"México: La patria azteca"
Publicado 1999/09/14 23:00:00
- Carlos Christian Sánchez C.
Entre las montañas y planicies del Nuevo Mundo, existe un país que entremezcla los ambientes naturales con el desarrollo de la vida humana. Tan magnífico es ese origen casi místico, que llegó a influenciar el establecimiento de la gloriosa nación, a orillas de una laguna en 1325. Un águila, tomando presa en sus garras a la serpiente, significó para los aztecas el nacimiento de Tenochtitlán, hoy Ciudad de México, la metrópolis más grande del mundo y centro político de los Estados Unidos Mexicanos.
De las naciones representativas en la América Latina, México constituye el mejor de los ejemplos. El país azteca es un símbolo de la armonía de las culturas hispanas e indígenas, la lucha de un pueblo por superar los obstáculos de la historia, la defensa del nacionalismo y el amor a la Patria. Casi dos millones de kilómetros cuadrados cubren toda la extensión de este país, el cual es habitado por 95 millones de personas.
El 16 de septiembre es la fecha que conmemora el aniversario de la independencia en 1821. En 1999, esta nación cumple 178 años de historia republicana. México es un Estado en constante transformación. Revoluciones sociales, cambios políticos y la modernización económica lo convierten en la puerta dorada hacia el desarrollo de Occidente. Su vecino del Norte, los Estados Unidos de América, más que un rival, es un aliado comercial que genera expectativas para resolver los problemas nacionales de México. En ciudades como Monterrey, El Paso, Tijuana, Nueva Laredo, Veracruz y Guadalajara, se han instalado grandes industrias nacionales, que junto a las extranjeras, han colocado a México delante de Brasil, Chile y Argentina, en lo referente al fortalecimiento económico. El país azteca es también miembro del Tratado de Libre Comercio de la América del Norte (T.L.C.).
Los mexicanos viven en una nación de contrastes geográficos que maravillan a los turistas. Desiertos, mares interiores, cordilleras nevadas, selvas tropicales y altas planicies, todos ellos influyen en el observador común que pisa la tierra mexicana. Paisajes increíbles sobresalen en este país: La selva del Yucatán, las ruinas Maya, los monumentos del Imperio Azteca, los balnearios de Puerto Vallarta, Acapulco y Baja California.
Además de los anteriores sitios turísticos, los jardines flotantes de Xochimilco siguen asombrando a los visitantes. La otrora poderosa Tenochtitlán se encontraba rodeada del lago Texcoco. Hoy, remanentes de la laguna sobresalen cerca del Distrito Federal. El amanecer y la niebla matutina cubren con el manto del misticismo este sitio maravilloso que evoca el pasado y la convivencia de los hombres nativos con la Naturaleza.
El pueblo mexicano posee un alto porcentaje de mezcla étnica entre los descendientes de los colonos españoles y los grupos indígenas. Tres siglos de presencia ibérica fueron suficientes para moldear una cultura que respeta las tradicionales autóctonas, incluso religiosas. El factor más evidente lo es la Virgen de Guadalupe, la cual hizo su aparición ante los indígenas, encuentro que significó la aceptación del mensaje divino cristiano por los primeros pobladores de México.
Ciudad de México, aparte de ser el asiento del poder político y económico, es también el centro religioso del país. El Zócalo, una gigantesca plaza pública, sirve de lugar preferido para demostrar la fuerza del pueblo. En el corazón de la misma, hay una enorme bandera mexicana ubicada frente a la Catedral Metropolitana. Millones de mexicanos acuden cada año a las procesiones y misas en dicha iglesia, en especial en las festividades del 2 de noviembre, Día de los Difuntos, y el 12 de diciembre, Día de Nuestra Señora de Guadalupe. Otros monumentos como la Plaza de las Tres Culturas, el Palacio de Chapultepec, el Museo Antropológico y el Angel de la Victoria, inspiran al patriotismo mexicano.
El Distrito Federal está a los pies de las cumbres nevadas, en una meseta a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar. Se estima que en Ciudad de México hay 20 millones de personas; tiene más pobladores que Tokio y Nueva York. Hasta imágenes tomadas por satélite en la noche, demuestran la intensidad del desarrollo de esta metrópoli latinoamericana.
