"Me considero panameña"
- Lineth Rodríguez
Insurrecta por naturaleza, Bettina le ha dado el toque de humor que le faltaba a la televisión nacional.
Vive aquí y aquí quiere morir. Bettina García es de las pocas presentadoras extranjeras, que de la noche a la mañana llega a la televisión panameña y es recibida con agrado. Su encantadora sonrisa y simplicidad para hacer cualquier locura en la pantalla es parte de su vida real, no improvisa, le fascina hacer reir a la gente y ama tanto a Panamá, que ya quiere vivir aquí por el resto de sus días.
Llegó casi obligada por sus padres, quienes ya tenían planes de vivir en nuestra tierra debido a la difícil situación que se estaba dando en Venezuela y sólo tenía ocho días de haber llegado, cuando La Cáscara la invita para que fuera la cara femenina del espacio... el resto ya es historia.
Su carisma es tan grande que no sólo es cascarosa, también participa como cara de TVN, es una Bárbara, actúa en obras de teatro y muy pronto la veremos en "Quiero ser chef".
Pelea de resistencia:
"Justo cuando me gradué de Comunicación Social en la universidad, iba a tomar un trabajo que me salió y mi papá dijo no, no, no, te vas a ir un año a estudiar francés. Es que ellos estaban con la idea de venirse a vivir acá. Dijeron o te vas o te vas".
Se fue a Francia un año y al principio le costó adaptarse, pero lo logró. "El europeo mucho más el francés, es más cerrado que el latino, empecé a hacer amigos españoles, italianos, y bueno, me quedé casi un año allá".
Feliz por terminar el curso, Bettina soñaba con regresar a su venezuela querida, pero la madre le tenía otra sorpresa. "Mi familia ya estaba terminando de recoger las cosas en la casa, para mudarnos a Panamá, de hecho mi padre ya estaba aquí, empecé a pelear, dije que no, hice bulla, pero fue inútil".
Cuando ya le toca regresar, estuvo como ocho días en Caracas. "Mi mamá me animó a que me viniera a pasar el día del padre a Panamá, no quería, tenía en mente que él me quería obligar a quedarme, pero ni modo, me tocó aceptar, eso sí, me despedí de mis amigas como si nada, ya que en unos días volvería".
Una vez en Panamá, el clima para ella fue un shock. "Llegué el 14 de junio del 2007, me encantó todo, la gente, nunca había venido, aunque el abuelo de mi mamá era panameño, nacido aquí, de apellido Maduro, ‘ojo yo no tengo plata, son los primos de mi mamá’. Ella dijo, si en Panamá tengo raíces, para qué nos vamos a ir a otro país en donde no conocemos a nadie".
Llegó a la Cáscara: "Me gustó todo, aquí es seguro, lindo y súper vivible pues", pero para ella nuestro terruño era muy chiquito "dentro de mi decía me regreso a Venezuela".
Su padre la invitó a una feria de vinos, y conoció a un chico que le dicen "Compota", él trabajó en La Cáscara, y le propuso conocer a unos amigos que tenían un programa de TV.
"Yo lo empecé a chifear, me llamaba y yo le tiraba el teléfono, era tan persistente que ya me tenía harta, decía ¡oye, esto se llama acoso!. Bueno se animó a ir, al primero que me presentaron fue a Delmiro, luego me llevaron con Davis".
"Para mi en ese momento La Cáscara era algo así como un programa "Wachi wachi", algo totalmente desconocido".
Davis le ofreció hacer una audición y aceptó. Le dieron nervios, dolor de barriga, pues nunca se había parado frente a una cámara. "Hice el casting y me dice yo te aviso. Creí que en una semana me avisaba, pero me llamó al día siguiente. ‘Betina, llega al Fiesta Casino que vas a hacer la pregunta de la semana’ y yo no sabía ni cómo hablaban los panameños", total sus compañeros le enseñaron la jerga pana y ella fue.
A la fecha muchos no le creen que es venezolana, porque no habla como tal, pero es que se le ha pegado tanto nuestro acento que falta ni le hace lo chama. "La gente me dice, oye, pero tú no andas con venezolanos y digo no, para qué, si estoy en Panamá, me gusta estar con los de aquí, amo este país, si pudiera nacionalizarme panameña lo haría sin pensarlo".
Luego del casting se olvidó del programa y el domingo siguiente su padre la despierta sorprendido. "Tina, dice que saliste en un programa de TV y contesté que no. Empiezo a averiguar. Mi papá me regañó me dijo que estaba loca para estar allí".
De pronto, ya formaba parte de La Cáscara pero no fue hasta Carnavales cuando se dio cuenta del impacto que tenía el programa y cuanto influía en la población.
"Hoy le doy las gracias a los chicos por haber confiado en mí sin saber si yo era una psicópata asesina, y me dieron la oportunidad de estar aquí".
Como todo el mundo sabe que los sueldos de televisión no son la sensación, Davis le dio la opción de pertenecer al departamento de mercadeo y ventas. "No solo soy la payasa, yo vendo, conozco clientes los visito y todo eso. Tengo un programa de radio en Kyz 104.3, me llaman para animar eventos y créeme que lo que ganas en una animación es casi lo que te pagan en un mes de trabajo".
Con su espíritu tan innovador, le gustaría en un futuro tener su propio programa en TV. "Mis padres están felices, casi ni los veo, mi mamá tiene todos mis recortes guardados, siempre me acompañaba al karaoke, y ahora mi papá quiere ir a lo de ‘Quiero ser chef’, pues ama la cocina".
Le da las gracias, no solo a Davis, ni a La Cáscara, sino al panameño por darle la oportunidad de entrar a los hogares. "Defiendo este país como si fuera mío, siento que si uno va a salir de su país para irse a otro, no puede vivir de lo que fue, si estás en un país quiérelo y ámalo, yo amo Venezuela, allí nací y viví pero ahora este es mi país".

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