La reapertura de las escuelas en cuanto existan condiciones seguras y la búsqueda de espacios temporales para impartir clases son algunas de las recomendaciones para evitar que la suspensión de las actividades presenciales profundice las desigualdades educativas tras el terremoto del pasado 9 de octubre.
El doctor en Educación Daniel Cubilla, investigador del Centro de Investigación Educativa (CIEDU) de la Asociación de Interés Público (AIP), planteó en Telemetro Reporta Matutino que la experiencia de la pandemia de covid-19 debe servir de referencia para afrontar la interrupción escolar provocada por el sismo.
Cubilla explicó que durante la pandemia se observó un aumento de la brecha educativa entre los estudiantes de las escuelas oficiales y los de los centros particulares. Por ello, considera importante que la educación virtual se mantenga durante el menor tiempo posible y que el retorno a las aulas se concrete tan pronto como las condiciones de seguridad lo permitan.
Entre las opciones mencionó el uso de carpas, estructuras provisionales o edificios comunitarios que reúnan las condiciones necesarias para desarrollar las clases.
La preocupación también fue expuesta por el sociólogo José Clemente Lasso, quien advirtió que la suspensión de clases puede afectar el aprendizaje y el desarrollo de los contenidos académicos, principalmente en las comunidades de Azuero que ya enfrentaban dificultades en sus condiciones escolares.
Lasso señaló que la educación a distancia requiere acceso estable a internet, dispositivos tecnológicos, comunicación con los docentes y compromiso de las familias. Cuando estos recursos faltan, resulta más difícil que los estudiantes comprendan los contenidos.
Ambos planteamientos ponen el foco en la necesidad de mantener a los estudiantes vinculados con sus escuelas durante la recuperación de las zonas afectadas.