Los hilos que unen a Publio De Gracia y Nadia del Río con la Fundación Inquietudes
Documentos revelan que De Gracia y Del Río figuran como presidente y secretaria de la Fundación Inquietudes, una entidad bajo la mira de la UAF.
Los hilos que unen a Publio De Gracia y Nadia del Río con la Fundación Inquietudes
Publio De Gracia y Nadia del Río enfrentan una mayor presión pública tras revelarse nuevos detalles sobre la Fundación Inquietudes. La entidad, constituida originalmente en diciembre de 2009 tendría, según datos del Registro Público, a De Gracia en la presidencia y Del Río como secretaria, los sitúa dentro de un selecto grupo de figuras influyentes en la esfera política nacional.
Meses atrás trascendió que la organización estaría siendo analizada por la Unidad de Análisis Financiero (UAF). Asimismo, versiones allegadas a las indagaciones señalan supuestos y misteriosos viajes a España para la ejecución de proyectos alineados con la Agenda 2030. Por su parte, De Gracia ha defendido que la entidad no llegó a operar comercial ni bancariamente.
Este frente se suma al escenario judicial que atraviesa De Gracia, quien cumple detención preventiva tras ser imputado por enriquecimiento injustificado y blanqueo de capitales.
Durante la audiencia, la Fiscalía Anticorrupción expuso un presunto modus operandi con pagos en efectivo de deudas hipotecarias y tarjetas de crédito por $700 mil para evitar la trazabilidad bancaria, registrando un salto de un salario privado de $2,400 a gastos de $2 millones y dejando un desfase no justificado de $724 mil.
También se revelaron transferencias por $61,718 a través de ACH y Yappy a Ninoshka Ríos, quien era funcionaria de la DGI y posteriormente de la Contraloría General de la República, y con quien mantuvo una relación.
Por su lado, Nadia del Río enfrenta denuncias presentadas por la Contraloría General de la República tras auditorías forenses que reflejaron una supuesta brecha de más de $576 mil entre sus ingresos conocidos y sus movimientos financieros.
Del Río rechazó los señalamientos catalogando el proceso como una "persecución innecesaria y una gran mentira".