Un Museo Colonial
Publicado 2004/11/10 00:00:00
- Maritza Bonilla
La historia narra que el 10 de noviembre de 1821, hace 183 años, la población de La Villa de Los Santos se levantó contra el dominio español y que al frente de este pacífico grito estuvo Rufina Alfaro, una joven de pueblo, cuyo espíritu libertario sirvió para precipitar el movimiento independentista del 28 de noviembre de ese mismo año.
Pero, ¿qué objetos han quedado de esa época colonial? Un recorrido por el Museo de la Nacionalidad, en la Villa de Los Santos, Provincia de Los Santos nos traslada al siglo XVII, donde los visitantes pueden apreciar reliquias históricas de un incalculable valor cultural.
Su administrador, Albi Castillo, explica que este patrimonio tuvo como gestores a los fallecidos Omar Torrijos Herrera y Reina Torres de Araúz, fundándose el 10 de noviembre de 1974 con el fin de contribuir a la preservación de nuestra historia. Construido por los españoles, este edificio funcionó como iglesia, escuela, depósito de sal y vivienda (fue la casa de Francisco Villaláz). El techo -elaborado con tejas, caña agria y cedro amargo- permanece intacto ofreciendo un ambiente agradable a los visitantes.
Parece insólito, en una de las áreas del museo se conserva la mesa donde se firmó el Acta de Proclamación de la Independencia de Panamá de España, decorada con un Cristo proveniente de la Iglesia de Parita y un candelabro fundido en plata (Iglesia de Cañazas de Veraguas). Esta sala representa además las reuniones pequeñas que realizaba el Cabildo para comunicarlas al pueblo.
Al lado de esta área, se aprecia un Bargueño (Iglesia de Parita), utilizado por los Padres para guardar la ropa y libros religiosos. Seguidamente, una vidriera cubre los platos de pedestal, que servían como fruteros; cilindros, usados por los curanderos para depositar las medicinas con el fin de sanar a los enfermos y dijes, empleados por los indígenas para su decoración personal. Se distinguen también conchas, moluscos, tinajas y vasos ceremoniales. Todos estos objetos proceden de diferentes sitios del país, entre los que destacan: Veraguas, Tonosí y el Cerro Juan Díaz.
La mesa donde se firmó la Independencia de Panamá de España permanece intacta, al igual que las dos sillas cubiertas con cuero, que la rodean. Al frente de ésta, sobre la pared, sobresalen las armas hechas de huesos de animales y piedras, destinadas por los indígenas para la caza y la guerra. Los españoles también usaban escudos para su defensa: espadas, dagas, revólver y balas de cañón.
Lo más rico que conserva aún La Villa de Los Santos es la amabilidad de su gente, los hombres que se dedican al cultivo de la tierra y la ganadería; y las mujeres que con esmero cosen el traje más bello del mundo: la pollera.
Pero, ¿qué objetos han quedado de esa época colonial? Un recorrido por el Museo de la Nacionalidad, en la Villa de Los Santos, Provincia de Los Santos nos traslada al siglo XVII, donde los visitantes pueden apreciar reliquias históricas de un incalculable valor cultural.
Su administrador, Albi Castillo, explica que este patrimonio tuvo como gestores a los fallecidos Omar Torrijos Herrera y Reina Torres de Araúz, fundándose el 10 de noviembre de 1974 con el fin de contribuir a la preservación de nuestra historia. Construido por los españoles, este edificio funcionó como iglesia, escuela, depósito de sal y vivienda (fue la casa de Francisco Villaláz). El techo -elaborado con tejas, caña agria y cedro amargo- permanece intacto ofreciendo un ambiente agradable a los visitantes.
Parece insólito, en una de las áreas del museo se conserva la mesa donde se firmó el Acta de Proclamación de la Independencia de Panamá de España, decorada con un Cristo proveniente de la Iglesia de Parita y un candelabro fundido en plata (Iglesia de Cañazas de Veraguas). Esta sala representa además las reuniones pequeñas que realizaba el Cabildo para comunicarlas al pueblo.
Al lado de esta área, se aprecia un Bargueño (Iglesia de Parita), utilizado por los Padres para guardar la ropa y libros religiosos. Seguidamente, una vidriera cubre los platos de pedestal, que servían como fruteros; cilindros, usados por los curanderos para depositar las medicinas con el fin de sanar a los enfermos y dijes, empleados por los indígenas para su decoración personal. Se distinguen también conchas, moluscos, tinajas y vasos ceremoniales. Todos estos objetos proceden de diferentes sitios del país, entre los que destacan: Veraguas, Tonosí y el Cerro Juan Díaz.
La mesa donde se firmó la Independencia de Panamá de España permanece intacta, al igual que las dos sillas cubiertas con cuero, que la rodean. Al frente de ésta, sobre la pared, sobresalen las armas hechas de huesos de animales y piedras, destinadas por los indígenas para la caza y la guerra. Los españoles también usaban escudos para su defensa: espadas, dagas, revólver y balas de cañón.
Lo más rico que conserva aún La Villa de Los Santos es la amabilidad de su gente, los hombres que se dedican al cultivo de la tierra y la ganadería; y las mujeres que con esmero cosen el traje más bello del mundo: la pollera.
Otra de las esquinas está destinada a presentar los objetos de arte religioso de la época: candelabros martillados en plata; los Santos Óleos, monedas, medallones de plata; así como pinturas de la Escuela de Quito Ecuador donde se representa la imagen de Thomas Apóstol, San Pedro de Alcántara, San José, entre otros.
El museo conserva libros notariales, donde se apuntaban los testamentos de orden civil y comercial del siglo XVII y XVIII; y el Acta de Proclamación de la Independencia.
Debajo de estos escritos hay una campana originaria de la Iglesia Natá de Los Caballeros, la cual repicó anunciando que La Villa de Los Santos había proclamado la independencia.

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