Líderes disonantes y resonantes
Publicado 2003/08/28 23:00:00
- REDACCION
Desde los primeros escritos sobre Inteligencia Emocional (1995), se decía que la Inteligencia Racional, a la que el mundo había rendido tanta admiración desde antes de la mitad del siglo, era comparable con el hardware o capacidad de los componentes físicos de una computadora.
Pero lo que esa Inteligencia podía rendir en cada situación concreta, dependía de la Inteligencia Emocional con que fuera aplicada, lo que hacía de este nuevo tipo de inteligencia, tuviera un papel parecido al software que gobierna la forma en que se utiliza el hardware de las computadoras.
Lo anterior significa que dos grupos que estuvieran integrados por personas que sumaran un parecido nivel de Inteligencia Racional, podían tener desempeños muy diferentes frente a determinadas situaciones, dependiendo del nivel de mutua confianza y agrado con que trabajaran.
En el libro Primal Leadership, 2002, de Goleman, Boyatzi y McKee, se insiste y se ahonda en este tema introduciendo los conceptos de líderes disonantes y resonantes.
Como todos sabemos, en música disonancia significa un sonido áspero, desagradable.
En los grupos humanos el ambientes en que trabajan dependen de la habilidad de los líderes que los dirigen. Así se aplica la calificación de líderes disonantes a los que hacen que los miembros de sus grupos se sientan continuamente fuera de lugar, esto es, emocionalmente discordantes.
Ya se trate de tiranos abusivos o de sociópatas manipuladores, los líderes disonantes crean lugares de trabajo desagradables, aunque muchas veces no se den cuenta de cuan destructivos son o, peor aún, no les importe.
Ese desagrado colectivo hace que sus integrantes, en cuanto pueden, se relajen pensando en otra cosa con lo que pierden la atención en sus objetivos.
Por el contrario, los líderes resonantes leen constantemente las emociones de su personal para guiarlos en una dirección positiva.
Así, la resonancia es el efecto natural de los líderes con alta Inteligencia Emocional, que transmiten al grupo su entusiasmo y energía en forma natural.
Así, cuando se presentan preocupaciones en el grupo, estos líderes usan la empatía para reconocer y afinar el registro emocional de su personal.
Por ejemplo, si ha sucedido algo que les molesta, ya sea tan grave como el cierre una división, o la enfermedad seria de un compañero, estos líderes no solo simpatizan con ellos, sino que les hacen sentir que los comprende y que se ocupa de sus sentimientos.
El líder resonante hace que su personal no solo se sienta a gusto sino que crea el ambiente para que intercambien ideas sobre su trabajo con libertad, aprendan unos de otros, participen en la toma de decisiones que les corresponde y se enorgullezcan de las tareas bien hechas.
Tal vez lo más importante es que los grupos resonantes son propios de personas que están relacionadas entre sí a niveles emocionales profundos, cuyo principal producto es hacer posible el mejoramiento continuo de su trabajo, lo que sienten como expresión de su calidad humana y profesional.
Pero lo que esa Inteligencia podía rendir en cada situación concreta, dependía de la Inteligencia Emocional con que fuera aplicada, lo que hacía de este nuevo tipo de inteligencia, tuviera un papel parecido al software que gobierna la forma en que se utiliza el hardware de las computadoras.
Lo anterior significa que dos grupos que estuvieran integrados por personas que sumaran un parecido nivel de Inteligencia Racional, podían tener desempeños muy diferentes frente a determinadas situaciones, dependiendo del nivel de mutua confianza y agrado con que trabajaran.
En el libro Primal Leadership, 2002, de Goleman, Boyatzi y McKee, se insiste y se ahonda en este tema introduciendo los conceptos de líderes disonantes y resonantes.
Como todos sabemos, en música disonancia significa un sonido áspero, desagradable.
En los grupos humanos el ambientes en que trabajan dependen de la habilidad de los líderes que los dirigen. Así se aplica la calificación de líderes disonantes a los que hacen que los miembros de sus grupos se sientan continuamente fuera de lugar, esto es, emocionalmente discordantes.
Ya se trate de tiranos abusivos o de sociópatas manipuladores, los líderes disonantes crean lugares de trabajo desagradables, aunque muchas veces no se den cuenta de cuan destructivos son o, peor aún, no les importe.
Ese desagrado colectivo hace que sus integrantes, en cuanto pueden, se relajen pensando en otra cosa con lo que pierden la atención en sus objetivos.
Por el contrario, los líderes resonantes leen constantemente las emociones de su personal para guiarlos en una dirección positiva.
Así, la resonancia es el efecto natural de los líderes con alta Inteligencia Emocional, que transmiten al grupo su entusiasmo y energía en forma natural.
Así, cuando se presentan preocupaciones en el grupo, estos líderes usan la empatía para reconocer y afinar el registro emocional de su personal.
Por ejemplo, si ha sucedido algo que les molesta, ya sea tan grave como el cierre una división, o la enfermedad seria de un compañero, estos líderes no solo simpatizan con ellos, sino que les hacen sentir que los comprende y que se ocupa de sus sentimientos.
El líder resonante hace que su personal no solo se sienta a gusto sino que crea el ambiente para que intercambien ideas sobre su trabajo con libertad, aprendan unos de otros, participen en la toma de decisiones que les corresponde y se enorgullezcan de las tareas bien hechas.
Tal vez lo más importante es que los grupos resonantes son propios de personas que están relacionadas entre sí a niveles emocionales profundos, cuyo principal producto es hacer posible el mejoramiento continuo de su trabajo, lo que sienten como expresión de su calidad humana y profesional.

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