La experiencia panameña, país que usó el dólar como la moneda oficial, es analizada por expertos en la materia
Publicado 1999/02/09 00:00:00
- MEREDITH SERRACIN
Washington.- Inspirado en el ejemplo de la política monetaria panameña, el presidente Carlos Menem continúa propugnando el proyecto de "dolarización" del peso argentino, en desafío a las duras críticas de los partidos de oposición y de algunos sectores de su propio Partido Justicialista.
Con el claro propósito de asegurar a los mercados financieros que la crisis del real brasileño no llevará a una desvalorización del peso, Jorge Castro, el secretario de Planeamiento Estratégico, enfatizó este fin de semana que el proceso hacia la dolarización se ha convertido en "prioridad de importancia estratégica" para el gobierno argentino.
Un miembro del directorio del Fondo Monetario Internacional opinó que en Argentina la dolarización "es factible e incluso diría apropiada" como complemento a la libre convertibilidad que existe ahora.
Nicolás Eyzaguirre, que representa a ocho países sudamericanos en el Fondo, incluyendo Argentina, remarcó sin embargo que la dolarización a nivel continental sería solo viable en el mediano plazo y "en la medida que la integración vaya más fuerte".
Por otro lado, la veterana periodista argentina Stella Calloni escribe en La Jornada de México, cómo los partidos de izquierda en Argentina acusan a Menem de "encabezar la corrida hacia la dolarización para oponer a Europa una fortaleza estadounidense que solo les favorece a ellos y nos convierte en virtuales colonias".
También sostiene que los críticos consideran que la dolarización representaría la "estocada final" al Mercosur, tema que será discutido cuando Menem se reúna con su homólogo brasileño, Fernando Henrique Cardoso, esta semana en la ciudad fronteriza de Foz de Iguazú.
En tanto, el respetado periódico londinense Financial Times, en un despacho de Buenos Aires que lleva el título "Conversión al dólar es "prioritario" para Argentina", revela que el gobierno habría preparado un plan para negociar un "tratado de asociación monetaria" que podría ser
presentado en Washington dentro de un mes.
Anteriormente, cuando Menem primero anunció esta posibilidad a mediados de enero tras su visita a Estados Unidos y al detonar la crisis brasileña, se pensaba que la presentación del proyecto tardaría de dos a tres años.
El mandatario argentino se enteró de algunos pormenores del sistema monetario panameño cuando visitó la república ístmica en 1997. Más recientemente, sus asesores obtuvieron copia de un penetrante ensayo analítico publicado en mayo de 1987 por el Dr. Gilberto Arias, en el que se detalla cómo los Tratados Torrijos-Carter prevén la continuación del uso del dólar aun después de que se complete la nacionalización del Canal.
"Salvo que se den situaciones de extraordinaria envergadura", concluye Arias, "por ahora no previsible, que nos indiquen que debemos cambiar una estructura monetaria que primero de facto de 1849 a 1904 y posteriormente de jure de 1904 al presente, ha existido en la República de Panamá por 150 años, cualquier intento de alterarla causaría un trauma económico y fiscal de tal proporción que no se podría ni evaluar ni calificar".
"Por el contrario, la conveniencia de utilizar el dólar como papel moneda de curso legal se acentuará en el año 2000 cuando Panamá reciba el Canal. Sería en extremo difícil, para no decir económicamente imposible, fijar pasajes y cobrarlos en una moneda que no sea el dólar".
Una dura crítica al proyecto de la dolarización argentina fue emitida por el presidente cubano Fidel Castro, aunque éste también cree en la consolidación de las monedas, solo que prefiere que se establezca una moneda única latinoamericana.
En un discurso ante un congreso internacional de educadores en La Habana, el líder cubano caracterizó al proyecto de Menem como "algo demencial" y advirtió: "Un país sin moneda propia no es nada, y aquellos que la han renunciado es para hundirse".
