El insomnio ¡no puedo dormir!
Dificultad en quedarse dormido, quedándose más de una hora en la cama dando vueltas.
Despertarse en la mitad de la noche y no poder quedarse dormido nuevamente.
Despertarse demasiado temprano en la mañana.
No sentirse descansado al despertar.
Irritabilidad durante el día, somnolencia, ansiedad o falta de productividad.
Disminución en el disfrute de la vida social y familiar a causa de la falta de sueño.
Ansiedad
Medicamentos
Enfermedades
Consumo de cafeína
Uso de drogas o alcohol
Estímulos externos como ruido, calor o frío, luz intensa.
Alteraciones en el sistema nervioso central que regula en el mecanismo del inicio y mantenimiento del sueño.
Problemas físicos como dolor, disminución en la movilidad, sensaciones incómodas, o movimientos involuntarios.
Depresión y otras enfermedades mentales.
Emociones y pensamientos que interfieren con el sueño.
Eventos estresantes; cambios importantes en la vida de una persona.
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Una vez que se inicia el insomnio, se agrega la ansiedad de la persona al pensar que no se va a poder dormir, agravando el problema.
Levantarse siempre a la misma hora
Hacer ejercicios todos los días temprano en la mañana, por lo menos 30 minutos
Evitar la nicotina, la cafeína y el alcohol.
Exponerse a la luz mientras se está despierto.
Evitar las siestas.
Evitar estar mucho tiempo acostado
Hacer algo relajante antes de acostarse
Usar la cama solamente para dormir y para actividad sexual.
Mantener la habitación oscura, silenciosa y a temperatura agradable.
Si se tiene hambre, comer algo ligero antes de acostarse.
No mirar constantemente el reloj.
Si en aproximadamente 15 minutos no logra dormirse, levántese de la cama y no vuelva a acostarse hasta sentir que realmente tiene sueño.
Si de las 8 horas que pasa sólo está durmiendo 4 horas, reduzca el tiempo que pasa en la cama a 4 horas diarias; al aumentar el tiempo que pasa dormido, aumente paulatinamente las horas en cama.
Finalmente, debemos tener presente que es común que al envejecer durmamos menos profundamente y por menos horas al día. Son cambios normales en los patrones del sueño.
Si el insomnio es causado por condiciones médicas o psicológicas, el tratamiento se enfoca a resolver estos problemas; por eso es importante que se realice una evaluación médica inicial.
Los medicamentos utilizados tradicionalmente para aliviar el insomnio incluyen sedantes hipnóticos y antihistamínicos. Estos medicamentos pueden ser de utilidad temporalmente en casos de insomnio, pero no se recomiendan como terapia a largo plazo porque además de tener efectos secundarios, crean una dependencia física provocando que al retirarlos empeore el insomnio. Este es el llamado insomnio de rebote. La valeriana y la melatonina son sustancias que pertenecen a la medicina alternativa, y que han sido utilizadas con cierto éxito.
La nueva terapia para combatir el insomnio no se basa en la utilización de compuestos químicos. Consiste en modificar el estilo de vida y el comportamiento; los cambios de hábitos son los que van a ser capaces de producir una mejoría real a largo plazo.

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