Dentro del chip de un celular
Publicado 2002/10/13 23:00:00
- Ernesto Cedeño Alvarado
Cada día nos sorprende ver cómo avanza la tecnología a nuestro alcance presentándonos productos inimaginables, y más aún, nos hace preguntarnos cómo hacen los grandes fabricantes para ofrecernos una serie de productos tan novedosos.
Pero más que maravillarse, se ha preguntado usted alguna vez cuáles son todos esos sucesos previos que conlleva el hecho de que se tenga un teléfono móvil en la mano...Aquí tenemos la respuesta a su curiosidad.
En el caso de los celulares de Samsung, que gozan de modelos ultra novedosos y hoy son de los más codiciados por los usuarios de la telefonía móvil, su fábrica está ubicada en el Parque Nacional Industrial de Gumi, en Corea; específicamente a unos 250 kilómetros de la capital, Seúl.
Con 128 acres de terreno y seis mil 643 empleados, el total de la fábrica ocupa el 29% del área industrial del parque nacional dedicado a esta actividad.
Es impresionante su capacidad de producción, que actualmente es una de las más grandes del mundo, principalmente en lo que se refiere a telecomunicaciones. Tanto es así que según la revista "Fortune", Samsung es la quinta corporación más grande de la orbe.
Pero como todo en la vida, también para que estos teléfonos lleguen a sus manos deben dividirse las actividades. En Seúl se manejan las ventas, en Suwon se ejecuta la primera fase de lo que es desarrollo, mientras que en Gumi se maneja la segunda fase de investigación y desarrollo, además de hacerse todo lo que es manufactura.
Todos estos equipos de telecomunicaciones pasan por los más estrictos controles de calidad, para así comprobar la efectividad de los productos y garantizar su durabilidad y resistencia. Para ello, dos mil 500 operadores y 500 ingenieros trabajan día y noche en la planta de la división de telecomunicaciones.
El proceso inicia cuando maquinarias especiales hacen el embalaje del 99% del sistema o equipo interno, colocando cada componente en su lugar. Luego, tanto partes pequeñas como grandes son revisadas por una máquina, pasando por soldaduras y un nuevo chequeo cibernético. Una vez terminado este primer proceso, se le imprime al equipo la fecha de fabricación.
Pero no hay validez si este sistema no pasa por revisión humana, por lo que una persona prueba de que funcionen, pero no sin antes colocarse ropa antiestática. Esto se logra utilizando un cable antiestático que descarga el contacto del obrero con la tierra, debido a que esto afecta los chips.
Estos aparatos son enviados de un piso a otro, en donde se hace el montaje del equipo en las carátulas, según cada estilo y modelo.
Un trabajador coloca el chip en la carátula y luego una máquina se encarga se chequear al montaje. Cabe destacar que en este nivel, todo teléfono que registra problemas es expulsado de la máquina.
Todos los aparatos que pasan satisfactoriamente el visto bueno, pasan a otra máquina en donde se les coloca el cargador y la batería. En este segmento todos los teléfonos deben encender como indicativo de perfección.
Pero la máquina no es precisamente quien tiene la última palabra. Por esta razón pasan nuevamente por revisión humana en donde es sorprendente ver cómo los operadores con un teléfono en cada mano, encienden y teclean los mismos con una habilidad y rapidez increíbles.
Seguidamente, cada equipo queda inscrito con su serie, pasando luego al empaquetamiento individual y acto seguido, a las cajas por decenas.
No obstante, el simple chequeo de una máquina y de revisión humana tampoco son pruebas suficientes de la calidad y resistencia de los teléfonos, por lo que pruebas muy duras son aplicadas al equipo.
En uno de los pisos de la fábrica de celulares Samsung está ubicado el Departamento de Pruebas. Allí los sofisticados teléfonos son sometidos durante 15 tandas a temperaturas desde los 85 grados a - 40° grados.
Fuera de esto se les coloca durante largo rato en los ciclos de una lavadora en movimiento, al igual que unas máquinas especiales se dedican a sacarle las antenas unas 10 mil veces a cada uno, mil 500 veces desmontan la batería, y les ponen la conexión 10 mil veces.
Pero dentro de las pruebas también se comprenden los test por desgaste o fricción aplicados unas mil 500 veces, de rotación 40 mil veces, y como si fuera poco se les aplican cinco golpes con una carga de 500 gramos de peso.
Estos teléfonos también son abiertos y cerrados en unas 40 ocasiones, además de tecleados unas 31 veces. Pero quizás la prueba que más dolorosa resulta ante los ojos de quienes tienen la oportunidad de visitar esta fábrica, son las caídas leves que se le ocasionan, al igual que las tiradas en distintas formas, y la prueba de fuego: "los lindos teléfonos Samsung son lanzados desde una altura considerable".
Si después de estas "pequeñas pruebas" el teléfono funciona como es debido, está listo para salir al mercado y realizar todas las comunicaciones que se le demanden.
