Justine triunfó sin cirugías y sin tapujos
Publicado 2002/09/28 23:00:00
- Somalia
La espigada panameña Justine Pasek, la nueva Miss Universo, aseguró a este medio que su belleza es totalmente natural, por lo que rechazó haber recurrido alguna vez a la cirugía para mejoras estéticas. Pasek dijo no condenar a las chicas que han hecho del bisturí su aliado, pero fue clara al señalar que hasta el momento su cuerpo no ha experimentado ninguna cirugía plástica.
Y es que Justine, de 23 años, cabello castaño y ojos chocolates, "tiene un tipo de belleza exótica que está muy de moda y se vende más fácilmente que la típica belleza clásica", explica Nikky de Roy, principal instructora de las finalistas a Srta. Panamá.
"Como modelo tiene la cualidad de poder verse muy bien de muchas formas, con el pelo recogido o enrulado, con muchos tipos de maquillaje, con ella no hay trucos, tiene excelentes ángulos en su cara. Es camaleónica, como ella misma lo dijo", aseguró de Roy.
La nueva belleza del universo reveló que hace sólo un año atrás ella se consideraba una "anti miss", una chica muy bohemia, que no le gustaba estar tan peinada y siempre arreglada. Ser modelo es una cosa, pero ser "miss" es muy diferente y aunque en un principio fue reacia a la idea, finalmente asumió ese reto para experimentar algo distinto en su vida.
"La vida es increíble" - comenta Mary Clare de Bueno, co propietaria de la agencia Physical, que hasta hace muy poco manejaba los intereses de Justine. "Ella siempre fue reacia a participar de este tipo de concursos, fue un trabajo largo de convencer. Ella era muy sencilla y bohemia como para querer ser "miss". Es más, una vez, durante el certamen local, hasta se quiso salir y cuando me pidió consejo le dije que cuando uno empieza algo no debe dejarlo hasta que termine. Y así lo hizo. Dios tiene unos caminos increíbles. Ahora es que se le abrirán las puertas más importantes".
El tiempo le demostró a Justine, que tiene proyectado graduarse como ingeniera ambiental y laborar para el Centro de Investigaciones Smithsonian, que ser "miss" va mucho más allá, "es una labor muy noble y muy sacrificada, en donde se conjuga la belleza física, con el talento y el ángel de la persona, para que trabaje en beneficio de causas humanitarias".
¡No! Justine cree más bien que, además del esfuerzo que hacer siempre lo mejor, su vida tiene un fuerte contacto espiritual con Dios. Se siente invencible con Él a su lado. "Creo que Dios no va caminando junto a mí, sino que me lleva en sus brazos", dijo la angelical mujer, quien de forma serena y segura, dio las mejores respuestas en el importante certamen de belleza internacional.
Pasek considera que si fuera por razones políticas que se escoge a las finalistas, debió haber entrado Puerto Rico, porque ella era sede y ni siquiera estuvo entre las diez. "Su país y todas las concursantes decían que ella iba a estar prácticamente por obligación. Eso demuestra que el jurado tomó su decisión independientemente de los rumores que habían alrededor del concurso". Pero entrar entre las finalistas no lo fue todo, lo mejor fue mantenerse y con aplomo llegar hasta donde llegó.
Los certámenes de belleza andan de escándalo en escándalo, pero para ello la belleza panameña está muy bien preparada. A lo que menos le teme Pasek, por el momento, es a aquellos chismes de aumentos de peso que enloquecen a las "misses". Asegura que si llega a tener un contratiempo con su nuevo rol, definitivamente no será el peso, ya que eso nunca ha representado un problema para ella, porque "gracias a Dios", aunque le encanta la comida, dice tener un metabolismo bastante rápido y no necesita ni dietas, ni mucho esfuerzo en el gimnasio.
La Miss Universo, que nació el 27 de agosto de 1979 en Ucrania, está nacionalizada y se siente muy panameña, por lo que por allí nadie podría cuestionarla. Es hija del matrimonio del ucraniano Stanislaw Pasek y la chiricana Elizabeth Yamir Patiño, quienes se conocieron cuando ambos realizaban estudios en Ucrania.
Justine llegó a Panamá cuando tenía año y medio. Vivió 10 meses en Polonia y luego se trasladó a tierra panameña, estableciéndose con su familia en Margarita, Colón, por los compromisos de trabajo de su padre en la Comisión del Canal. La ahora "miss" se graduó en 1996 en el Instituto Pedagógico con honores y ese mismo año incursionó con éxito en las pasarelas en el concurso Chica Modelo. Su talento la llevó a recorrer importantes pasarelas del mundo, como Milán, Corea y Los Angeles. Su madre y sus dos hermanitos, recibieron con regocijo la buena nueva en Nueva Zelanda donde se encuentran, según se divulgó, por razones de negocios.
La panameña Pasek se lleva el orgullo de ser la primera centroamericana y la latina número 16 en obtener el título de Miss Universo. Las latinoamericanas que han sido coronadas Miss Universo son la peruana Gladys Zender (1957), la colombiana Luz Marina Zuluaga (1958), la argentina Norma Nolan (1962) las brasileñas Ieda Vargas (1963) y Marta Vasconcellos (1968); la puertorriqueña Marisol Malaret (1970), la venezolana Maritza Sayalero (1979), la venezolana Irene Sáez (1981), la puertorriqueña Deborah Carty-Deu (1985), la venezolana Bárbara Palacios (1986); la chilena Cecilia Bolocco (1987), la mexicana Guadalupe Jones (1991), la boricua Dayanara Torres (1993), la venezolana Alicia Machado (1996) y la puertorriqueña Denise Quiñones (2001).
