Entre amenazas e indecisión, Alemania sale a las urnas hoy
- Eduardo Soto P.
Cuando la mayoría veía el día llegar con cierta indiferencia, se anuncia que el país está en la mira de los terroristas, quienes advierten que si Alemania no saca sus tropas de Afganistán, se pagarán las consecuencias.
La fotografía de las elecciones de hoy en Alemania es confusa.
Por un lado, ha sido difícil distinguir los contornos de los respectivos planes de Gobierno, pues los grandes bandos en pugna, democristianos y socialdemócratas tienen más coincidencias que divergencias en torno a temas de prioridad como la crisis económica, el desempleo, los inmigrantes y la guerra en Afganistán.
Luego de la caída del Muro de Berlín, y la consecuente reunificación de Alemania, el país se quedó sin temas importantes, indicó Maritta Adam-Tkalec, editora del diario Berliner Zeitung, quien explicó que ya la política, y sobre todo los partidos, “perdieron color, sabor y temperatura”. “Eso explica por qué esta campaña ha sido tan aburrida (…), la más aburrida en 20 años”, concluyó.
Como las propuestas de los partidos se parecen tanto, se recurrió a tratar de evaluar las figuras que podrían sentarse en la Cancillería como jefe o jefa suprema: Ángela Merkel y Frank-Walter Steinmeier.
El resultado fue peor, pues ninguno de los dos, honrando su sangre alemana, es carismático ni apasionado.
A Merkel los periodistas nacionales y corresponsales extranjeros que la han tratado de cerca la llaman “La Esfinge”, debido a sus memorables silencios. “Nunca se sabe lo que está pensando ni qué siente”, señaló Martin Beutler, redactor jefe de la sección de política de la Deustsche Welle.
Beutler aseguró que, sin embargo, Merkel “es muy inteligente y sus estudios (su campo profesional es la física) hacen que todo lo que emprende sea calculado hasta en el mínimo detalle…, no deja nada a la casualidad y eso la hace poco espontánea”.
A pesar de su falta de expresividad, la Canciller es muy popular entre el alemán de a pie, subrayó Adam-Tkalec, quien está segura de que muchos votarán por ella sin pensar a cuál partido pertenece. Merkel es democristiana.
Steinmeier, por su parte, es considerado un buen hombre y tecnócrata capaz, pero está cargando con la cruz de un partido que perdió simpatías cuando se extravió en políticas neoliberales, y le dio la espalda a su tradicional agenda socialdemócrata; es decir, de justicia social y conquistas a favor de la clase obrera y profesional.

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