Riqueza natural
Publicado 2005/10/22 23:00:00
- Ivis Franco C.
La República de Panamá puede definirse como el santuario que guarda una gran riqueza natural de frontera a frontera. La vegetación es exuberante, ya que es símbolo de la biodiversidad. Más de 900 especies de aves y una gran variedad de plantas se encuentran desplegadas por todo el país, por lo que se debe conservar como el patrimonio que refleja la flora y fauna en su máximo esplendor.
Y es que en Panamá existen áreas protegidas que gozan de una continua preservación, con el objetivo de custodiar el entorno natural. La Reserva Forestal Fortuna, ubicada en la provincia de Chiriquí, es una de ellas, la cual fue demarcada mediante la Ley 18 de 9 de abril de 1978 y reconocida como zona núcleo de la reserva mundial de la biosfera. Su ubicación está a 40 kilómetros en línea recta al noroeste de David y a 35 kilómetros al suroeste del volcán Barú.
La reserva ofrece un día ameno en medio de la naturaleza, ya que el clima agradable característico de la región atrae a los turistas.
Son 19 mil 500 hectáreas de extensión constituidas por bosques nubosos, que dejan maravillados a los investigadores, quienes realizan estudios y análisis de la biodiversidad de especies de la región.
En Fortuna hay aproximadamente 366 tipos de aves y más de 1, 400 especies de árboles, por lo que es un lugar que escogen los científicos nacionales e internacionales para hacer sus investigaciones. Entre los pájaros que se mencionan están los quetzales, el sombrilla, las tángaras, entre otros. También habitan aves migratorias y murciélagos. Pequeños roedores, conejos pintados, venados, macho de monte, saínos y grandes felinos como el puma y el jaguar; permanecen en su hábitat. Las plantas más destacadas son las bromelias y las epifitas, donde los anfibios depositan los huevos para desarrollar sus crías.
Valdría la pena revisar qué tan presos vivimos de las formas de vida que hemos heredado, qué tanto vale la pena permanecer en un trabajo que no es bien remunerado vs. arriesgarse a creer su sueño, cuánto vale pertenecer a una clase social, o a un grupo de amigos. Si viviéramos el derecho natural a obrar según nuestra convicción, sin nada que manipule nuestra voluntad, pudiéramos hablar de que vivimos en libertad, en paz, en armonía con nosotros mismos y con los demás. Liberarse de las cadenas internas implica superar nuestro narcisismo y superar nuestra estructura existencial posesiva. El ser no debería quedar a merced del tener.
(*) Director Ejecutivo de Human Investment.
Y es que en Panamá existen áreas protegidas que gozan de una continua preservación, con el objetivo de custodiar el entorno natural. La Reserva Forestal Fortuna, ubicada en la provincia de Chiriquí, es una de ellas, la cual fue demarcada mediante la Ley 18 de 9 de abril de 1978 y reconocida como zona núcleo de la reserva mundial de la biosfera. Su ubicación está a 40 kilómetros en línea recta al noroeste de David y a 35 kilómetros al suroeste del volcán Barú.
La reserva ofrece un día ameno en medio de la naturaleza, ya que el clima agradable característico de la región atrae a los turistas.
Son 19 mil 500 hectáreas de extensión constituidas por bosques nubosos, que dejan maravillados a los investigadores, quienes realizan estudios y análisis de la biodiversidad de especies de la región.
En Fortuna hay aproximadamente 366 tipos de aves y más de 1, 400 especies de árboles, por lo que es un lugar que escogen los científicos nacionales e internacionales para hacer sus investigaciones. Entre los pájaros que se mencionan están los quetzales, el sombrilla, las tángaras, entre otros. También habitan aves migratorias y murciélagos. Pequeños roedores, conejos pintados, venados, macho de monte, saínos y grandes felinos como el puma y el jaguar; permanecen en su hábitat. Las plantas más destacadas son las bromelias y las epifitas, donde los anfibios depositan los huevos para desarrollar sus crías.
Valdría la pena revisar qué tan presos vivimos de las formas de vida que hemos heredado, qué tanto vale la pena permanecer en un trabajo que no es bien remunerado vs. arriesgarse a creer su sueño, cuánto vale pertenecer a una clase social, o a un grupo de amigos. Si viviéramos el derecho natural a obrar según nuestra convicción, sin nada que manipule nuestra voluntad, pudiéramos hablar de que vivimos en libertad, en paz, en armonía con nosotros mismos y con los demás. Liberarse de las cadenas internas implica superar nuestro narcisismo y superar nuestra estructura existencial posesiva. El ser no debería quedar a merced del tener.
(*) Director Ejecutivo de Human Investment.

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