Nuevos temblores despiertan el terror en Armenia
Publicado 1999/02/01 00:00:00
- Armenia, Colombia
Una nueva réplica, de 3,5 grados en la escala Richter, del terremoto que devastó el lunes 25 de enero el centro-oeste de Colombia, despertó ayer aterrorizada a la población de damnificados del seísmo en la principal zona cafetalera del país, informaron las autoridades.
El movimiento se registró a las 05.03 hora local (10.03 GMT) y produjo el pánico entre la población, que a esa hora dormía, y salió a la calle apresuradamente.
Según el informe de la Red Sismológica Nacional, citado por la emisora RadioNet, el movimiento se registró a poca profundidad en la localidad de Calarcá, a cinco kilómetros de Armenia, la ciudad más devastada por el terremoto del lunes, que alcanzó una magnitud de grados en la escala de Richter.
Las autoridades no informaron de nuevas víctimas o más destrozos en la zona, muchas de cuyas viviendas resultaron destruidas o severamente afectadas por el movimiento telúrico del lunes anterior.
La réplica más fuerte del seísmo inicial de 6 grados se dio con una intensidad de 4,25 grados en la escala de Richter a las 7.24 hora local (12.24 GMT).
Con el seísmo de ayer son más de 300 los movimientos que han sucedido al terremoto del 25 de enero, que provocó la muerte de unas mil personas, cerca de cuatro mil heridos, 250.000 damnificados y 23.000 viviendas con daños o completamente destruidas en la más importante zona cafetalera colombiana.
Ayer se intensificó la migración de centenares de habitantes de la zona del desastre, especialmente de la capital del departamento de Quindío, Armenia, hacia otras zonas del país, desesperados por las dificultades para acceder a alimentos, albergue y agua y por la inseguridad que se apoderó de esa ciudad.
Por otra parte, el Gobierno busca fórmulas económicas para reconstruir la región cafetalera de Colombia, asolada por el terremoto del lunes, mientras se incrementa el éxodo de miles de sobrevivientes.
El Ejecutivo anunciaba ayer créditos subsidiados para volver a levantar las casas y los comercios de las dos ciudades y 15 municipios afectados por el sismo, y deliberó en Consejo de Ministros sobre nuevas medidas para recaudar fondos con los que hacer revivir la región productora de café, el símbolo de Colombia.
El anuncio se hacía a la misma hora en que una fila de vehículos ocupaba los 40 kilómetros que separan la ciudad de Armenia, la más afectada por el temblor, de la de Pereira, donde fue menos severo.
El hambre, el temor a nuevos terremotos (la tierra y las ruinas siguen temblando), los saqueos, los disturbios, los atracos en residencias, el riesgo de epidemias y la desesperanza impulsaron en las últimas 24 horas salidas masivas desde Armenia.
En la ciudad semi destruida vivían dos terceras partes de casi mil muertos, 4.000 heridos y 250.000 damnificados que dejó el sismo. Otras 3.850 están desaparecidas, según cifras oficiales.
Cientos de mujeres, niños y ancianos han viajado a Bogotá en aviones militares que regresaban después de descargar en la zona del desastre 800 toneladas de ayuda humanitaria.
Los hombres se han quedado al cuidado de las propiedades que se salvaron después de la tragedia.
El movimiento se registró a las 05.03 hora local (10.03 GMT) y produjo el pánico entre la población, que a esa hora dormía, y salió a la calle apresuradamente.
Según el informe de la Red Sismológica Nacional, citado por la emisora RadioNet, el movimiento se registró a poca profundidad en la localidad de Calarcá, a cinco kilómetros de Armenia, la ciudad más devastada por el terremoto del lunes, que alcanzó una magnitud de grados en la escala de Richter.
Las autoridades no informaron de nuevas víctimas o más destrozos en la zona, muchas de cuyas viviendas resultaron destruidas o severamente afectadas por el movimiento telúrico del lunes anterior.
La réplica más fuerte del seísmo inicial de 6 grados se dio con una intensidad de 4,25 grados en la escala de Richter a las 7.24 hora local (12.24 GMT).
Con el seísmo de ayer son más de 300 los movimientos que han sucedido al terremoto del 25 de enero, que provocó la muerte de unas mil personas, cerca de cuatro mil heridos, 250.000 damnificados y 23.000 viviendas con daños o completamente destruidas en la más importante zona cafetalera colombiana.
Ayer se intensificó la migración de centenares de habitantes de la zona del desastre, especialmente de la capital del departamento de Quindío, Armenia, hacia otras zonas del país, desesperados por las dificultades para acceder a alimentos, albergue y agua y por la inseguridad que se apoderó de esa ciudad.
Por otra parte, el Gobierno busca fórmulas económicas para reconstruir la región cafetalera de Colombia, asolada por el terremoto del lunes, mientras se incrementa el éxodo de miles de sobrevivientes.
El Ejecutivo anunciaba ayer créditos subsidiados para volver a levantar las casas y los comercios de las dos ciudades y 15 municipios afectados por el sismo, y deliberó en Consejo de Ministros sobre nuevas medidas para recaudar fondos con los que hacer revivir la región productora de café, el símbolo de Colombia.
El anuncio se hacía a la misma hora en que una fila de vehículos ocupaba los 40 kilómetros que separan la ciudad de Armenia, la más afectada por el temblor, de la de Pereira, donde fue menos severo.
El hambre, el temor a nuevos terremotos (la tierra y las ruinas siguen temblando), los saqueos, los disturbios, los atracos en residencias, el riesgo de epidemias y la desesperanza impulsaron en las últimas 24 horas salidas masivas desde Armenia.
En la ciudad semi destruida vivían dos terceras partes de casi mil muertos, 4.000 heridos y 250.000 damnificados que dejó el sismo. Otras 3.850 están desaparecidas, según cifras oficiales.
Cientos de mujeres, niños y ancianos han viajado a Bogotá en aviones militares que regresaban después de descargar en la zona del desastre 800 toneladas de ayuda humanitaria.
Los hombres se han quedado al cuidado de las propiedades que se salvaron después de la tragedia.

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