"Ante Dios y los chilenos puedo sentarme con honor", Pinochet
Publicado 1999/01/18 00:00:00
- MelquÃades Vásquez A.
El general Augusto Pinochet, que afronta desde hoy, una nueva vista en la Cámara de los Lores decisiva para su eventual liberación o el inicio del proceso de extradición a España, se siente responsable solamente ante Dios y ante los chilenos.
"Ante ambos puedo presentarme con honor", manifestó a un grupo de familiares, amigos y periodistas británicos.
Pero se niega a responder de las actuaciones de sus 17 años de control del poder ante los jueces británicos - cuyos máximos representantes en la Cámara de los Lores considera que tienen desde mañana su vida en sus manos- o ante la Justicia española, representada por el juez Baltasar Garzón, que llegará a última hora de hoy a Londres.
Garzón, quien asistirá al menos a las dos primeras sesiones de la vista de apelación presentada en su nombre por el Servicio de la Fiscalía de la Corona (CPS) contra la inmunidad soberana del ex dictador, no intervendrá directamente sino que se sentará en las filas de la acusación por si es necesario ser consultado.
"Scotland Yard" adoptó un plan de fuertes medidas de seguridad, que no quiso confirmar ayer, en previsión de la llegada de Garzón -quien al parecer ha sido amenazado de muerte por grupos extremistas simpatizantes de Pinochet-, y de incidentes entre grupos rivales frente al Parlamento de Westminster, donde se celebrará la vista que puede durar una semana.
El juez español, que acusa a Pinochet de genocidio, terrorismo y torturas, asistirá con un equipo de abogados a la audiencia en la que un Comité de Apelación de la máxima instancia judicial británica integrado por siete lores jueces decidirá si puede continuar el proceso de extradición del ex dictador a España o le considera inmune y puede regresar a Chile.
La que se inicia mañana será la segunda vista del máximo tribunal británico sobre la inmunidad de Pinochet, ya que la primera -que no la reconoció- fue anulada al triunfar los argumentos de la defensa por los estrechos vínculos del juez lord Leonard Hoffmann con Amnistía Internacional (AI), parte en la causa.
No se espera que durante su estancia en Londres Garzón haga declaraciones sobre el caso, como tampoco que se dirija directamente a los jueces lores sino a través del fiscal Alun Jones y su equipo.
Más de 600 manifestantes, principalmente chilenos llegados de toda Europa, se concentraron ayer, domingo, en Trafalgar Square para marchar hasta el Parlamento de Westminster, donde mañana se iniciará la nueva vista.
Con banderas chilenas y siguiendo a cinco abanderados que llevaban máscaras blancas en recuerdo de los desaparecidos y portaban pancartas en las que se leía "Extraditar a Pinochet", "No a la Inmunidad", los manifestantes recorrieron sin incidentes la calle que acoge a la mayoría de las sedes ministeriales.
Mientras, el senador vitalicio chileno, de 83 años, parece resignado a morir en el Reino Unido, ya que si se inicia el proceso de extradición puede durar meses e incluso años, según publica hoy la prensa londinense.
"Estoy resignado con mi destino, incluso si eso significa que moriré aquí. Es parte de mi sacrificio por la Patria", afirmó el general.
Estas declaraciones, según "The Sunday Telegraph", causaron el enfado de su esposa, Lucía Hiriart, quien al escuchar su resignación a morir en el Reino Unido dejando a la familia con grandes deudas le preguntó: "¿Qué sucederá con el dinero?, ¿De dónde viene?, ¿Que pasará con tu familia? Todo lo que tenemos es tu pensión".
Como respuesta, "el general, de quien una vez Salvador Allende dijo que estaba aterrorizado por su esposa, se limitó a levantar las manos y a decir: "no es mi culpa"", concluyó.
"Ante ambos puedo presentarme con honor", manifestó a un grupo de familiares, amigos y periodistas británicos.
Pero se niega a responder de las actuaciones de sus 17 años de control del poder ante los jueces británicos - cuyos máximos representantes en la Cámara de los Lores considera que tienen desde mañana su vida en sus manos- o ante la Justicia española, representada por el juez Baltasar Garzón, que llegará a última hora de hoy a Londres.
Garzón, quien asistirá al menos a las dos primeras sesiones de la vista de apelación presentada en su nombre por el Servicio de la Fiscalía de la Corona (CPS) contra la inmunidad soberana del ex dictador, no intervendrá directamente sino que se sentará en las filas de la acusación por si es necesario ser consultado.
"Scotland Yard" adoptó un plan de fuertes medidas de seguridad, que no quiso confirmar ayer, en previsión de la llegada de Garzón -quien al parecer ha sido amenazado de muerte por grupos extremistas simpatizantes de Pinochet-, y de incidentes entre grupos rivales frente al Parlamento de Westminster, donde se celebrará la vista que puede durar una semana.
El juez español, que acusa a Pinochet de genocidio, terrorismo y torturas, asistirá con un equipo de abogados a la audiencia en la que un Comité de Apelación de la máxima instancia judicial británica integrado por siete lores jueces decidirá si puede continuar el proceso de extradición del ex dictador a España o le considera inmune y puede regresar a Chile.
La que se inicia mañana será la segunda vista del máximo tribunal británico sobre la inmunidad de Pinochet, ya que la primera -que no la reconoció- fue anulada al triunfar los argumentos de la defensa por los estrechos vínculos del juez lord Leonard Hoffmann con Amnistía Internacional (AI), parte en la causa.
No se espera que durante su estancia en Londres Garzón haga declaraciones sobre el caso, como tampoco que se dirija directamente a los jueces lores sino a través del fiscal Alun Jones y su equipo.
Más de 600 manifestantes, principalmente chilenos llegados de toda Europa, se concentraron ayer, domingo, en Trafalgar Square para marchar hasta el Parlamento de Westminster, donde mañana se iniciará la nueva vista.
Con banderas chilenas y siguiendo a cinco abanderados que llevaban máscaras blancas en recuerdo de los desaparecidos y portaban pancartas en las que se leía "Extraditar a Pinochet", "No a la Inmunidad", los manifestantes recorrieron sin incidentes la calle que acoge a la mayoría de las sedes ministeriales.
Mientras, el senador vitalicio chileno, de 83 años, parece resignado a morir en el Reino Unido, ya que si se inicia el proceso de extradición puede durar meses e incluso años, según publica hoy la prensa londinense.
"Estoy resignado con mi destino, incluso si eso significa que moriré aquí. Es parte de mi sacrificio por la Patria", afirmó el general.
Estas declaraciones, según "The Sunday Telegraph", causaron el enfado de su esposa, Lucía Hiriart, quien al escuchar su resignación a morir en el Reino Unido dejando a la familia con grandes deudas le preguntó: "¿Qué sucederá con el dinero?, ¿De dónde viene?, ¿Que pasará con tu familia? Todo lo que tenemos es tu pensión".
Como respuesta, "el general, de quien una vez Salvador Allende dijo que estaba aterrorizado por su esposa, se limitó a levantar las manos y a decir: "no es mi culpa"", concluyó.

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