Trampas de contaminación
Publicado 2005/08/04 23:00:00
- Leonardo Machuca
La ciudad colapsa por la contaminación masiva de los residuos de empresas procesadoras.
LOS SISTEMAS de alcantarillados de la ciudad de Panamá están amenazados por la grasa generada por una cantidad considerable de negocios que no cumplen con las normas que regulan esta materia.
Según estimaciones de la Unidad de Calidad Sanitaria del Ambiente de la Región Metropolitana de Salud, sólo un 15% de los locales que se dedican al procesamiento de alimentos tiene el separador de aceite o trampa de grasa, tal como lo exige la ley.
Roberto Lara, jefe de este departamento, manifestó que el resto de los negocios no está cumpliendo con este requerimiento o no tiene el adecuado.
Prueba de esta irregularidad es que la dirección nacional de Aguas Servidas del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) constantemente tiene que realizar tareas de limpieza en las tuberías porque están tapadas con esta sustancia.
José Carías, director de este departamento del IDAAN, informó que cerca del 80% de las obstrucciones en las tuberías de la ciudad de Panamá es a causa de la grasa que se acumula.
Curiosamente las áreas donde se presenta este tipo de problemas son aquellas donde está ubicada una cantidad considerable de negocios que se dedican al procesamiento de alimentos como el área bancaria, El Dorado, Chanis y Amador.
Cada daño en un sistema de alcantarillado representa un costo entre 300 y 400 balboas para el IDAAN.
El Decreto No. 65 del 3 de mayo de 1941, en su artículo 35 obliga a todas las instalaciones de cocinas tanto comerciales como industriales a instalar una trampa de grasa en la salida de las aguas residuales de los fregadores.
Igualmente el Decreto 323 del 4 de mayo de 1971, en su artículo 46, exige a esta clase de negocios colocar los separadores de aceite.
En los talleres de mecánica también se obliga a instalar una trampa de grasa. En estos locales se hacen cambios de aceite o reparaciones de piezas que contienen aceite lubricante y cuando hay derrames accidentales o intencionales en el piso se filtra en el sistema de alcantarillado, produciendo lo mismo que las grasas de alimentos.
Otro problema que se está suscitando es la escasez de inspectores para cubrir el distrito capital.
De acuerdo con Roberto Lara, de los 16 centros de salud de la capital, solo hay 35 inspectores para cubrir más de 48 mil establecimientos que se dedican al procesamiento de alimentos.
"Estimamos que debe haber 80 inspectores para cubrir el área metropolitana con una periodicidad aceptable", indicó el jefe de la Unidad de Calidad Sanitaria del Ambiente.
Agregó que cada local debería ser revisado tres veces al año, pero debido a la pequeña cantidad de personal solo se puede hacer una vez al año.
El separador de aceite es un dispositivo que se utiliza para apartar la grasa que está presente en las aguas residuales de los fregadores de las cocinas comerciales e industriales, aunque también se pueden instalar en las domésticas.
Con este aparato, el agua permanece un tiempo dentro del dispositivo para que la grasa tenga tiempo de flotar, mientras que en la parte inferior sigue circulando el agua normalmente por la tubería.
Las trampas de grasa son de uso universal. Tiene una forma de un cajón rectangular y otros en forma cilíndrica.
Son necesarias porque la grasa se va acumulando por capas en las paredes internas de las tuberías de aguas negras.
Llega un momento en que ésta capa se va estrechando y produce una obstrucción, causando el retroceso de las aguas negras por los sanitarios, los inodoros, los sumideros de piso y otras salidas domésticas.
En ocasiones no solo el desbordamiento de estas aguas ocurre en el local que no cumplió con la normativa de salud, sino que afecta una calle o un sector del área.
Todas las trampas de grasa deben tener un mantenimiento apropiado. Cada propietario de restaurante hará un cálculo por experiencia propia y de acuerdo con el tamaño y el volumen de actividad de su local tendrá que limpiarla.
Hay de diferentes tamaños. Algunas se limpian cada semana, mientras que otras se limpian cada tres meses.
A pesar de que en las casas no se exige este dispositivo, la tendencia es entre los profesionales de la ingeniería y la arquitectura incluir trampas de grasa en los diseños de edificios grandes.
Una cocina doméstica no genera tanta grasa como una comercial, pero la suma de varias cocinas de un edificio genera suficiente grasa como un local de venta de comida.
En algunos casos de estos diseños se construye la trampa de grasa individualmente en cada apartamento y en otros se hace una para todo el edificio.
