También hubo escasez de agua a raíz de la falta del fluido eléctrico
Miles de habitantes en Changuinola pasaron Navidad en penumbras
- L. Machuca G. / J. Vásquez
Pese a todo, como es tradición, a las doce de la noche se escucharon las campanas y el cielo brilló con estallidos de los fuegos artificiales.
Miles de bocatoreños residentes en el distrito de Changuinola donde hay 80,000 habitantes que esperaban con ansiedad la llegada de la Navidad, vieron frustrados sus sueños cuando dio la medianoche y aún estaban en penumbras tras un inesperado apagón.
En algunos sectores se quedaron sin luz desde las seis de la tarde, en otros puntos se inició una hora después, y no fue sino hasta las 2:00 a.m., cuando fue restablecido el fluido eléctrico, pero para las 8:15 a.m., nuevamente fue suspendido en varias barriadas.
Jorge Rodríguez, administrador de la Oficina de Electrificación Rural (OER), dijo que el problema se originó en un interruptor localizado en la subestación de Charagre y que era imposible abrirlo ni local ni remotamente hasta que en horas de la madrugada se logró reparar la situación.
A raíz de la falta del fluido eléctrico, algunos sectores se vieron afectados porque también escaseó el agua potable, principalmente en donde se utilizan bombas de succión para llevar el líquido a edificios o terrenos con cierta altura.
Roberto Pérez, de la comunidad del Empalme, confesó que siente gran molestia, porque son muchos años que llevan en la comunidad pidiendo que de una vez por todas le den la concesión a una empresa con la capacidad para administrar y dotar de lo necesario el sistema de distribución de Changuinola, pues es conocido que el Estado le compró a la Bocas Fruit Company, dedicada a la producción de banano, pero que su excedente de luz lo transmitía a la población, un sistema de distribución obsoleto, cables, transformadores, postes, entre otros equipos, deteriorados y que ya no aguantan más parcheo.
Pérez siguió diciendo que da vergüenza que una provincia tan pujante tenga que recibir a sus visitantes nacionales y extranjeros que pensaron pasar un buen momento, y ofrecerles como premio de Nochebuena, una noche de oscuridad, calor y decepción.
A pesar de todo, como ya es tradición, al momento de sonar la campanada de medianoche, el cielo brilló por los estallidos de los fuegos artificiales, principalmente lanzados por comerciantes chinos, que hacen competencia entre ellos para ver cuál es el despliegue más impresionante, y el beneficiado es el pueblo que disfruta el espectáculo que cuesta miles de dólares.
El administrador Rodríguez manifestó que no tenía reporte de algún daño o suspensión, pero que las cuadrillas realizarían trabajos para encontrar el desperfecto.

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