Conteste ahora... ¿Se le había ocurrido alguna vez por todo lo que tiene que pasar un celular antes de estar en sus manos?...
Pero más que maravillarse, se ha preguntado usted alguna vez cuáles son todos esos sucesos previos que conlleva el hecho de que se tenga un teléfono móvil en la mano...Aquí tenemos la respuesta a su curiosidad.
En el caso de los celulares de Samsung, que gozan de modelos ultra novedosos y hoy son de los más codiciados por los usuarios de la telefonía móvil, su fábrica está ubicada en el Parque Nacional Industrial de Gumi, en Corea; específicamente a unos 250 kilómetros de la capital, Seúl.
Con 128 acres de terreno y seis mil 643 empleados, el total de la fábrica ocupa el 29% del área industrial del parque nacional dedicado a esta actividad.
Es impresionante su capacidad de producción, que actualmente es una de las más grandes del mundo, principalmente en lo que se refiere a telecomunicaciones. Tanto es así que según la revista "Fortune", Samsung es la quinta corporación más grande de la orbe.
Pero como todo en la vida, también para que estos teléfonos lleguen a sus manos deben dividirse las actividades. En Seúl se manejan las ventas, en Suwon se ejecuta la primera fase de lo que es desarrollo, mientras que en Gumi se maneja la segunda fase de investigación y desarrollo, además de hacerse todo lo que es manufactura.
Todos estos equipos de telecomunicaciones pasan por los más estrictos controles de calidad, para así comprobar la efectividad de los productos y garantizar su durabilidad y resistencia. Para ello, dos mil 500 operadores y 500 ingenieros trabajan día y noche en la planta de la división de telecomunicaciones.
El proceso inicia cuando maquinarias especiales hacen el embalaje del 99% del sistema o equipo interno, colocando cada componente en su lugar. Luego, tanto partes pequeñas como grandes son revisadas por una máquina, pasando por soldaduras y un nuevo chequeo cibernético. Una vez terminado este primer proceso, se le imprime al equipo la fecha de fabricación.
Pero no hay validez si este sistema no pasa por revisión humana, por lo que una persona prueba de que funcionen, pero no sin antes colocarse ropa antiestática. Esto se logra utilizando un cable antiestático que descarga el contacto del obrero con la tierra, debido a que esto afecta los chips.
Estos aparatos son enviados de un piso a otro, en donde se hace el montaje del equipo en las carátulas, según cada estilo y modelo.
Un trabajador coloca el chip en la carátula y luego una máquina se encarga se chequear al montaje. Cabe destacar que en este nivel, todo teléfono que registra problemas es expulsado de la máquina.
Todos los aparatos que pasan satisfactoriamente el visto bueno, pasan a otra máquina en donde se les coloca el cargador y la batería. En este segmento todos los teléfonos deben encender como indicativo de perfección.
Pero la máquina no es precisamente quien tiene la última palabra. Por esta razón pasan nuevamente por revisión humana en donde es sorprendente ver cómo los operadores con un teléfono en cada mano, encienden y teclean los mismos con una habilidad y rapidez increíbles.
Seguidamente, cada equipo queda inscrito con su serie, pasando luego al empaquetamiento individual y acto seguido, a las cajas por decenas.
No obstante, el simple chequeo de una máquina y de revisión humana tampoco son pruebas suficientes de la calidad y resistencia de los teléfonos, por lo que pruebas muy duras son aplicadas al equipo.
En uno de los pisos de la fábrica de celulares Samsung está ubicado el Departamento de Pruebas. Allí los sofisticados teléfonos son sometidos durante 15 tandas a temperaturas desde los 85 grados a - 40° grados.
Fuera de esto se les coloca durante largo rato en los ciclos de una lavadora en movimiento, al igual que unas máquinas especiales se dedican a sacarle las antenas unas 10 mil veces a cada uno, mil 500 veces desmontan la batería, y les ponen la conexión 10 mil veces.
Pero dentro de las pruebas también se comprenden los test por desgaste o fricción aplicados unas mil 500 veces, de rotación 40 mil veces, y como si fuera poco se les aplican cinco golpes con una carga de 500 gramos de peso.
Estos teléfonos también son abiertos y cerrados en unas 40 ocasiones, además de tecleados unas 31 veces. Pero quizás la prueba que más dolorosa resulta ante los ojos de quienes tienen la oportunidad de visitar esta fábrica, son las caídas leves que se le ocasionan, al igual que las tiradas en distintas formas, y la prueba de fuego: "los lindos teléfonos Samsung son lanzados desde una altura considerable".
Si después de estas "pequeñas pruebas" el teléfono funciona como es debido, está listo para salir al mercado y realizar todas las comunicaciones que se le demanden.
Conteste ahora... ¿Se le había ocurrido alguna vez por todo lo que tiene que pasar un celular antes de estar en sus manos?...

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