Sin embargo, a pesar de que se está creando conciencia en este sentido, hay una cantidad considerable de edificios sin este aparato.
Según estimaciones de la Unidad de Calidad Sanitaria del Ambiente de la Región Metropolitana de Salud, sólo un 15% de los locales que se dedican al procesamiento de alimentos tiene el separador de aceite o trampa de grasa, tal como lo exige la ley.
Roberto Lara, jefe de este departamento, manifestó que el resto de los negocios no está cumpliendo con este requerimiento o no tiene el adecuado.
Prueba de esta irregularidad es que la dirección nacional de Aguas Servidas del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) constantemente tiene que realizar tareas de limpieza en las tuberías porque están tapadas con esta sustancia.
José Carías, director de este departamento del IDAAN, informó que cerca del 80% de las obstrucciones en las tuberías de la ciudad de Panamá es a causa de la grasa que se acumula.
Curiosamente las áreas donde se presenta este tipo de problemas son aquellas donde está ubicada una cantidad considerable de negocios que se dedican al procesamiento de alimentos como el área bancaria, El Dorado, Chanis y Amador.
Cada daño en un sistema de alcantarillado representa un costo entre 300 y 400 balboas para el IDAAN.
El Decreto No. 65 del 3 de mayo de 1941, en su artículo 35 obliga a todas las instalaciones de cocinas tanto comerciales como industriales a instalar una trampa de grasa en la salida de las aguas residuales de los fregadores.
Igualmente el Decreto 323 del 4 de mayo de 1971, en su artículo 46, exige a esta clase de negocios colocar los separadores de aceite.
En los talleres de mecánica también se obliga a instalar una trampa de grasa. En estos locales se hacen cambios de aceite o reparaciones de piezas que contienen aceite lubricante y cuando hay derrames accidentales o intencionales en el piso se filtra en el sistema de alcantarillado, produciendo lo mismo que las grasas de alimentos.
Otro problema que se está suscitando es la escasez de inspectores para cubrir el distrito capital.
De acuerdo con Roberto Lara, de los 16 centros de salud de la capital, solo hay 35 inspectores para cubrir más de 48 mil establecimientos que se dedican al procesamiento de alimentos.
"Estimamos que debe haber 80 inspectores para cubrir el área metropolitana con una periodicidad aceptable", indicó el jefe de la Unidad de Calidad Sanitaria del Ambiente.
Agregó que cada local debería ser revisado tres veces al año, pero debido a la pequeña cantidad de personal solo se puede hacer una vez al año.
El separador de aceite es un dispositivo que se utiliza para apartar la grasa que está presente en las aguas residuales de los fregadores de las cocinas comerciales e industriales, aunque también se pueden instalar en las domésticas.
Con este aparato, el agua permanece un tiempo dentro del dispositivo para que la grasa tenga tiempo de flotar, mientras que en la parte inferior sigue circulando el agua normalmente por la tubería.
Las trampas de grasa son de uso universal. Tiene una forma de un cajón rectangular y otros en forma cilíndrica.
Son necesarias porque la grasa se va acumulando por capas en las paredes internas de las tuberías de aguas negras.
Llega un momento en que ésta capa se va estrechando y produce una obstrucción, causando el retroceso de las aguas negras por los sanitarios, los inodoros, los sumideros de piso y otras salidas domésticas.
En ocasiones no solo el desbordamiento de estas aguas ocurre en el local que no cumplió con la normativa de salud, sino que afecta una calle o un sector del área.
Todas las trampas de grasa deben tener un mantenimiento apropiado. Cada propietario de restaurante hará un cálculo por experiencia propia y de acuerdo con el tamaño y el volumen de actividad de su local tendrá que limpiarla.
Hay de diferentes tamaños. Algunas se limpian cada semana, mientras que otras se limpian cada tres meses.
A pesar de que en las casas no se exige este dispositivo, la tendencia es entre los profesionales de la ingeniería y la arquitectura incluir trampas de grasa en los diseños de edificios grandes.
Una cocina doméstica no genera tanta grasa como una comercial, pero la suma de varias cocinas de un edificio genera suficiente grasa como un local de venta de comida.
En algunos casos de estos diseños se construye la trampa de grasa individualmente en cada apartamento y en otros se hace una para todo el edificio.
Sin embargo, a pesar de que se está creando conciencia en este sentido, hay una cantidad considerable de edificios sin este aparato.

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