Vinomanía. Ofrece dos líneas de productos, la Gama LAN, con su LAN Crianza, LAN Reserva y LAN Gran Reserva, y la línea de Vinos de Finca
Los vinos de Bodegas LAN
- Aníbal Villa-Real (direccion@manualdevinos.com)
El LAN D-12 es un vino monovarietal elaborado con la variedad tempranillo.
Claves
- El roble es la madera que mejor interactúa con el vino y le incorpora aromas y sabores según la procedencia de la misma. Los principales productores son Estados Unidos (Quercus alba), Francia (Quercus robur) y Europa oriental (Quercus macranthera).
- El roble americano aporta al vino poco tanino con notas de coco, cacao, café, vainilla y un toque dulzón. El roble francés aporta más taninos, notas de frutos secos, miel, tabaco, especias y balsámicos. El roble de Europa oriental se asemeja al francés, pero menos intenso.
Les recuerdo que en mi reseña anterior compartí con ustedes mi visita a Bodegas LAN en Fuenmayor, en La Rioja. Que su nombre deriva de las tres provincias que conforman la Denominación de Origen Calificada Rioja (Logroño, Álava y Navarra) y que forma parte de un grupo de bodegas que incluye la Bodega Santiago Ruiz en la D.O. Rías Baixas, en Galicia, Duquesa de Valladolid en la D.O. Rueda, de la provincia de Valladolid, y Marqués de Burgos, en la D.O. Ribera del Duero, en la provincia de Burgos.
En esta ocasión les voy a comentar los vinos que me ofreció Laura Gorostiza, del Departamento de Relaciones Públicas de Bodegas LAN. Me adelantó que la empresa situada en La Rioja ofrece dos líneas de productos, la gama LAN, con su LAN Crianza, LAN Reserva y LAN Gran Reserva, y la línea de vinos de finca, en la que se agrupan los vinos LAN D-12, Viña Lanciano LAN a Mano y Culmen Reserva.
Además, me explicó que los viñedos se benefician de la cercanía al agua, ya que la finca se encuentra en un meandro del río Ebro, donde se cultivan las variedades tempranillo, mazuelo y graciano. Que la vendimia se hace a mano y los racimos son seleccionados antes de pasar a los tanques de fermentación a fin de garantizar la calidad de sus caldos.
Comenzamos por degustar el Santiago Ruiz 2013, vino de las Rías Baixas gallegas, de color amarillo pálido con tono verdoso procedente de viñedos de la zona de O Rosal, cercana a la desembocadura del río Miño. Es un vino fresco y frutal con un toque mineral y un final ligeramente amargo. Es el acompañante ideal de los frutos del mar.
Ya entrando a probar los vinos de la región, Laura me permitió que escogiera los vinos que deseaba catar. Y eso fue como dejar a un niño en una juguetería para que eligiera un único juguete. Pero ni corto ni perezoso, me decidí por los vinos de finca, por la sencilla razón de que ya he degustado en múltiples ocasiones los vinos de la gama LAN, y porque así completaba la lista de los vinos de finca que ya conocía. Y aunque el Viña Lanciano y Culmen Reserva son vinos más estructurados y calificados como vinos de alta gama, ya los había probado y le pedí conocer los que me faltaban de ese grupo de vinos, el LAN D-12 y el LAN a Mano.
El LAN D-12 es un vino monovarietal elaborado con la variedad tempranillo obtenido de viñas con más de 20 años de plantadas y situadas en la Rioja Alta. Luego de la fermentación pasa a barricas de roble americano y francés durante once meses y luego descansa en botella durante un segundo año. Es un vino rojo intenso con reborde violeta, con aroma a frutas rojas, café y chocolate. En boca se aprecia como un vino con cuerpo, pero agradable por sus taninos redondos y un final prolongado.
LAN a Mano es un vino que como su nombre indica, se vendimia a mano, luego sus racimos son seleccionados en una mesa de selección y una vez del despalillado, las bayas son examinadas antes de pasar al tanque de fermentación, que para este vino son depósitos tronco-cónicos pequeños. Se elabora con la variedad tempranillo, a la que se le agrega un toque de graciano y mazuelo para alcanzar las características deseadas. Terminada esta fermentación alcohólica, el caldo es pasado a barricas nuevas de roble francés, en las que se produce la fermentación maloláctica sobre sus lías. Una vez completada, el vino pasa a barricas de roble francés y del Cáucaso durante diez meses antes de ser decantado para su embotellamiento.
Es un vino rojo brillante, con un aroma complejo en el que se identifican frutas negras maduras, café con leche, canela y chocolate. En boca nos llena de sensaciones frutales y especias, con taninos presentes pero bien estructurados, y nos deja un toque mineral que nos recuerda el grafito de los lápices de nuestra escuela primaria.
Y así, entre sorbos de buen vino, amena conversación y picadas de deliciosos quesos y de Idiazábal, además de fiambres de la región, se nos pasó la tarde. Y me despedí con la esperanza de poder repetir la aventura.

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