Tradición. Entre el 5 y 15 de enero, gente de diferentes puntos del país llega a la ciudad de Antón a venerar a este Cristo a través de diversos actos.
Se inician las festividades del santo Cristo de Esquipulas
Unos 70 esquipulistas van los 14 de enero a la capilla Jesús de Nazareno, de El Ciruelito de Antón. La misa campal la preside el obispo de la diócesis de Penonomé, Uriah Ashley, en el parque 15 de Enero.
Fechas clave de las fiestas antoneras
- 5 de enero se realiza la peregrinación que culmina con la obra teatral sobre la llegada del Cristo.
- 6 de enero se lavan los pies del Cristo con agua que luego es bebida por los creyentes.
- 15 de enero, en horas de la noche, se lleva a cabo la gran procesión a la que acuden miles de personas.
El santo Cristo de Esquipulas se ha convertido en el patrono de los antoneros y, por los milagros que hace día a día, es el que todos visitan y a quien le piden lo más difícil.
Hoy, 5 de enero, arrancan sus festividades religiosas con la peregrinación; y mañana, domingo, el sacerdote lava sus pies. El santo milagroso es la esperanza del antonero.
De generación en generación, niños, jóvenes y adultos adoran, veneran y cuidan celosamente del santo Cristo que hace algunos años fue violentado y hasta robado por delincuentes insensatos que se llevaron su corona y milagros de oro.
Este año, al igual que otros, los antoneros se han preparado para recibir a miles de feligreses y devotos, para lo cual se ha coordinado la seguridad con la Policía, Sinaproc y los Bomberos.
Las personas llegan atraídas por el lavatorio de los pies del Cristo, las novenas, la misa y la procesión en honor al Cristo.
Las historias.
Dos relatos explican la llegada del Cristo al pueblo.
Elida García de Aparicio, antonera residente en Los Pantanos, afirma que muchos cuentan que en la colonia española se necesitaba una imagen de un cristo para la ermita y, sin avisar, llegó al pueblo un hombre misterioso, “quien se ofreció a esculpir en fina madera al Cristo Crucificado”.
Sin embargo, según ella, la llegada del Cristo a Antón es otra: “Dos pescadores estaban en la playa y vieron una caja grande, pensaron que era oro o dinero y decidieron sacarla del agua, la llevaron al pueblo y al abrirla se trataba de la imagen del Cristo. El sacerdote de esa época intentó llevarla a Penonomé, pero el santo no se movía y decidieron dejarlo en Antón”.
Milagroso.
No solo los antoneros creen ciegamente en ese santo milagroso, sino nacionales y extranjeros que se dan cita todos los años en Antón, desde el 5 hasta el 15 de enero, para agradecer por los favores recibidos y hasta ofrecen las populares “mandas”.
El santo cuenta a su alrededor con miles de diminutas figuras de plata y oro con formas de pies o manos o los llamados “milagros” que adornan la imagen y que aumentan cada año por la cantidad de favores realizados por el Cristo.
Denia Garagate es antonera, educadora, folclorista y fiel devota del Cristo, y asegura que este le ha hecho muchos milagros, incluyendo protegerla para que saliera bien de una delicada operación hace algunos años.
Según Omaira García, otra de las devotas de este santo, es importante que los niños conozcan la historia para que la divulguen y se sepa cómo y por qué este Cristo llegó a la comunidad.

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