Opinión
Empate que ilusiona: falta el gol y pulir detalles
El empate 1-1 frente al conjunto neozelandés mostró a una selección con mayor dinámica y capacidad de respuesta respecto al debut de la gira ante India. Sin embargo, la falta de contundencia en el área rival y los descuidos defensivos marcan los aspectos clave a pulir. El fútbol de alto nivel no perdona la desconexión, pero premia la capacidad de ajustar sobre la marcha, y lo visto en Yokohama ofrece lecturas de mucho valor táctico de cara a compromisos de mayor envergadura.
Para este encuentro, el cuerpo técnico apostó por un XI competitivo y de recorrido con Orlando Mosquera en el marco; una línea del fondo estructurada con Michael Murillo por derecha, Jiovany Ramos y Carlos Harvey en la zaga central, junto a Jorge Gutiérrez por la banda izquierda; en la primera línea de volantes operaron Cristian Martínez y Adalberto Carrasquilla; más adelantados se desplegaron César Blackman, Giovany Herbert y José Luis Rodríguez, dejando a José Fajardo como la referencia principal en el frente de ataque.
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La principal diferencia respecto al compromiso anterior estuvo en la frecuencia de juego y en la determinación para buscar el resultado tras verse en desventaja desde el minuto 13. El premio a la insistencia llegó al cierre de la primera mitad (45+1'), cuando un zurdazo certero de Giovany Herbert, tras asistencia de José Luis Rodríguez, firmó la igualdad y selló su primer tanto con la camiseta nacional. Se generó un volumen ofensivo interesante mediante desbordes por las bandas y centros con ventaja, impulsados por una presión alta que permitió recuperar balones en campo rival y sostener el protagonismo.
En el rendimiento individual destacaron puntos muy altos dentro del once inicial. Adalberto Carrasquilla dictó los tiempos del partido con claridad en la distribución, José Luis Rodríguez fue un desequilibrio constante por el costado al dar la asistencia del gol, mientras que Giovany Herbert se erigió como la gran figura del encuentro adueñándose del nexo entre líneas con despliegue, dinamismo y definición. Asimismo, la pareja de centrales compuesta por Jiovany Ramos y Carlos Harvey mostró solidez y criterio para salir jugando desde el fondo.
En la contraparte, el desarrollo del partido también expuso desempeños en baja forma que requieren ajuste. José Fajardo lució aislado y con poca claridad para finalizar las jugadas de peligro, batallando ante la marca física neozelandesa sin poder pesar en el área. De igual forma, por los carriles exteriores, Jorge Gutiérrez y Michael Murillo sufrieron en pasajes puntuales del primer tiempo para frenar los avances aéreos y las transiciones rápidas del rival, dejando espacios que le permitieron a Nueva Zelanda ponerse en ventaja tempranera.
El complemento sirvió para dosificar piezas, ajustar líneas y probar variantes tácticas desde el banquillo. Al inicio de la segunda mitad ingresó Omar Valencia por Jorge Gutiérrez para darle mayor proyección al carril izquierdo. A los 9 minutos, la lesión obligada de Jiovany Ramos dio paso a Martin Krug en la zaga central. Instantes después, al minuto 10, Azarías Londoño entró por el goleador Giovany Herbert. Promediando la etapa complementaria, la zona media se renovó por completo con los ingresos de Daivis Murillo por Adalberto Carrasquilla (20') y Víctor Griffith por Cristian Martínez (21'). Finalmente, a los 25 minutos, Mijahir Jiménez reemplazó a José Fajardo para refrescar la referencia ofensiva.
Para competir con solvencia en torneos de eliminación directa, el volumen de juego debe ir acompañado de efectividad y rigor táctico. La atención en la pelota parada defensiva se mantiene como uno de los principales puntos a corregir, ya que la envergadura física del rival expuso grietas en la marca y en el despeje de segundas jugadas dentro del área propia. Asimismo, faltó frialdad en el último pase para firmar la victoria en el tiempo regular tras haber generado el desgaste. Finalmente, si bien el resultado oficial se computa como empate, la caída en la tanda de penales (3-5) expone la necesidad de trabajar la templanza y el gesto técnico bajo máxima presión.
En definitiva, la selección demostró que tiene argumentos tácticos y piezas individuales de jerarquía para reponerse de un marcador en contra y competirle de tú a tú a rivales de distinto perfil. El camino hacia la excelencia exige potenciar las virtudes mostradas y corregir a tiempo estos detalles.
En el cierre de esta gira internacional, el próximo lunes a la 1:30 de la madrugada de Panamá, la selección nacional se medirá ante Ecuador, un rival sudamericano de jerarquía que llega de igualar sin goles (0-0) frente a Japón y de caer también desde los once pasos por 5-4.
Este compromiso no solo representa una prueba de exigencia máxima para medir el crecimiento del grupo, sino la oportunidad urgente de romper una racha adversa de seis partidos sin conocer la victoria —cadena que inició con el empate 1-1 ante Bosnia previo a la cita mundialista, se extendió con las tres derrotas en la fase de grupos del Mundial y continuó con las recientes igualdades 1-1 frente a India y Nueva Zelanda—.
Conseguir un triunfo ante la escuadra ecuatoriana sería el golpe de autoridad necesario para cerrar la gira con balance positivo y devolver la confianza al proceso.

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