Panamá
El peso de la desigualdad en la infancia panameña
- Cristabel Escala
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Para Valverde, si el país no logra reducir la pobreza infantil, en el futuro enfrentará mayores niveles de desigualdad y conflictos sociales.
La pobreza infantil en Panamá es sistemática más alta que en la población total. Foto: Pexels
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La pobreza infantil es una crisis a nivel mundial que priva a cientos de millones de niños y adolescentes de acceso a alimentos, vivienda, educación y salud.
UNICEF advierte que Panamá no escapa a esta realidad: alrededor de 482,033 niños, niñas y adolescentes viven en situación de pobreza en el país.
De estos, más de 102,102 reciben apoyo a través de programas de transferencia monetaria, señaló Magalys Araúz, directora de Inclusión y Desarrollo Social del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). Lo que indica que uno de cada cuatro menores recibe ayuda del Estado.
Según UNICEF, sin estos programas aproximadamente 27,600 niños estarían por debajo de la línea de pobreza.
La comarca Ngäbe Buglé es el área que concentra los mayores niveles de pobreza infantil; es ahí donde se concentra el 42.4% de los beneficiarios de los programas de ayuda social del Mides, informó Araúz.
Causas estructurales
Conocer el origen de esta problemática puede ayudar a buscar soluciones a largo plazo.
Según Arturo Valverde, director del Centro de Investigación de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, la pobreza infantil es un problema estructural ligado a la desigualdad social.'
42.4%
de beneficiarios de programas de ayuda son de la comarca Ngäbe Buglé.
9.5%
a 10.4% es la cifra de desempleo actualmente en el país, lo que ha ocasionado más pobreza.
"Cuando hablamos del 1% que ostenta la riqueza en el país, estamos hablando de arriba del 30%, mientras que el 5% con mayores niveles de desigualdad apenas alcanza el 8 a 9% de la economía. Esto implica que el problema es estructural", indicó el economista.
Valverde explicó que, mientras un pequeño grupo concentra gran parte de los ingresos, miles de familias viven con recursos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.
A esto se suma el aumento de la tasa de desempleo, que pasó de 9.5% a más del 10.4%, lo que ha provocado que más familias caigan en pobreza, afectando directamente a los niños.
Agregó el experto que los menores que viven en zonas vulnerables, ya sean urbanas, semiurbanas o rurales, son los más afectados, enfrentando carencias en alimentación, vivienda, salud y educación.
El profesional también señaló que, aunque las transferencias monetarias ayudan, no resuelven el problema de fondo, ya que el Estado no puede sostener estos subsidios indefinidamente.
"Lo más lógico es que nuestros gobernantes tengan un proceso de desarrollo que les permita al país crecer de forma robusta y con ello reducir los niveles de desempleo y de pobreza".
En cuanto al impacto del empleo informal en la pobreza infantil. Valverde destacó que muchos hogares son monoparentales, es decir, la mujer es la cabeza del hogar.
Lo que influye en los índices de pobreza infantil. Los padres que trabajan en esta condición tienen ingresos inestables, carecen de seguro social, disponen de menos tiempo para el cuidado de sus hijos y enfrentan mayores limitaciones para acceder a educación y servicios básicos, indicó el profesional.
Desde esta perspectiva. El especialista advirtió que, si el país no logra reducir la pobreza infantil, en el futuro podría enfrentar mayores niveles de desigualdad, violencia y conflictos sociales, lo que afectaría incluso el crecimiento económico.
Consecuencias en la niñez
Más allá de los problemas económicos, los niños que viven en pobreza pueden presentar otras carencias.
La pobreza tiene un impacto directo en su rendimiento escolar porque muchas familias enfrentan dificultades para garantizar alimentación adecuada, materiales escolares o condiciones apropiadas para el estudio. Indirectamente, los niños que crecen en contextos de pobreza suelen experimentar mayores niveles de estrés familiar, responsabilidades domésticas tempranas o incluso trabajo infantil, explicó Paul Antonio Córdoba Mendoza, sociólogo y profesor titular de la Universidad de Panamá.
"Crecer en un hogar con carencias genera incertidumbre en la vida cotidiana de los niños. Además, se puede afectar su autoestima, su confianza y su forma de relacionarse con los demás", señaló Córdoba.
Agregó el profesor que la pobreza no solo se mide por ingresos, sino también por oportunidades.
En Panamá existen territorios donde, por años, las familias han tenido menor acceso a educación de calidad, empleo estable y servicios básicos.
"Mientras algunas regiones cuentan con mayor inversión, mejores escuelas y acceso a tecnología, en comunidades rurales e indígenas estas condiciones siguen siendo limitadas".
Los programas de apoyo económico o asistencia social ayudan a muchas familias a enfrentar dificultades inmediatas. Sin embargo, para transformar el problema se necesitan cambios profundos como mejorar la calidad educativa, reducir desigualdades entre territorios y generar oportunidades de empleo digno".
Romper el ciclo de pobreza infantil requiere una visión de largo plazo. Esto implica invertir de manera sostenida en educación desde la primera infancia.

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