Y es que Justine, de 23 años, cabello castaño y ojos chocolates, "tiene un tipo de belleza exótica que está muy de moda y se vende más fácilmente que la típica belleza clásica", explica Nikky de Roy, principal instructora de las finalistas a Srta. Panamá.
"Como modelo tiene la cualidad de poder verse muy bien de muchas formas, con el pelo recogido o enrulado, con muchos tipos de maquillaje, con ella no hay trucos, tiene excelentes ángulos en su cara. Es camaleónica, como ella misma lo dijo", aseguró de Roy.
La nueva belleza del universo reveló que hace sólo un año atrás ella se consideraba una "anti miss", una chica muy bohemia, que no le gustaba estar tan peinada y siempre arreglada. Ser modelo es una cosa, pero ser "miss" es muy diferente y aunque en un principio fue reacia a la idea, finalmente asumió ese reto para experimentar algo distinto en su vida.
"La vida es increíble" - comenta Mary Clare de Bueno, co propietaria de la agencia Physical, que hasta hace muy poco manejaba los intereses de Justine. "Ella siempre fue reacia a participar de este tipo de concursos, fue un trabajo largo de convencer. Ella era muy sencilla y bohemia como para querer ser "miss". Es más, una vez, durante el certamen local, hasta se quiso salir y cuando me pidió consejo le dije que cuando uno empieza algo no debe dejarlo hasta que termine. Y así lo hizo. Dios tiene unos caminos increíbles. Ahora es que se le abrirán las puertas más importantes".
El tiempo le demostró a Justine, que tiene proyectado graduarse como ingeniera ambiental y laborar para el Centro de Investigaciones Smithsonian, que ser "miss" va mucho más allá, "es una labor muy noble y muy sacrificada, en donde se conjuga la belleza física, con el talento y el ángel de la persona, para que trabaje en beneficio de causas humanitarias".
¡No! Justine cree más bien que, además del esfuerzo que hacer siempre lo mejor, su vida tiene un fuerte contacto espiritual con Dios. Se siente invencible con Él a su lado. "Creo que Dios no va caminando junto a mí, sino que me lleva en sus brazos", dijo la angelical mujer, quien de forma serena y segura, dio las mejores respuestas en el importante certamen de belleza internacional.
Pasek considera que si fuera por razones políticas que se escoge a las finalistas, debió haber entrado Puerto Rico, porque ella era sede y ni siquiera estuvo entre las diez. "Su país y todas las concursantes decían que ella iba a estar prácticamente por obligación. Eso demuestra que el jurado tomó su decisión independientemente de los rumores que habían alrededor del concurso". Pero entrar entre las finalistas no lo fue todo, lo mejor fue mantenerse y con aplomo llegar hasta donde llegó.
Los certámenes de belleza andan de escándalo en escándalo, pero para ello la belleza panameña está muy bien preparada. A lo que menos le teme Pasek, por el momento, es a aquellos chismes de aumentos de peso que enloquecen a las "misses". Asegura que si llega a tener un contratiempo con su nuevo rol, definitivamente no será el peso, ya que eso nunca ha representado un problema para ella, porque "gracias a Dios", aunque le encanta la comida, dice tener un metabolismo bastante rápido y no necesita ni dietas, ni mucho esfuerzo en el gimnasio.
La Miss Universo, que nació el 27 de agosto de 1979 en Ucrania, está nacionalizada y se siente muy panameña, por lo que por allí nadie podría cuestionarla. Es hija del matrimonio del ucraniano Stanislaw Pasek y la chiricana Elizabeth Yamir Patiño, quienes se conocieron cuando ambos realizaban estudios en Ucrania.
Justine llegó a Panamá cuando tenía año y medio. Vivió 10 meses en Polonia y luego se trasladó a tierra panameña, estableciéndose con su familia en Margarita, Colón, por los compromisos de trabajo de su padre en la Comisión del Canal. La ahora "miss" se graduó en 1996 en el Instituto Pedagógico con honores y ese mismo año incursionó con éxito en las pasarelas en el concurso Chica Modelo. Su talento la llevó a recorrer importantes pasarelas del mundo, como Milán, Corea y Los Angeles. Su madre y sus dos hermanitos, recibieron con regocijo la buena nueva en Nueva Zelanda donde se encuentran, según se divulgó, por razones de negocios.
La panameña Pasek se lleva el orgullo de ser la primera centroamericana y la latina número 16 en obtener el título de Miss Universo. Las latinoamericanas que han sido coronadas Miss Universo son la peruana Gladys Zender (1957), la colombiana Luz Marina Zuluaga (1958), la argentina Norma Nolan (1962) las brasileñas Ieda Vargas (1963) y Marta Vasconcellos (1968); la puertorriqueña Marisol Malaret (1970), la venezolana Maritza Sayalero (1979), la venezolana Irene Sáez (1981), la puertorriqueña Deborah Carty-Deu (1985), la venezolana Bárbara Palacios (1986); la chilena Cecilia Bolocco (1987), la mexicana Guadalupe Jones (1991), la boricua Dayanara Torres (1993), la venezolana Alicia Machado (1996) y la puertorriqueña Denise Quiñones (2001).

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.