Una trayectoria que lo llevó a la inmortalidad
- Fermín Estribí
Ingresar al Salón de la Fama Latino es el reconocimiento a su trayectoria.
El ex pelotero de los Piratas de Pittsburgh y Atléticos de Oakland, Manuel "Manny" Sanguillén ha vivido días especiales últimamente. Esto se debe a que ya forma parte del Salón de la Fama del Béisbol Latino.
Durante 30 años de carrera, el ex jugador oriundo de la provincia de Colón, tuvo una carrera marcada por los éxitos que le valieron para formar parte de la segunda promoción de figuras legendarias que ingresaron al recinto ubicado en La Romana, República Dominicana.
Sus 1,500 imparables en 1,448 partidos jugados durante 13 temporadas son una muestra de su efectividad como bateador.
Ese rendimiento, unido a sus habilidades como receptor, le dieron méritos suficientes para ir a tres juegos de estrellas y ganar dos series mundiales (en 1971 y 1979) con los Piratas.
Esta trayectoria lo llevó, junto a su compatriota y también ex grandes ligas, Héctor López, a estar entre las leyendas del béisbol en América Latina.

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