Alcohólicos Anónimos se reúnen en Panamá
Publicado 2004/04/08 23:00:00
- Grisel Bethancourt
A Cristóbal le tomó 16 días llegar a la ciudad de Panamá desde su natal Honduras en su propia bicicleta. Su meta era estar presente en la versión número 31 de la Convención de Alcohólicos Anónimos (AA) de Centroamérica, en la cual se reúnen más de mil personas en recuperación.
Este personaje, de 47 años de edad y fotógrafo de profesión desde los 11 años, padeció de alcoholismo y logró recuperarse. Hoy, 22 años de abandonar esa condición, su fe en Dios lo fortaleció y lo ayudó a ingresar voluntariamente a AA.
Decidió entonces asistir a todas las convenciones centroamericanas para compartir su fortaleza y recuperación con miles de personas afectadas por esta enfermedad, pedaleando en su bicicleta, actividad que realiza desde hace 14 años.
Su iniciativa lo ha llevado a conocer muchos compañeros en recuperación en todos los países de la región centroamericana, incluyendo Panamá.
En estas experiencias se ha convertido en la persona que los fotografía cada vez que asiste a un evento internacional.
Pero no sólo este testimonio se usa en la Semana Mayor, en la cual han decidido compartir experiencias de fe y optimismo. El padre Tredencio, de la Iglesia Católica panameña, dio testimonio en su apertura de esta convivencia.
Su historia es igual o más sorprendente, debido a que padeció la enfermedad y su recuperación como alcohólico se dio cuando permaneció como seminarista. El religioso recordó el apoyo que le brindó la Iglesia para salir de este abismo.
Por su parte, la doctora Dora de Da Costa, presidenta de la Junta de Servicios de Alcohólicos Anónimos de Panamá, informó que el problema del alcoholismo radica en que los jóvenes empiezan muy tempranamente a beber.
Agregó que a la sociedad en todo el mundo le ha costado entender que esta es una enfermedad adictiva y de fatales consecuencias.
Esta enfermedad conlleva al suicidio, homicidios y accidentes automovilísticos. Explicó Da Costa que ser alcohólico significa perder el control, creer que es un bebedor social y no poder parar hasta quedar totalmente ebrio.
Igualmente, el tomar bebidas alcohólicas le produce problemas físicos de salud, de tipo emocional como depresión, ansiedad y trastornos laborales.
Aseguró que esta enfermedad trae catastróficas consecuencias, ya que los caminos del alcoholismo son los manicomios, el psiquiátrico y la muerte, al no poder recibir un mensaje y no aceptar la enfermedad.
Este personaje, de 47 años de edad y fotógrafo de profesión desde los 11 años, padeció de alcoholismo y logró recuperarse. Hoy, 22 años de abandonar esa condición, su fe en Dios lo fortaleció y lo ayudó a ingresar voluntariamente a AA.
Decidió entonces asistir a todas las convenciones centroamericanas para compartir su fortaleza y recuperación con miles de personas afectadas por esta enfermedad, pedaleando en su bicicleta, actividad que realiza desde hace 14 años.
Su iniciativa lo ha llevado a conocer muchos compañeros en recuperación en todos los países de la región centroamericana, incluyendo Panamá.
En estas experiencias se ha convertido en la persona que los fotografía cada vez que asiste a un evento internacional.
Pero no sólo este testimonio se usa en la Semana Mayor, en la cual han decidido compartir experiencias de fe y optimismo. El padre Tredencio, de la Iglesia Católica panameña, dio testimonio en su apertura de esta convivencia.
Su historia es igual o más sorprendente, debido a que padeció la enfermedad y su recuperación como alcohólico se dio cuando permaneció como seminarista. El religioso recordó el apoyo que le brindó la Iglesia para salir de este abismo.
Por su parte, la doctora Dora de Da Costa, presidenta de la Junta de Servicios de Alcohólicos Anónimos de Panamá, informó que el problema del alcoholismo radica en que los jóvenes empiezan muy tempranamente a beber.
Agregó que a la sociedad en todo el mundo le ha costado entender que esta es una enfermedad adictiva y de fatales consecuencias.
Esta enfermedad conlleva al suicidio, homicidios y accidentes automovilísticos. Explicó Da Costa que ser alcohólico significa perder el control, creer que es un bebedor social y no poder parar hasta quedar totalmente ebrio.
Igualmente, el tomar bebidas alcohólicas le produce problemas físicos de salud, de tipo emocional como depresión, ansiedad y trastornos laborales.
Aseguró que esta enfermedad trae catastróficas consecuencias, ya que los caminos del alcoholismo son los manicomios, el psiquiátrico y la muerte, al no poder recibir un mensaje y no aceptar la enfermedad.

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