Reliquias: veneración que agrupa a miles de feligreses
- Jason Morales/@JasonMoralesV
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La Iglesia católica posee un patrimonio que cada año agrupa a miles de feligreses, se trata de restos humanos que son conservados en iglesias, porque aseguran que representan a hombres y mujeres que dedicaron su vida al peregrinaje religioso. Estos recordatorios son conocidos como reliquias.
- 3 son las clases de reliquias veneradas por los creyentes católicos.
Claves
- 3 son los principales santos que reciben veneración en Panamá y poseen reliquias.
- 400 años han pasado desde que arribó a Panamá la primera reliquia, según la Iglesia.
Los relicarios cristianos
- Las reliquias son los restos de aquellas personas que han sido santificadas. El relicario es el sitio donde se almacenan o se protegen las reliquias.
@JasonMoralesV
La Iglesia católica posee un patrimonio que cada año agrupa a miles de feligreses, se trata de restos humanos que son conservados en iglesias, porque aseguran que representan a hombres y mujeres que dedicaron su vida al peregrinaje religioso. Estos recordatorios son conocidos como reliquias.
El santo ombligo, la santa lágrima, la santísima sangre son algunas de las reliquias que se recolectan en todo el mundo, y Panamá tiene las suyas.
Se trata de las reliquias de los líderes religiosos que más han influido en la iglesia panameña, en este caso, san Juan Bosco, santa Librada y, recientemente, Juan Pablo II, además de otros santos.
Cuenta la historia
Durante los dos últimos siglos, cada 19 de julio los moradores de Las Tablas, en la provincia de Los Santos, realizan un peregrinaje para exponer durante una misa su veneración a la “Moñona”, como cariñosamente le apodan a santa Librada, representada también en una reliquia, ubicada en el templo de esa ciudad.
En una urna se contenía, según el testimonio de los más devotos, tierra del lugar donde fue crucificada santa Librada, y los restos de su cuerpo, los cuales llegaron a la ciudad de Las Tablas con la imagen de esta santa en el año 1671.
No obstante, un incendio en la iglesia de Santa Librada durante el siglo pasado, en el año 1958, hizo que desapareciera la reliquia, que tenía cerca de 300 años.
Este incidente no borró de la memoria de los feligreses su devoción por santa Librada, y luego de una gestión por la iglesia, se logra en enero de 2006 reabrir el sepulcro de la santa para extraer otros restos de la misma.
La reliquia, con numeración 14, se desprende de una fracción del hueso tibial izquierdo de 11.5 centímetros de longitud, que reposa en la iglesia de Santa Librada y hoy puede apreciarse en su interior.
La procedencia de la reliquia juega un papel relevante en la importancia del objeto, que puede clasificarse en varias etapas.
Una reliquia auténtica, por ejemplo, es denominada de clase uno cuando corresponde al cuerpo de personas santas, o cualquiera de sus partes corporales, tales como restos de cenizas y huesos.
La clase dos son los objetos que tuvieron contacto físico con los santos mientras vivían, y fueron santificados; este es el caso de los instrumentos con los que un mártir pudo ser torturado. Y la clase tres hace alusión a los pedazos de tela que pudieron tocar las reliquias de clase uno.
Un ejemplo de esto sería la reliquia tipo uno del beato Juan Pablo II que fue expuesta en la basílica Don Bosco y ahora reposa en la capilla de Albrook.
El relicario consta de un pedazo de tela con una gota de sangre del fallecido pontífice, que ha sido el único papa que ha visitado Panamá, en marzo de 1983.
Al igual que en Panamá, existen restos de Juan Pablo II en Costa Rica, país donde, debido a la devoción por este, se produjo su santificación en 2014.
En ese año, el Vaticano habría dado por hecho que Juan Pablo II intercedió en el milagro de la costarricense Floribeth Mora Díaz, razón por la cual el papa Francisco lo elevó a la santidad.
Volviendo a Panamá, otro de los venerados santos es san Judas Tadeo, el llamado “abogado de los casos difíciles y desesperados”, quien fue martirizado y decapitado el 28 de octubre del año 74.
De este santo se conserva una reliquia en Panamá, que fue trasladada en 1986 por el sacerdote colonense Ignacio Ting Pong Lee desde el Vaticano.
Este posee un certificado de autenticidad con la firma del cardenal Van Lierde, y se ubica en la parroquia del Jardín Olímpico.
En 2009, año del bicentenario de nacimiento de san Juan Bosco, Panamá recibió una réplica exacta del cuerpo del santo, que en su interior, en una caja de la zona pectoral del cuerpo yacente, tiene los huesos del brazo derecho junto con los de la mano derecha, la imagen es venerada en diversos puntos del país y de quien se han compuesto diversas canciones.
Con la peregrinación mundial de esta reliquia, diversos países recibieron la reliquia del santo italiano y la familia salesiana, que se refiere al conjunto de institutos, congregaciones y asociaciones que veneran como figura principal la espiritualidad de Don Bosco y de su sistema preventivo, inspirado a su vez en la figura de san Francisco de Sales.
“El bicentenario del nacimiento de Don Bosco nos lanza a todos en un camino de fidelidad a aquella misma llamada que él sintió, escuchó y que tradujo en su vida”, expresó en ese entonces Don Ángel Fernández Artime, rector mayor de los salesianos.
Alrededor del mundo, particularmente donde la familia fundada por Don Bosco tiene presencia, la atribución de milagros a este santo no se hizo esperar.
La costumbre
Ya los primeros cristianos recogían los cuerpos de los mártires y celebraban sobre sus sepulcros, para así indicar que su sacrificio se mezclaba con el sacrificio de Cristo.
El Viernes Santo de 1845 se considera como uno de los más importantes para la historia y la arqueología.
En esta fecha, arqueólogos de la época dieron con el rastro de una tumba intacta de un mártir con la inscripción en latín: Dp III Idus Septebr Yacinthus Martyr.
Con este descubrimiento, tanto feligreses como conocedores de la historia corroboraron el destino de lo acontecido, se trataba de las reliquias de dos santos populares, Froto y Jacinto.
Según apuntes históricos, desde hacía siglos se creía que las reliquias de los dos santos se encontraban en Roma, en la iglesia de San Juan de los Florentinos, no obstante, se descubrió la tumba intacta y sellada de san Jacinto en las catacumbas de Bassilla, al oeste de la vía Salaria nueva.
Así como estas, las reliquias de san Pedro y san Juan apóstol están entre las más veneradas por los feligreses como señal del confirmamiento de la fe.

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