Cuando el sexo no funciona
Publicado 2004/05/16 23:00:00
Virginia y Rafael, de 27 y 29 años de edad, estuvieron a punto de separarse por un problema sexual.Llevaban año y medio de relación. Durante el primer año mantuvieron relaciones sexuales en el automóvil y fueron "más que placenteras" con mucho juego sexual y caricias.
Al año, ella comienza a tomar la píldora, se estabilizan como pareja y comienzan a convivir en un apartamento alquilado, con lo que aumenta, a mejorar, la posibilidad de estar en intimidad. Pero, ella empieza a sentir dolores en la penetración y progresivamente rechaza cualquier acercamiento sexual de su compañero hasta llegar a una situación en que "no le apetece" tener relaciones sexuales.
Esta es la razón por la que deciden acudir a nuestra consulta sexológica, atribuyéndole a la píldora las molestias y falta de deseo.
Explorando su historia sexual, aparecen algunos datos relevantes acerca de las causas de sus dificultades: durante todo el primer año en que se fueron conociendo, vivían sus relaciones íntimas "con mucho juego y caricias", podían estar toda una tarde en el vehículo aunque la incomodidad del mismo les llevaba a alargar este jugueteo sexual de manera que las veces que realizaban la penetración, ambos la deseaban fuertemente y corporalmente estaban excitados como para vivirla bien.
Una vez que disponen de un lugar de intimidad para estar sexualmente cómodos y cuando quisieran, sin temor a ser estorbados por nadie, su sexualidad comenzó a ir mal y ella a no disfrutar como antes y progresivamente a rechazar las situaciones sexuales en pareja.
Lo que realmente les sucedía era que, una vez que consiguieron un espacio cómodo, y una estabilidad como pareja, fueron directamente al grano, a hacer el acto sexual sin perder el tiempo como antes en caricias y juegos sexuales. En el caso de Virginia, la falta de lubricación y del tiempo necesario de juego sexual, no le permitía gozar de la penetración como anteriormente había gozado.
El modelo sexual actual reduce sexualidad a penetración, una vez se dan las condiciones para ésta, se deja de lado todo lo corporal, lo lúdico, las caricias y las otras formas de disfrutar directa y rápidamente. Y se comienza a boicotear el propio placer y la capacidad de gozar sexualmente con la otra persona.
Es lamentable que en más de un cincuenta por ciento de personas y parejas que consultan (desde mi experiencia profesional) por un problema sexual, "no exista ningún problema sexual" propiamente dicho, sino que lo que está causando el sufrimiento de dicha persona o pareja sea una falta de información o actitudes equivocadas con respecto a esta manera de entender el "sexo" desde el modelo mecanicista-sexológico.
Un encuentro sexual no debe ser una competición olímpica donde hay que "cumplir" para ser sexualmente "normal" y "dar la talla". No es de extrañar que tantas personas se desanimen o no funcionen como debieran a "la hora de la verdad" en lo que se entiende por el encuentro sexual normal.
El planteamiento que hemos denominado patológico, vigente y escasamente cuestionado, se encuentra en el origen de muchas dificultades sexuales que aparecen en tantas personas, según vengo constatando en mi práctica clínica de estos últimos años, dado que no contempla las condiciones necesarias para el disfrute sexual. Más grave todavía, dada su proyección social al conjunto de la población podemos decir que es el planteamiento o marco de referencia desde el que cada persona se entiende a sí misma como ser sexual y a todo lo que pueda sucederle en esta área de su persona.
Respuesta: La aversión hacia el sexo es un miedo intenso o irracional hacia el mismo y la consiguiente evitación de todos o casi todos los contactos sexuales con la pareja. Las causas pueden ser diversas, si se trata de sujetos con una tendencia a las fobias o miedos irracionales y a la ansiedad patológica.
Respuesta: Es posible que su marido sufra de una disfunción eréctil situacional y esporádica que probablemente no tenga mucha importancia. La mejor solución es hablarlo, ya que puede tratarse de una ansiedad que bloquea en ocasiones la erección, justo cuando se plantea el coito o incluso antes del mismo. Durante un tiempo establezcan relaciones sin demandas o exigencias, sin llegar al coito y procurando el placer mutuo de otras formas. Esto tranquilizará su confianza lentamente, con lo cual ya no bloqueará tanto su erección. Si con esta técnica no consigue una función sexual satisfactoria entonces acuda a un especialista.
Respuesta: A los hombres les encanta los detalles eróticos en el arreglo personal de su pareja. Lo más seguro es que él no desee que usted cambie su forma de ser, sino que de vez en cuando le sorprenda y le haga sentir que le seduce activamente y que está tan atenta como él en mantener la calidad de sus relaciones sexuales. Además, practicar la sensualidad no debe reñir con su forma de ser ni siquiera debe llegar a incomodarla. El que usted se arregle para él debe resultar eróticamente atractivo para ambos.
