China embarcada en "batalla a vida o muerte" en el Tibet
- China
Los tibetanos en el exilio realizan una marcha en un desafío al Gobierno chino para protestar contra lo que consideran la ocupación de este país de la región del Himalaya.
El gobierno chino aseguró ayer que está embarcado en una "batalla a vida o muerte" en el Tíbet, horas después de que terminase el ultimátum dado a los manifestantes tibetanos para que se entregasen a las autoridades.
"Estamos actualmente en el medio de una fiera lucha con sangre y fuego, una lucha a vida o muerte con el enemigo", afirmó el secretario del Partido Comunista en el Tíbet, Zhang Qingli.
El máximo dirigente tibetano añadió que "mientras permanezcamos con un solo corazón, convirtamos a las masas en una ciudad amurallada y trabajemos juntos para atacar al enemigo, podremos salvaguardar la estabilidad social y conseguir una victoria total en esta batalla contra el separatismo".
Según afirmó, el Dalai Lama es "un lobo envuelto en un hábito, un monstruo con rostro humano y corazón de animal".
El gobierno chino confirmó la entrega a la policía en Lhasa de al menos 105 personas implicadas en los disturbios después de que en la medianoche del lunes terminara el ultimátum dado por el gobierno a los manifestantes para que se rindiesen.
Según la versión oficial china, 13 "civiles inocentes" fallecieron en los incendios y saqueos llevados a cabo por los manifestantes.
Organizaciones de derechos humanos y el gobierno tibetano en el exilio aseguran que al menos un centenar de personas fallecieron durante la represión de las protestas por las fuerzas de seguridad chinas.
Marcha.
Por su parte , el Dalai Lama pidió a los activistas tibetanos en marcha hacia el Tíbet que detengan su desafío al gobierno chino.
En tanto, varios exiliados tibetanos continuaban con sus protestas pacíficas en puntos del norte de India y en la capital, Nueva Delhi.
Un día después de manifestar su temor por la posibilidad de un enfrentamiento sangriento con las fuerzas chinas en la frontera, el líder espiritual y político se reunió con miembros de cinco grupos que están organizando la marcha hacia Lhasa, la capital de Tíbet.
La marcha comenzó días después de que más de 100 exiliados tibetanos fueran detenidos intentando marchar desde Dharmsala, donde se encuentra el gobierno tibetano en exilio, a Lhasa.

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