El ingenio no es un buen negocio
Publicado 2007/05/04 23:00:00
- Massiel Arosemena
Solo 10 inventos presentados hasta el día de hoy son de factura nacional.
PARA LOS panameños el ingenio no parece ser una vía para hacer negocios, pues hasta el momento solo 10 inventos ideados localmente están listos para ser patentados.
Esto le permitirá a sus creadores iniciar la explotación de sus inventos, ya sea por ellos mismos o mediante un tercero.
En la exigua lista de espera aparecen productos novedosos como una cama para quienes se orinan y una nave acuática contra naufragios, entre otros, según la Dirección General de Registro de la Propiedad Intelectual (ver cuadro: inventos panameños).
Para solicitar una patente, los interesados deben de presentar, a través de abogados, una solicitud dirigida a la Dirección General de Registro de la Propiedad Intelectual.
Una vez la solicitud es entregada a esta dependencia del Ministerio de Comercio e Industrias, el inventor tiene que pasar por una serie de pruebas escritas y prácticas que pueden demorar hasta dos años.
Su costo es de 1, 070 dólares con 90 centésimos, por un período de 20 años.
La demora y el costo, dijeron algunos inventores, muchas veces se convierte en un freno para los panameños que desean patentizar alguna idea.
Aclararon que en los últimos años la cantidad de solicitudes para optar por una patente de invención ha aumentado, debido a las solicitudes que hacen los ciudadanos de otras nacionalidades (ver cuadro: solicitudes).
Leonardo Uribe jefe del Departamento de Patentes de Invención, confirmó que en los últimos años las solicitudes y concesiones se han incrementado.
Explicó que en el 2004 se tramitaron 218 solicitudes, 303 en el 2005, y 440 el año pasado.
Se entiende por invención toda idea aplicable en la práctica para la solución de un problema técnico determinado.
Esta puede ser un producto o un procedimiento, o su uso especial.
No se consideran como inventos los principios teóricos o cientifícos, o los descubrimientos que consisten en dar a conocer o revelar algo que ya existía en la naturaleza, aún cuando anteriormente fuese desconocido.
Por lo general, las pocas creaciones que hasta el momento se han divulgado, han sido comercializadas por los mismos inventores, como es el caso del bioquímico Wilfredo Castrellón, creador del Biowill (ver nota adjunta).
Esto le permitirá a sus creadores iniciar la explotación de sus inventos, ya sea por ellos mismos o mediante un tercero.
En la exigua lista de espera aparecen productos novedosos como una cama para quienes se orinan y una nave acuática contra naufragios, entre otros, según la Dirección General de Registro de la Propiedad Intelectual (ver cuadro: inventos panameños).
Para solicitar una patente, los interesados deben de presentar, a través de abogados, una solicitud dirigida a la Dirección General de Registro de la Propiedad Intelectual.
Una vez la solicitud es entregada a esta dependencia del Ministerio de Comercio e Industrias, el inventor tiene que pasar por una serie de pruebas escritas y prácticas que pueden demorar hasta dos años.
Su costo es de 1, 070 dólares con 90 centésimos, por un período de 20 años.
La demora y el costo, dijeron algunos inventores, muchas veces se convierte en un freno para los panameños que desean patentizar alguna idea.
Aclararon que en los últimos años la cantidad de solicitudes para optar por una patente de invención ha aumentado, debido a las solicitudes que hacen los ciudadanos de otras nacionalidades (ver cuadro: solicitudes).
Leonardo Uribe jefe del Departamento de Patentes de Invención, confirmó que en los últimos años las solicitudes y concesiones se han incrementado.
Explicó que en el 2004 se tramitaron 218 solicitudes, 303 en el 2005, y 440 el año pasado.
Se entiende por invención toda idea aplicable en la práctica para la solución de un problema técnico determinado.
Esta puede ser un producto o un procedimiento, o su uso especial.
No se consideran como inventos los principios teóricos o cientifícos, o los descubrimientos que consisten en dar a conocer o revelar algo que ya existía en la naturaleza, aún cuando anteriormente fuese desconocido.
Por lo general, las pocas creaciones que hasta el momento se han divulgado, han sido comercializadas por los mismos inventores, como es el caso del bioquímico Wilfredo Castrellón, creador del Biowill (ver nota adjunta).

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.