Negocio que crece de película en Panamá
Publicado 1998/02/01 00:00:00
- Bienvenido Mojica
La gran oferta de espectadores exigentes en Panamá que vuelve a la pantalla grande, ha motivado la apertura y cierre de nuevos cines en la capital panameña, y algo hacia el interior del país.
Se estima que más de 5,000 nuevas personas han regresado a este lugar de entretenimiento familiar, sin importar que el costo de entrada haya representado un incremento de B/.1.25.
La batalla por mantenerse en el mercado de exhibición cinematográfica obliga a sus participantes a invertir en tecnología, comodidad y buen servicio. Se habla de inversiones que superan los B/.5 millones entre salas nuevas y equipos para reformar las ya existentes.
La compañía Savoy Lane Silms, Inc. que maneja los cines Alhambra con siete pantallas en Vía España y seis en la Transístmica, comenzó a operar desde 1988 cuando compró el antiguo cine México.
Enrique Martin, consultor de esta compañía, dijo que hasta 1992 el negocio de cines experimentó una tendencia a perder espectadores, situación que mejoró en 1994 hasta estabilizarse.
El grupo decide en 1995 apostar en nueva tecnología, en momentos que el mercado registró "un crecimiento sensato para todos", expresa Martin, quien agrega que a raíz de ello la competencia abre a mediados de 1996 salas en Los Pueblos, con lo que les demostró que el mercado aún no había tocado el techo, "faltaba llenar la plaza de las afueras".
No satisfechos, proyectan entre abril y julio de este año iniciar operaciones en Chanis con seis pantallas y en Mis Provincias con un número igual.
Con la introducción del sonido digital en 1995 revolucionan el mercado obligando a sus competidores a innovar y es donde prácticamente comienza la batalla por los espectadores.
Un 95% de los servicios que se ofrecen en los cines se enfocan en la proyección cinematográfica, aparte de ello la venta de bebidas y comidas en cafeterías.
Este grupo, que emplea a 60 personas, pretende ampliar la cafetería e incluir hasta bares que funcionarán en las tandas de media noche como estrategia para captar clientes.
"Aun hay deseos en la población de volver a los cines, en gran medida motivados por la legalización de la venta de videos", enfatizó Martin.
Al cuestionársele sobre el porqué de los nuevos precios. Martin reaccionó rápidamente al decir: "todos coincidieron sin necesidad en ponernos de acuerdo en ajustar los precios...así fue porque desde 1980 hasta 1995 los precios se movieron sólo entre B/.2.50 a B/.2.75 y con la llegada del digital suben a B/.3.50 estas salas y B /.3.00 las externas".
De allí en adelante sostiene que no lo han subido, por el contrario, se ha establecido una política de medio precio en los días de semana para motivar a los espectadores a ir al cine.
El promedio de espectadores que asisten por día a un cine es de aproximadamente 1,200 personas.
Por su lado, Ricardo Maduro, de Cinergy, operador de los cines Dorado, El Conquistador y Galería en Santiago, expresa que esta industria ha evolucionado a un paso vertiginoso.
Hace un año y seis meses se disputaban la plaza 23 salas de cine en la ciudad de Panamá, uno en David y dos en La Chorrera. Sin embargo, en el último año se abre el telón para 59 pantallas, llegando a totalizar 76 a nivel nacional.
Lo amargo en este periodo lo experimentaron las dos pantallas del cine California, y de un día para otro los multiteatros Obarrio, España y Brasil, que tuvieron que cerrar; unos dicen que por falta de mantenimiento.
Contrario a Martin, Maduro dice que el mercado local ya no aguanta más todos exhibiendo la misma película, por lo que sostiene que "sobrevivirá quien ofrezca más seguridad, accesibilidad y servicios".
El gran auge de nuevas pantallas, Maduro también lo asocia al control que ha ejercido el Gobierno con las tiendas de videos, que pirateaban las películas y las vendían antes que salieran a la pantalla grande, lo que "llevó a pique el negocio del cine".
Los cines Dorado comenzaron a operar en agosto de 1991, empleando a 25 personas, y hasta hoy, Maduro se da un aire al decir que "me ha ido muy bien".
Acondicionar una sala de cine representa una inversión superior a B/.100,000.00 dependiendo del tamaño. En cuanto a precios, señala que "es lo que el público puede pagar, cada país tiene sus propias tarifas de acuerdo al estándar de vida".
En la ciudad de Panamá se disputan el negocio de proyección cinematográfica los grupos más reconocidos como Cineplex, Alhambra, Dorado, Aries, Plaza y últimamente Extreme Planet.
Próximamente abrirán seis pantallas en Chanis y seis en Milla Ocho de Alhambra. Cinergy ofrecerá tres en Santiago.
