Educan a turistas sobre la importancia de la serpiente
- Elsa González
El único serpentario de provincias centrales se encuentra en El Valle de Antón en Coclé. En este lugar las personas son educadas sobre las medidas que hay que tomar cuando vean a una serpiente.
Estos animales son protegidas en el serpentario y la idea es que los turistas nacionales y extranjeros conozcan más sobre la vida de las serpientes y lo que implican estas en la vida de los hombres y el porqué de la importancia de no acabar con ellas.
Mario Urriola, biólogo con más de 15 años de experiencia en serpientes y otros anfibios, asegura que mantener a las serpientes implica dinero, tiempo y precaución, sin embargo, esta no es una limitante para llevar a cabo el trabajo.
Desde hace varios años él y su familia instalaron el serpentario que busca la conservación de las culebras y la educación para que la población pueda hacer una diferencia entre una serpiente venenosa y una no venenosa.
“La serpiente ‘X’ es una de las más peligrosas, pero está bien protegida y no representa peligro para los visitantes”, dijo Urriola.
Además, comentó que ellos han logrado recoger muchas serpientes venenosas de más de un metro y medio y también la patoca, la víbora de pestaña y hasta una verrugosa por un tiempo, pero las soltaron lejos de la comunidad porque estos son animales difíciles de mantener en cautiverio.
Mientras, Marielena de Urriola es quien ayuda al biólogo en este trabajo, y asegura que no se trata de un zoológico que se usa para la exhibición, sino más bien el serpentario es un lugar para aprender acerca de las serpientes.
Allí se muestran serpientes diferentes, incluso una boa constrictor que es la consentida del serpentario.
Señaló que las culebras son muy especiales y por ello es necesario conocerlas bien para cambiar esa mentalidad que tienen muchas personas que siempre están predispuestas y piensan que son dañinas y que todas están siempre listas para atacar y causar problemas a las personas. “Pero eso no es así, pues hay serpientes que ni siquiera son venenosas y no atacan a las personas”.
Urriola dijo que hace seis años surgió la idea de crear un pequeño serpentario en El Valle, idea que ella apoyó, pues fue su esposo Mario quien la impulsó y el resto de la familia los apoyó.
“A él le daba dolor ver cómo acababan con muchas serpientes sin siquiera conocer si son peligrosas o no, ellas están en su hábitat y cuando esto se rompe ellas salen y si se ven en peligro es cuando atacan”, pero para defenderse, explicó.
Por su parte, Efraín Trujillo, residente y artesano de El Valle, señala que muchas personas le temen a las serpientes y creen que son mortales, pero en el serpentario le enseñan a los niños, jóvenes y adultos, qué hacer cuando vean una.
En el serpentario se cobra a los nacionales, $2.00 los adultos y $1.00 los niños; a los extranjeros se les cobra, $3.00 adultos y $2.00 los niños. Con el dinero recaudado se compra comida para perros, para alimentar a los roedores y así tengan los nutrientes necesarios que le proporcione a la serpiente una dieta balanceada.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.