Psicóloga y sexóloga
Al año, ella comienza a tomar la píldora, se estabilizan como pareja y comienzan a convivir en un apartamento alquilado, con lo que aumenta, a mejorar, la posibilidad de estar en intimidad. Pero, ella empieza a sentir dolores en la penetración y progresivamente rechaza cualquier acercamiento sexual de su compañero hasta llegar a una situación en que "no le apetece" tener relaciones sexuales.
Esta es la razón por la que deciden acudir a nuestra consulta sexológica, atribuyéndole a la píldora las molestias y falta de deseo.
Explorando su historia sexual, aparecen algunos datos relevantes acerca de las causas de sus dificultades: durante todo el primer año en que se fueron conociendo, vivían sus relaciones íntimas "con mucho juego y caricias", podían estar toda una tarde en el vehículo aunque la incomodidad del mismo les llevaba a alargar este jugueteo sexual de manera que las veces que realizaban la penetración, ambos la deseaban fuertemente y corporalmente estaban excitados como para vivirla bien.
Una vez que disponen de un lugar de intimidad para estar sexualmente cómodos y cuando quisieran, sin temor a ser estorbados por nadie, su sexualidad comenzó a ir mal y ella a no disfrutar como antes y progresivamente a rechazar las situaciones sexuales en pareja.
Lo que realmente les sucedía era que, una vez que consiguieron un espacio cómodo, y una estabilidad como pareja, fueron directamente al grano, a hacer el acto sexual sin perder el tiempo como antes en caricias y juegos sexuales. En el caso de Virginia, la falta de lubricación y del tiempo necesario de juego sexual, no le permitía gozar de la penetración como anteriormente había gozado.
El modelo sexual actual reduce sexualidad a penetración, una vez se dan las condiciones para ésta, se deja de lado todo lo corporal, lo lúdico, las caricias y las otras formas de disfrutar directa y rápidamente. Y se comienza a boicotear el propio placer y la capacidad de gozar sexualmente con la otra persona.
Es lamentable que en más de un cincuenta por ciento de personas y parejas que consultan (desde mi experiencia profesional) por un problema sexual, "no exista ningún problema sexual" propiamente dicho, sino que lo que está causando el sufrimiento de dicha persona o pareja sea una falta de información o actitudes equivocadas con respecto a esta manera de entender el "sexo" desde el modelo mecanicista-sexológico.
Un encuentro sexual no debe ser una competición olímpica donde hay que "cumplir" para ser sexualmente "normal" y "dar la talla". No es de extrañar que tantas personas se desanimen o no funcionen como debieran a "la hora de la verdad" en lo que se entiende por el encuentro sexual normal.
El planteamiento que hemos denominado patológico, vigente y escasamente cuestionado, se encuentra en el origen de muchas dificultades sexuales que aparecen en tantas personas, según vengo constatando en mi práctica clínica de estos últimos años, dado que no contempla las condiciones necesarias para el disfrute sexual. Más grave todavía, dada su proyección social al conjunto de la población podemos decir que es el planteamiento o marco de referencia desde el que cada persona se entiende a sí misma como ser sexual y a todo lo que pueda sucederle en esta área de su persona.
Respuesta: La aversión hacia el sexo es un miedo intenso o irracional hacia el mismo y la consiguiente evitación de todos o casi todos los contactos sexuales con la pareja. Las causas pueden ser diversas, si se trata de sujetos con una tendencia a las fobias o miedos irracionales y a la ansiedad patológica.
Respuesta: Es posible que su marido sufra de una disfunción eréctil situacional y esporádica que probablemente no tenga mucha importancia. La mejor solución es hablarlo, ya que puede tratarse de una ansiedad que bloquea en ocasiones la erección, justo cuando se plantea el coito o incluso antes del mismo. Durante un tiempo establezcan relaciones sin demandas o exigencias, sin llegar al coito y procurando el placer mutuo de otras formas. Esto tranquilizará su confianza lentamente, con lo cual ya no bloqueará tanto su erección. Si con esta técnica no consigue una función sexual satisfactoria entonces acuda a un especialista.
Respuesta: A los hombres les encanta los detalles eróticos en el arreglo personal de su pareja. Lo más seguro es que él no desee que usted cambie su forma de ser, sino que de vez en cuando le sorprenda y le haga sentir que le seduce activamente y que está tan atenta como él en mantener la calidad de sus relaciones sexuales. Además, practicar la sensualidad no debe reñir con su forma de ser ni siquiera debe llegar a incomodarla. El que usted se arregle para él debe resultar eróticamente atractivo para ambos.
Psicóloga y sexóloga

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