Aunque el costo de entrada al cine registró un incremento, es claro ver en una sola visita a estos centros de entretenimiento, que el panameño sigue utilizando los cines para hacer algo distinto.
Se estima que más de 5,000 nuevas personas han regresado a este lugar de entretenimiento familiar, sin importar que el costo de entrada haya representado un incremento de B/.1.25.
La batalla por mantenerse en el mercado de exhibición cinematográfica obliga a sus participantes a invertir en tecnología, comodidad y buen servicio. Se habla de inversiones que superan los B/.5 millones entre salas nuevas y equipos para reformar las ya existentes.
La compañía Savoy Lane Silms, Inc. que maneja los cines Alhambra con siete pantallas en Vía España y seis en la Transístmica, comenzó a operar desde 1988 cuando compró el antiguo cine México.
Enrique Martin, consultor de esta compañía, dijo que hasta 1992 el negocio de cines experimentó una tendencia a perder espectadores, situación que mejoró en 1994 hasta estabilizarse.
El grupo decide en 1995 apostar en nueva tecnología, en momentos que el mercado registró "un crecimiento sensato para todos", expresa Martin, quien agrega que a raíz de ello la competencia abre a mediados de 1996 salas en Los Pueblos, con lo que les demostró que el mercado aún no había tocado el techo, "faltaba llenar la plaza de las afueras".
No satisfechos, proyectan entre abril y julio de este año iniciar operaciones en Chanis con seis pantallas y en Mis Provincias con un número igual.
Con la introducción del sonido digital en 1995 revolucionan el mercado obligando a sus competidores a innovar y es donde prácticamente comienza la batalla por los espectadores.
Un 95% de los servicios que se ofrecen en los cines se enfocan en la proyección cinematográfica, aparte de ello la venta de bebidas y comidas en cafeterías.
Este grupo, que emplea a 60 personas, pretende ampliar la cafetería e incluir hasta bares que funcionarán en las tandas de media noche como estrategia para captar clientes.
"Aun hay deseos en la población de volver a los cines, en gran medida motivados por la legalización de la venta de videos", enfatizó Martin.
Al cuestionársele sobre el porqué de los nuevos precios. Martin reaccionó rápidamente al decir: "todos coincidieron sin necesidad en ponernos de acuerdo en ajustar los precios...así fue porque desde 1980 hasta 1995 los precios se movieron sólo entre B/.2.50 a B/.2.75 y con la llegada del digital suben a B/.3.50 estas salas y B /.3.00 las externas".
De allí en adelante sostiene que no lo han subido, por el contrario, se ha establecido una política de medio precio en los días de semana para motivar a los espectadores a ir al cine.
El promedio de espectadores que asisten por día a un cine es de aproximadamente 1,200 personas.
Por su lado, Ricardo Maduro, de Cinergy, operador de los cines Dorado, El Conquistador y Galería en Santiago, expresa que esta industria ha evolucionado a un paso vertiginoso.
Hace un año y seis meses se disputaban la plaza 23 salas de cine en la ciudad de Panamá, uno en David y dos en La Chorrera. Sin embargo, en el último año se abre el telón para 59 pantallas, llegando a totalizar 76 a nivel nacional.
Lo amargo en este periodo lo experimentaron las dos pantallas del cine California, y de un día para otro los multiteatros Obarrio, España y Brasil, que tuvieron que cerrar; unos dicen que por falta de mantenimiento.
Contrario a Martin, Maduro dice que el mercado local ya no aguanta más todos exhibiendo la misma película, por lo que sostiene que "sobrevivirá quien ofrezca más seguridad, accesibilidad y servicios".
El gran auge de nuevas pantallas, Maduro también lo asocia al control que ha ejercido el Gobierno con las tiendas de videos, que pirateaban las películas y las vendían antes que salieran a la pantalla grande, lo que "llevó a pique el negocio del cine".
Los cines Dorado comenzaron a operar en agosto de 1991, empleando a 25 personas, y hasta hoy, Maduro se da un aire al decir que "me ha ido muy bien".
Acondicionar una sala de cine representa una inversión superior a B/.100,000.00 dependiendo del tamaño. En cuanto a precios, señala que "es lo que el público puede pagar, cada país tiene sus propias tarifas de acuerdo al estándar de vida".
En la ciudad de Panamá se disputan el negocio de proyección cinematográfica los grupos más reconocidos como Cineplex, Alhambra, Dorado, Aries, Plaza y últimamente Extreme Planet.
Próximamente abrirán seis pantallas en Chanis y seis en Milla Ocho de Alhambra. Cinergy ofrecerá tres en Santiago.
Aunque el costo de entrada al cine registró un incremento, es claro ver en una sola visita a estos centros de entretenimiento, que el panameño sigue utilizando los cines para hacer algo distinto.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.