Análisis
Audición y lenguaje
- Ramiro Campos (opinion@epasa.com) /
Fonoaudiólogo y docente universitario
En todo el mundo, personas, organizaciones y gobiernos conmemorarán el Día Internacional de Concientización de Ruido hoy, 29 de abril de 2015. ¿Por qué nos preocupamos tanto por el ruido no deseado? En el corto plazo, el ruido causa estrés, y como la mayoría de nosotros entendemos, el estrés es terrible para su salud. A largo plazo, el ruido provoca pérdida auditiva, que también es perjudicial para su salud. Es percibido o no por el órgano auditivo. Es una forma de energía en el aire, vibraciones que entran al oído. Los efectos del ruido dependen de tres factores:
La intensidad: es decir, de la fuerza de la vibración, fuente del ruido y de las alteraciones que se producen en el aire, y su unidad de medida es el decibelio.
La frecuencia: es decir, del tono de los sonidos, pudiendo ser este: grave o agudo, según se trata de baja o alta frecuencia, respectivamente.
La molestia: factor este que incluye para algunas personas el sonido de baja intensidad.
Lesiones resultantes pueden ser fisiológicas, como ruptura del tímpano, la sordera temporal o definitiva, la aceleración del ritmo respiratorio, el aumento de ritmo cardiaco.
Las lesiones psicológicas que puede producir el ruido e influir decisivamente en la producción de otros accidentes son: agresividad, pérdida de memoria, disminución en la velocidad de respuesta.
Los individuos y las comunidades ya no aceptan que el ruido es un subproducto natural de una sociedad industrial. Grupos de activistas hacen frente al ruido en sus propias comunidades. Los neoyorquinos sostienen que el ruido altera la calidad de vida.
Los adultos pueden ser los que tienen las mayores preocupaciones y problemas relacionados con el ruido, pero los niños pueden sufrir tanto, y puede que no exista ninguna indicación como tal a sus padres.
La contaminación acústica es considerada en la actualidad como una de las causas que más contribuyen al deterioro de la calidad ambiental.
A nivel social, la repercusión del ruido por encima de 85 decibeles puede generar sensación de desagrado, molestia, incomodidad, pérdida de concentración, aumento de estrés, también puede provocar efectos negativos en procesos mentales como la lectura, atención, solución de problemas y memoria, entre muchas otras.
Todos estos síntomas provocan una inestabilidad emocional que se puede resumir en la incapacidad de realizar, de manera óptima, actividades de la vida diaria y la relación con los pares. Evita el ruido y recuerda que el silencio es salud.

Para comentar debes registrarte y completar los datos generales.