Ángeles y demonios contra el mal de ojo
- Israel
Según Amanda Weiss, la magia empleada en la tradición judía puede proteger a un bebé del mal de ojo y de los vecinos indeseables.
¿Cómo luchar contra el mal de ojo, proteger a una parturienta de fuerzas demoníacas, conquistar a una mujer o defender el hogar de vecinos indeseables? La magia empleada en la tradición judía tiene la respuesta a estas y otras preguntas.
Bajo el título de "Ángeles y Demonios, magia judía a lo largo de los años", el Museo de las Tierras de la Biblia de Jerusalén inaugura una exposición que analiza los orígenes y desarrollo de las prácticas de la magia en la tradición mosaica desde el período del Templo del rey Salomón.
La muestra es la primera de su tipo en Israel y repasa las creencias del judaísmo marcadas por la existencia de poderes sobrenaturales, ángeles, demonios, espíritus y fuerzas malignas como el mal de ojo.
"Es una mirada única de cómo vemos a las fuerzas protectoras contra el mal en este mundo, bien sea para conservar la salud o proteger el hogar", apunta la directora del museo, Amanda Weiss.
En la exposición se pueden encontrar estatuillas, amuletos, telas y pergaminos manuscritos e incluso material orgánico para realizar encantamientos, pócimas amorosas o luchar contra las maldiciones.
Gran parte de estos objetos fueron usados en la vida cotidiana de las comunidades judías de Europa, Oriente Medio y norte de África.
"Hoy seguimos empleando amuletos contra el mal de ojo como la jamsa (símbolo de una mano) y otros que probablemente incorporó el judaísmo desde la práctica islámica", explica Weiss.
Junto a estas populares manos que son sinónimo de buena fortuna, la exhibición presenta unos cuencos con inscripciones que eran enterrados boca abajo debajo de los suelos de los hogares judíos, a fin de alejar a los malos espíritus y evitar incendios.
El principio que guía los utensilios contra el mal de ojo es el de un espejo que reflejará la mala suerte, según explican los responsables de la exhibición, que destacan que el "ojo" simboliza lo que otros perciben de uno y provoca la envidia.
"A fin de luchar contra las enfermedades o la mala fortuna se solían dibujar pasajes del Antiguo Testamento o lugares santos en la Tierra de Israel que eran empleados como talismanes", apunta la subcomisaria de la muestra, Ori Meiri.
El Talmud (ley oral del judaísmo) dice que de 100 muertes, 99 son por el mal de ojo y una por causas naturales, lo que explicaría el celo con que el judaísmo cuida una de las etapas de la vida más susceptibles de "la mala fortuna", como es la maternidad.

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