Diagnósticos naturales: interpretar las señales del cuerpo
Publicado 2005/02/14 00:00:00
- Ricardo Goncebat
Para detectar los problemas, el terapeuta somete al paciente a distintas pruebas.
LOS MÉTODOS alternativos sin incursionar quirúrgicamente dentro del organismo para extraer distintos tipos de muestras o introducir instrumentos de examen; sin utilizar líquidos de contraste, radiaciones ni medicamentos; sin producir dolores ni molestias ni yacer dentro de grandes aparatos electrónicos, permiten conocer qué ocurre dentro del cuerpo y mente, así como sus enfermedades y trastornos, incluso antes de que se manifiesten, según dicen los terapeutas.
Sin duda los distintos métodos de diagnóstico alternativo pueden aportar una valiosa información sobre el estado de salud de una persona.
Aunque no detectan todos los problemas, por sí solas no permiten diagnosticar y localizar siempre un trastorno con la máxima precisión, y nunca pueden sustituir a una completa y pormenorizada historia del paciente, estos estudios sí que pueden ayudar a orientar, clarificar o confirmar un diagnóstico.
Según explica la experta en grafoterapia y grafología e investigadora de los diagnósticos alternativos, Maricarmen Martínez Darses "existen numerosas técnicas naturales para adentrarse en nuestro organismo y sus recovecos más íntimos".
Las letras hablan por sí solas desde la depresión, el asma y las úlceras, hasta la ansiedad, el estrés y la migraña, pasando por el insomnio, el dolor de cabeza, la anorexia, las afecciones de la piel, la tensión nerviosa y algunas drogodependencias, pueden diagnosticarse analizando la forma de escribir, ya que la caligrafía es un espejo de la salud y una herramienta para mejorarla, según los grafoterapeutas.
La grafoterapia se basa en las características y la ejecución de una combinación de 12 líneas o trazos, de subida, bajada, avance o retroceso, presentes en todas las formas de escritura.
Cada persona posee en su forma de escribir una combinación de estos trazos, que expresa la organización de su cerebro, la existencia de un síntoma o cualquier desarreglo.
El estudio de sus grafismos y la forma en que corta las letras en una palabra, denotan sus desórdenes físicos y psicoemocionales. El grafoterapeuta "lee" en esos trazos el estado del paciente, y en base a ese diagnóstico le prescribe un tratamiento, que consiste en rectificar la escritura y adaptarla a un modelo específico de grafía terapéutica.
Por otro lado, la iridología permite al naturópata descubrir patologías pasadas, que han dejado algún tipo de información en el iris ocular, así como las que se están padeciendo e incluso los desórdenes que pueden desarrollarse si no se frena su evolución.
Los iridólogos iluminan el iris mediante un aparato similar al usado por los oftalmólogos y para interpretar lo que ven emplean mapas en los que cada parte del iris corresponde a otras partes del organismo.
Además del color del iris, se analizan su estructura y la textura de sus fibras, así como el estado de la pupila, para detectar desde problemas en la eliminación de toxinas, el estado de la piel y los sistemas linfático y circulatorio, hasta la predisposición a padecer reumatismo o alergias.
Sin duda los distintos métodos de diagnóstico alternativo pueden aportar una valiosa información sobre el estado de salud de una persona.
Aunque no detectan todos los problemas, por sí solas no permiten diagnosticar y localizar siempre un trastorno con la máxima precisión, y nunca pueden sustituir a una completa y pormenorizada historia del paciente, estos estudios sí que pueden ayudar a orientar, clarificar o confirmar un diagnóstico.
Según explica la experta en grafoterapia y grafología e investigadora de los diagnósticos alternativos, Maricarmen Martínez Darses "existen numerosas técnicas naturales para adentrarse en nuestro organismo y sus recovecos más íntimos".
Las letras hablan por sí solas desde la depresión, el asma y las úlceras, hasta la ansiedad, el estrés y la migraña, pasando por el insomnio, el dolor de cabeza, la anorexia, las afecciones de la piel, la tensión nerviosa y algunas drogodependencias, pueden diagnosticarse analizando la forma de escribir, ya que la caligrafía es un espejo de la salud y una herramienta para mejorarla, según los grafoterapeutas.
La grafoterapia se basa en las características y la ejecución de una combinación de 12 líneas o trazos, de subida, bajada, avance o retroceso, presentes en todas las formas de escritura.
Cada persona posee en su forma de escribir una combinación de estos trazos, que expresa la organización de su cerebro, la existencia de un síntoma o cualquier desarreglo.
El estudio de sus grafismos y la forma en que corta las letras en una palabra, denotan sus desórdenes físicos y psicoemocionales. El grafoterapeuta "lee" en esos trazos el estado del paciente, y en base a ese diagnóstico le prescribe un tratamiento, que consiste en rectificar la escritura y adaptarla a un modelo específico de grafía terapéutica.
Por otro lado, la iridología permite al naturópata descubrir patologías pasadas, que han dejado algún tipo de información en el iris ocular, así como las que se están padeciendo e incluso los desórdenes que pueden desarrollarse si no se frena su evolución.
Los iridólogos iluminan el iris mediante un aparato similar al usado por los oftalmólogos y para interpretar lo que ven emplean mapas en los que cada parte del iris corresponde a otras partes del organismo.
Además del color del iris, se analizan su estructura y la textura de sus fibras, así como el estado de la pupila, para detectar desde problemas en la eliminación de toxinas, el estado de la piel y los sistemas linfático y circulatorio, hasta la predisposición a padecer reumatismo o alergias.
Examen del iris, electroacupuntura, quinesiología, pruebas nutricionales, zonas reflejas, grafoterapia. Además de la historia clínica, las medicinas complementarias disponen de métodos naturales para diagnosticar los trastornos y obtener información sobre el estado del paciente, sin invadir el interior de su cuerpo.

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