"No es preciso ser banquero o economista para darnos cuenta quiénes tienen una economía más viable, si Panamá o Cuba", ironizó Ronald Scheman, el exdirector ejecutivo de Estados Unidos ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y autor de varios libros sobre el desarrollo económico del hemisferio, en una entrevista telefónica con
Con el claro propósito de asegurar a los mercados financieros que la crisis del real brasileño no llevará a una desvalorización del peso, Jorge Castro, el secretario de Planeamiento Estratégico, enfatizó este fin de semana que el proceso hacia la dolarización se ha convertido en "prioridad de importancia estratégica" para el gobierno argentino.
Un miembro del directorio del Fondo Monetario Internacional opinó que en Argentina la dolarización "es factible e incluso diría apropiada" como complemento a la libre convertibilidad que existe ahora.
Nicolás Eyzaguirre, que representa a ocho países sudamericanos en el Fondo, incluyendo Argentina, remarcó sin embargo que la dolarización a nivel continental sería solo viable en el mediano plazo y "en la medida que la integración vaya más fuerte".
Por otro lado, la veterana periodista argentina Stella Calloni escribe en La Jornada de México, cómo los partidos de izquierda en Argentina acusan a Menem de "encabezar la corrida hacia la dolarización para oponer a Europa una fortaleza estadounidense que solo les favorece a ellos y nos convierte en virtuales colonias".
También sostiene que los críticos consideran que la dolarización representaría la "estocada final" al Mercosur, tema que será discutido cuando Menem se reúna con su homólogo brasileño, Fernando Henrique Cardoso, esta semana en la ciudad fronteriza de Foz de Iguazú.
En tanto, el respetado periódico londinense Financial Times, en un despacho de Buenos Aires que lleva el título "Conversión al dólar es "prioritario" para Argentina", revela que el gobierno habría preparado un plan para negociar un "tratado de asociación monetaria" que podría ser
presentado en Washington dentro de un mes.
Anteriormente, cuando Menem primero anunció esta posibilidad a mediados de enero tras su visita a Estados Unidos y al detonar la crisis brasileña, se pensaba que la presentación del proyecto tardaría de dos a tres años.
El mandatario argentino se enteró de algunos pormenores del sistema monetario panameño cuando visitó la república ístmica en 1997. Más recientemente, sus asesores obtuvieron copia de un penetrante ensayo analítico publicado en mayo de 1987 por el Dr. Gilberto Arias, en el que se detalla cómo los Tratados Torrijos-Carter prevén la continuación del uso del dólar aun después de que se complete la nacionalización del Canal.
"Salvo que se den situaciones de extraordinaria envergadura", concluye Arias, "por ahora no previsible, que nos indiquen que debemos cambiar una estructura monetaria que primero de facto de 1849 a 1904 y posteriormente de jure de 1904 al presente, ha existido en la República de Panamá por 150 años, cualquier intento de alterarla causaría un trauma económico y fiscal de tal proporción que no se podría ni evaluar ni calificar".
"Por el contrario, la conveniencia de utilizar el dólar como papel moneda de curso legal se acentuará en el año 2000 cuando Panamá reciba el Canal. Sería en extremo difícil, para no decir económicamente imposible, fijar pasajes y cobrarlos en una moneda que no sea el dólar".
Una dura crítica al proyecto de la dolarización argentina fue emitida por el presidente cubano Fidel Castro, aunque éste también cree en la consolidación de las monedas, solo que prefiere que se establezca una moneda única latinoamericana.
En un discurso ante un congreso internacional de educadores en La Habana, el líder cubano caracterizó al proyecto de Menem como "algo demencial" y advirtió: "Un país sin moneda propia no es nada, y aquellos que la han renunciado es para hundirse".
"No es preciso ser banquero o economista para darnos cuenta quiénes tienen una economía más viable, si Panamá o Cuba", ironizó Ronald Scheman, el exdirector ejecutivo de Estados Unidos ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y autor de varios libros sobre el desarrollo económico del hemisferio, en una entrevista telefónica con

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