Dolor lumbar, el mal de la sociedad industrializada
- Katherine Miranda O.
El dolor de espalda y el de cuello están relacionados y suelen constituir síntomas de malas posturas susceptibles de afectar al conjunto del organismo. Una manera de subsanarlos es emplear mobiliario apropiado. No hace falta gastar mucho dinero, sino sólo prestar atención a la postura en que trabajamos.
El trabajo debería concebirse de manera que el trabajador pueda sentarse, moverse y a veces ponerse de pie. Toda persona que hace un trabajo sedentario ha de saber cuál es la mejor postura para estar sentado y qué es lo que esto requiere del entorno y del trabajo
De acuerdo con estudios en la mayoría de los casos, el dolor de espalda se origina por contractura muscular, traumatismo o deformidad de la columna. Aproximádamente, en uno de cada 10 casos, tiene su origen en una enfermedad sistémica.
El dolor de espalda puede aparecer en cualquier lugar de la columna, desde el cuello hasta la región lumbar y puede localizarse en una pequeña zona o extenderse a un área amplia.
El dolor de espalda tiene múltiples causas, incluyendo degeneración de las vértebras, infección, tumor, sobrecarga y traumatismos. La causa exacta puede ser difícil de identificar, ya que puede originarse en tejidos blandos, en el hueso, en el disco intervertebral o en los nervios que inervan estas estructuras.
Los factores de riesgo para el dolor lumbar incluyen trabajos que requieren movimientos repetitivos, exposición a la vibración ocasionada por vehículos o maquinaria industrial, incluso el consumo de cigarrillos.
Situaciones como la depresión, ansiedad, alcoholismo o el divorcio, se han asociado con dolor lumbar. No obstante, no hay estudios que demuestren si estos problemas son la causa o la consecuencia del dolor.
Según análisis médicos, los analgésicos como Aspirina, Paracetamol y Antiinflamatorios no esteroideos, a veces, son el único tratamiento necesario para el dolor de espalda, pero es recomendable que acuda primeramente al médico para un diagnóstico.
Mantenga las tres curvaturas naturales de la espalda.
Evite siempre el ir encorvado.
Trate de evitar tensiones innecesarias en su espalda.
Controle su peso y haga ejercicios regulares para desarrollar fuertes músculos de sostén.
Levante pesos con las piernas, no con la espalda, poniéndose de cuclillas y doblando las rodillas. Sostenga los objetos lo más cerca posible del cuerpo. No se tuerza.
Duerma de espaldas o de costado sobre un colchón firme.
No se agache sin doblar las rodillas, ni se vuelva o tuerza para levantar un objeto, aunque éste sea liviano.
No levante ni cargue nada que no pueda cargar o levantar con facilidad.
No adopte una posición laxa cuando está sentado o conduciendo.
Consulte a su médico lo más pronto posible cuando tenga un dolor persistente.
Consérvese físicamente apto y delgado.
Haga ejercicios regularmente. Caminar y nadar son buenos ejercicios.
Inclinación excesiva de la cabeza
Inclinación del tronco hacia delante
Rotación lateral de la cabeza
flexión de la mano
desviación lateral de la mano
fémures inclinados hacia abajo.
Se ha descubierto que la fatiga muscular en la nuca se incrementa considerablemente a partir de una inclinación de la cabeza de más de 30º. La posición del tronco es de vital importancia, ya que un busto inclinado hacia adelante sin que exista apoyo en el respaldo ni de los antebrazos en la mesa, origina una importante presión intervertebral en la zona lumbar, que podría ser causa de un proceso degenerativo de la columna en esta zona.
Sentarse con los hombros caídos (es decir, con el tronco inclinado hacia delante y sin que las vértebras lumbares reposen en parte alguna) es causa de toda suerte de problemas, aunque la postura "rígida" tampoco es la solución ideal.
Lo importante es adoptar una postura cómoda, es decir, con la parte superior de la espalda debidamente apoyada en el respaldo del asiento, mientras que la parte inferior describe una curva de forma cóncava.
Para conseguir dicha postura se debe reclinar ligeramente el cuerpo sobre el respaldo del asiento, siempre que éste tenga la forma adecuada y esté correctamente graduado.
Las piernas deben describir un ángulo de 90º con respecto al tronco para evitar problemas que pueden afectar a la región lumbar.
El cuello no debe estar inclinado hacia delante y hay que evitar que los hombros queden caídos.
Si pasa todo el día sentado, conviene variar de postura a cada rato.

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