Algo admirable en el pueblo mexicano es el respeto a la Patria. Por ello, los panameños felicitamos a nuestros hermanos aztecas y al presidente de esa nación, doctor Ernesto Zedillo, en su celebración independendista, al igual que agradecemos la cooperación que efectúan las empresas mexicanas en el Istmo, para lograr la Integración Regional de la América Latina. ¡Viva México!.
De las naciones representativas en la América Latina, México constituye el mejor de los ejemplos. El país azteca es un símbolo de la armonía de las culturas hispanas e indígenas, la lucha de un pueblo por superar los obstáculos de la historia, la defensa del nacionalismo y el amor a la Patria. Casi dos millones de kilómetros cuadrados cubren toda la extensión de este país, el cual es habitado por 95 millones de personas.
El 16 de septiembre es la fecha que conmemora el aniversario de la independencia en 1821. En 1999, esta nación cumple 178 años de historia republicana. México es un Estado en constante transformación. Revoluciones sociales, cambios políticos y la modernización económica lo convierten en la puerta dorada hacia el desarrollo de Occidente. Su vecino del Norte, los Estados Unidos de América, más que un rival, es un aliado comercial que genera expectativas para resolver los problemas nacionales de México. En ciudades como Monterrey, El Paso, Tijuana, Nueva Laredo, Veracruz y Guadalajara, se han instalado grandes industrias nacionales, que junto a las extranjeras, han colocado a México delante de Brasil, Chile y Argentina, en lo referente al fortalecimiento económico. El país azteca es también miembro del Tratado de Libre Comercio de la América del Norte (T.L.C.).
Los mexicanos viven en una nación de contrastes geográficos que maravillan a los turistas. Desiertos, mares interiores, cordilleras nevadas, selvas tropicales y altas planicies, todos ellos influyen en el observador común que pisa la tierra mexicana. Paisajes increíbles sobresalen en este país: La selva del Yucatán, las ruinas Maya, los monumentos del Imperio Azteca, los balnearios de Puerto Vallarta, Acapulco y Baja California.
Además de los anteriores sitios turísticos, los jardines flotantes de Xochimilco siguen asombrando a los visitantes. La otrora poderosa Tenochtitlán se encontraba rodeada del lago Texcoco. Hoy, remanentes de la laguna sobresalen cerca del Distrito Federal. El amanecer y la niebla matutina cubren con el manto del misticismo este sitio maravilloso que evoca el pasado y la convivencia de los hombres nativos con la Naturaleza.
El pueblo mexicano posee un alto porcentaje de mezcla étnica entre los descendientes de los colonos españoles y los grupos indígenas. Tres siglos de presencia ibérica fueron suficientes para moldear una cultura que respeta las tradicionales autóctonas, incluso religiosas. El factor más evidente lo es la Virgen de Guadalupe, la cual hizo su aparición ante los indígenas, encuentro que significó la aceptación del mensaje divino cristiano por los primeros pobladores de México.
Ciudad de México, aparte de ser el asiento del poder político y económico, es también el centro religioso del país. El Zócalo, una gigantesca plaza pública, sirve de lugar preferido para demostrar la fuerza del pueblo. En el corazón de la misma, hay una enorme bandera mexicana ubicada frente a la Catedral Metropolitana. Millones de mexicanos acuden cada año a las procesiones y misas en dicha iglesia, en especial en las festividades del 2 de noviembre, Día de los Difuntos, y el 12 de diciembre, Día de Nuestra Señora de Guadalupe. Otros monumentos como la Plaza de las Tres Culturas, el Palacio de Chapultepec, el Museo Antropológico y el Angel de la Victoria, inspiran al patriotismo mexicano.
El Distrito Federal está a los pies de las cumbres nevadas, en una meseta a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar. Se estima que en Ciudad de México hay 20 millones de personas; tiene más pobladores que Tokio y Nueva York. Hasta imágenes tomadas por satélite en la noche, demuestran la intensidad del desarrollo de esta metrópoli latinoamericana.
Algo admirable en el pueblo mexicano es el respeto a la Patria. Por ello, los panameños felicitamos a nuestros hermanos aztecas y al presidente de esa nación, doctor Ernesto Zedillo, en su celebración independendista, al igual que agradecemos la cooperación que efectúan las empresas mexicanas en el Istmo, para lograr la Integración Regional de la América Latina. ¡Viva México!.

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