Un curandero limpia el alma y el cuerpo con medicina ancestral
- Roberto Acuña
El campesino, David Cruz, enseña las tradiciones "montubias" de la curación, con plantas exóticas, plumas de aves y huevos frescos.
David Cruz, un campesino ecuatoriano de 34 años, se enorgullece de ser un curandero popular y de tener su consulta en el Parque Histórico Guayaquil, donde cura las enfermedades del alma y el cuerpo con la medicina ancestral de los pueblos costeros de Ecuador.
Oriundo de Babahoyo, la capital de la provincia costera de Los Ríos, David Cruz, es ahora el curandero oficial del Parque Histórico, ubicado en el exclusivo sector de Samborondón, en la periferia de Guayaquil.
En su puesto del parque, cada fin de semana, Cruz enseña las tradiciones "montubias" de la curación, con plantas exóticas, plumas de aves, huevos frescos, incienso, velas y ritos que los descubrió de pequeño, cuando sus padres le enseñaron el arte de curar el cuerpo y el alma de las personas.
Cruz es un "montubio", un tradicional campesino de la costa ecuatoriana, que logró ubicarse en el Parque Histórico de Samborondón, un paradisíaco albergue de las tradiciones costeras de Ecuador.
Por ello, niega que sea un chamán, pues asegura que ese cartel les queda mejor a los "médicos indígenas" de la Amazonía y la sierra andina ecuatoriana.
"Yo soy curandero", afirmó, mientras exhibe en una mesa el instrumental que usa para curar gratuitamente a las personas que lo van a ver para curarse o protegerse de las malas energías, que según él, son como epidemia.
Curaciones.
Entre las plantas medicinales que utiliza destaca la cabalonga, una semilla, roja y café, obtenida de un arbusto de la Amazonía y que sirve para proteger a los pacientes del "mal de ojo".
Otras plantas también le ayudan a sanar heridas en la piel, gripes, dolores musculares y otros males del cuerpo, aunque lo suyo va más al saneamiento del alma.
En este sentido, sugiere a sus pacientes utilizar el "jabón prieto", oscuro, para curar los males de la piel y por ende, protegerse de las malas energías.
Las consultas y el tratamiento son gratuitos y, de vez en cuando, recibe a turistas extranjeros, que se maravillan de las bondades de sus técnicas sanatorias.
También lee el tarot, aconseja usar jabones rojos en cada baño para atraer el amor y, en casos más graves, usa aguardiente de caña y danzas ancestrales para espantar a los malos espíritus.
Cruz viste un tradicional atuendo campesino costeño.

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