incluso, aquellas que son de carácter festivo
Todas las matanzas deben ser certificadas por un veterinario
Si no se realizan los requeridos exámenes “ante mórtem” y “post mórtem”, la carne puede estar contaminada.
Sanciones enérgicas
- La Dirección Regional de Salud de Colón afirmó que ha sido enérgica con los expendedores de carne de cerdo clandestinos. Sostiene que estos comerciantes son vigilados de cerca para evitar que vuelvan a incurrir en esta falta.
- En Colón se realiza una campaña constante para advertir a los dueños de animales que no los sacrifiquen para consumo si saben que los mismos están enfermos.
- En los mataderos oficiales las reses tienen que estar 24 horas antes del sacrificio en el lugar, para realizarles los exámenes pertinentes. Si al momento del sacrificio se detecta algún problema, la carne es convertida en “carnarina” (una harina que no es apta para el consumo humano) y luego incinerada.
Constantes inspecciones
- En Panamá hay mataderos estatales y privados. La mayoría es manejada por los diferentes municipios. Existen unos siete u ocho mataderos grandes en todo el país, en Chiriquí, Los Santos, Divisa y Panamá, los cuales tienen muchos controles y son una garantía para los consumidores.
- La inspección de los animales vivos en el matadero (“ante mórtem”) y de las carcasas (“post mórtem”) tiene una función esencial tanto en la red de vigilancia de las enfermedades animales y las zoonosis, como en garantizar la seguridad e idoneidad de la carne y sus derivados. El control y reducción de los riesgos biológicos en los animales y la protección de la salud pública constituyen una de las responsabilidades mayores de los servicios veterinarios.
Cuidados específicos
- 24 horas antes del sacrificio, el animal debe estar en el matadero para hacerles los exámenes requeridos por la ley para descartar alguna enfermedad.
- 8 mataderos debidamente certificados existen en todo el país, ubicados en Chiriquí, Los Santos, Divisa y Panamá. Estas instalaciones, según el Minsa, tienen muchos controles de salubridad y representan una garantía para los consumidores.
El decano de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Panamá, Carlos Morán, planteó que lo ideal es que las personas lleven la res o el cerdo que van a consumir en actividades festivas o familiares a un matadero certificado para que allí lo sacrifiquen, y luego llevarlo a su residencia.
Morán explicó que las personas se exponen a la colibacilosis, que es producida por la bacteria Escherichia coli, que está presente siempre en las heces de estos animales y puede transmitirse a los seres humanos.
La exposición a estas enfermedades se produce porque en las matanzas clandestinas no hay un veterinario que diagnostique y garantice que el animal es apto para el consumo.
Por ley, todos los mataderos, tanto públicos como privados, tienen la obligación de tener veterinarios de planta que certifiquen la salubridad de la carne.
Generalmente, la carne que se consume en las matanzas en todo el país no tiene ningún tipo de certificación de salud, porque se realizan en las propias fincas, sin estructuras adecuadas ni veterinarios idóneos.
Aunque lo recomendable es llevar al animal a un matadero, si alguna persona insiste en sacrificarlo en su finca o casa, debe cerciorarse de que el área haya sido declarada por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario libre de brucelosis y tuberculosis.
Además de contar con la supervisión de un veterinario certificado, las personas deben garantizar que el animal no sea sacrificado en un piso distinto a los de cemento y que el mismo esté debidamente desinfectado.
Si no se cumple con estos requisitos, la carne se puede contaminar con bacterias, a pesar de que el animal originalmente haya estado sano.
Igual el agua que se utilice tiene que ser tratada con cloro, de lo contrario, podría provocar problemas de higiene.
También hay que garantizar que no haya moscas y que sea un lugar cerrado para evitar bacterias. Posteriormente, la carne debe ser guardada en un lugar frío y estar debidamente tapada.
Controles estrictos
El doctor Morán indicó que antes de sacrificar a un animal, el veterinario debe realizarle exámenes para descartar que esté muy flaco o tenga problemas de abscesos, fiebre o alguna infección que impida su sacrificio. Precisó que siempre se les debe hacer a los animales exámenes y . Agregó que los veterinarios les revisan los ganglios antes del sacrificio y las carcasas (esqueleto y piezas duras), después de la matanza.

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