Promesa plástica, amante del realismo conservacionista
El artista pinta el paisajismo con imágenes figurativas, rodeada por un ambiente surrealista. “Pinto por el río Chagres”, dijo.
Los paisajes de Pascual Rudas invitan a la introspección. Nos hacen reflexionar y conducir nuestra mirada hacia la riqueza de la naturaleza viva y virgen que aún persevera dentro del área canalera y se expone más allá de la bruma, la transparencia de sus aguas y del follaje de sus árboles.
Pascual Rudas no es conocido aún como uno de los pintores más cotizados de nuestro país, pero no hay duda que así será.
El está a unos días de presentar su trabajo de grado, que es un material pictórico el cual se debe estudiar con detenimiento.
Es posible decir que en sus cuadros se retoma algunos de los principios artísticos que reposan entre las paredes de la Escuela de Bellas Artes del INAC (Antiguo Museo del Hombre Panamaño) y que dan luces de la nueva ola de jóvenes artistas plásticos, que rescatan el realismo, paisajismo y surrealismo, con una firme misión social, que a la vez, deslumbra por su paleta de colores muy similar al de los grandes Maestros como Roberto Lewis, Alfredo Sinclair o nos recuerda a la "vieja escuela de nuestros kunas". Es decir, que captura los tones ocre y terracota, para dar vida a todo lo que de la tierra brota.
Sobre el pintor.Rudas es panameño. Tiene 28 años y nació en Veraguas.
Es vecino de la naturaleza que retrata en sus lienzos. Tiene un "terrenito" como le llama cariñosamente, a su hogar, ubicado en Chilibre, muy cerca del Parque Nacional del Río Chagres.
Vive con su esposa Priscila, ambos son padres de Priscila Nicole, que está cerca de cumplir los dos año de vida.
Está terminando su quinto año como estudiante de Artes Plásticas en el Instituto Nacional de Cultura (INAC) de donde valiosos pintores como Alfredo Sinclair y más recién egresado como Lucio Cansuet, con quien comparte el gusto por retratar a su hija.
Siente admiración por el trabajo del profesor Silfrido Ibarra, Alexis Benalcazar y el artista cubano Tomás Sánchez y es asíduo a asistir a las exposiciones de arte.
Paisajismo versus conservacionismo.El tema que Rudas seleccionó como su trabajo de grado para optar por su licenciatura, fue la conservación y la denominó "Aporte Plástico a la Reforestación del Parque Nacional de Chagres".
La dinámica para el proceso creativo que la Escuela de Bellas Artes le sugiere a sus estudiantes para desarrollar su primera exposición es escoger un lugar, un tema que tenga un mensaje de transfondo, para evitar que el proyecto pictórico sea global y "no se extienda mucho".
Otro de los requisitos que piden en la Escuela de Arte es la inclusión de las imágenes figurativas. La cual no escatima en fusionar con el surrealismo que capta la atención con el encanto del mimetismo y lo logra llevar a un realismo mágico sin precedentes.
En uno de los cuadros al cual aún no ha bautizado y está por ultimarsilueta humana, la cual protege un retoño que nace entre la hierba canalera. la imagen figurativa con el paisajismo por medio del mimetismo surrealista.
Sus cuadros son de formato grande y le permiten jugar con una serie de técnicas como el impresionismo que rodea el realismo de los rostros y parajes naturales que pinta.
La imaginación lo indujo a darle presencia a los árboles con manos y pies, "están plantados ahí y no pueden defenderse".
Así justifica el joven pintor, que la copa de un árbol sea paternalista y tome forma humana para darle sombra a su pequeño retoño y viceversa. A La figura humana le da unos pincelazos que le pinta la piel como una corteza, transforma unas raíces por piernas, y empieza a jugar con el proceso cíclico de la naturaleza.
El color verde le da "protección" y a su primogénita y el eje principal en algunas de sus obras de arte.
Proceso Creativo.La referencia del Río Chagres y paisajes aledaños, los capta en fotografía. Como también le gusta tomarle fotos a Priscila Nicole, quien ya está acostumbrada a estos menesteres y "colabora por minutos" nos contó su padre.
Como sus escuela y su profesores le exigen, el se dedica a hacer apuntes de dibujos para presentarlos y que estos sean aprobados.
Sin embargo, confiesa "pintar en directo" con técnicas como la veladura, la cual permite dejar secar la pintura para volver a pintar sobre ella y crear el efecto de distanciamiento en las sombras, y le da proximidad con las luces.
Al respecto, el profesor Daniel Villaguirre, quien le impartió clases a Pascual Rudas, en su primer año de curso, nos recalcó la habilidad del artista por trabajar varias tendencias en su cuadros.
Villaguirre da por sentado que la antesala del artista es el realismo, con que pinta a la niña y su entorno, retomando los valores por la conservación ambiental y por la imagen de la familia como el mensaje del artista, que proyecta sus vivencias y su medio ambiente.
"Me atrevo a decir que es surrealista en sus obras" agrega el profesor de Artes Plásticas, donde el realismo mágico es perceptible en sus composicicones y quiere seguir perfeccionándose hasta llegar al hiperrealismo. Que es como alcanzar la perfección en los detalles, destacó el docente.
El joven es conciente que su hija es el eje central, pero el recorrido visual a veces nace de donde menos se espera.
La lectura de su obra pueda que nos sorprenda al ver como una luz recorre desde la derecha hasta subir por todo un manto de vegatación, que cobija a la esposa y a la hija, por el propio artista también retratado en el cuadro.
Esta luz "resplandece" en el rostro de la infante, y nos recuerda que el elemento principal de la obras, siempre es donde se proyecta más la luz.
De esta forma Rudas juega con las luces, sobre las formas de los hologramas, en las transparentes aguas y en el rocio que destella desde las hojas de los árboles.
Cada escena pictórica tiene es un cuento mu fácil de comprender, en el trabajo por sustentar de Rudas.
Quien nos reveló unos consejos técnicos que dan mérido al acabado de su obra.
En su paleta de colores para sacar los tonos de la piel, se combina el amarillo napoles con el rojo bermellón y el ocre (tal como le enseñaron en la Escuela de Arte) y los grises no parten necesariamente del blanco y negro. Son realmente manchas de lo que ha pintado alrededor para darle sombras y matices a sus personajes.
El lienzo lo prepara con pintura impermeabilizante de color rojo ladrillo, para que la misma, realce el mestizaje característico de nuestra raza.
Las luces lo deja para lo último, para darle un efecto tridimensional y separar el primer objeto del fondo.
Rudas, sonríe porque sabe que su trabajo está hecho, a pesar de tener un tiempo para pintar más cuadro y llegar al límite solicitado de obras requerido para sus tesis, no se afana, ya cuenta con el material seguir adelante.
Trabaja con la galería "Weil Art" y expondrá junto a sus compañeros gradunados, en las Bóvedas en la Plaza de Francia, en la Galería del INAC, próximamente.

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