas porque no se han encontrado grandes yacimientos de zeolita de alta pureza, que despierten la codicia de empresarios mezquinos y políticos corruptos.
Sin embargo, los estudios que hemos realizados con estas rocas muestran que tenemos suficiente zeolitas, al menos para satisfacer las necesidades de las regiones que las contienen. Usted, mi estimado lector, podría tenerla en el patio de su casa.
En nuestros estudios hemos comprobado muchas de las bondades de las zeolitas antes descritas.
Es “imperdonable” que un mineral disponible que podría bajar el costo de la canasta básica familiar y resolver muchos problemas ambientales no se esté utilizando.
Ojalá este llamado llegue a una autoridad que establezca, como política de estado, el desarrollo de una base de datos de zeolitas panameñas y la evaluación de su uso en cualquiera de sus aplicaciones. Que le dé el servicio a todo ciudadano que desee saber si en sus tierras hay zeolitas y, sobre todo, que su explotación no sea objeto de conflictos.
Químico Industrial.

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