Conciencia ambiental
- Luis Quinto (opinion@epasa.com)
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La conciencia está definida como el conocimiento que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y de aquellas reflexiones que lleva a cabo; ...
La conciencia está definida como el conocimiento que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y de aquellas reflexiones que lleva a cabo; ...
La conciencia está definida como el conocimiento que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y de aquellas reflexiones que lleva a cabo; además, el término conciencia se refiere a la capacidad que tienen los seres humanos de verse, reconocerse y juzgarse. Es definida por algunos autores como el conjunto de vivencias, experiencias y conocimientos que el individuo utiliza activamente en su relación con el ambiente. Está condicionada por la cantidad y calidad de la información con la que se cuenta, las creencias, el valor que otorgamos al ambiente y la obligación que se siente por la procuración de su equilibrio.
Será la conciencia ambiental lo que permita el inicio de un proceso para preservar, desarrollar y, en su caso, regenerar los elementos que integran el ambiente; solo el conocimiento amplio y bastante cultivado a través del proceso educativo provocará su despertar.
El ambiente, en su estado óptimo, nos otorga gratuitamente un gran catálogo de servicios, bastando para ello el cuidado de los elementos que los producen; por increíble que parezca, desarrollamos acciones que revelan su desconocimiento y menosprecio, atentando con ellas en contra del ambiente y de nosotros mismos.
¿Qué son los servicios ambientales? Son aquellos que los cuerpos de agua, los suelos, los bosques y todos los elementos que integran el ambiente nos proveen. ¿Qué conciencia tenemos de su valor? A todas luces, no la suficiente. No se valora aquello que no se conoce y, en algunas ocasiones, aquello que no se ha perdido. La conciencia ambiental se encuentra en franco y constante despertar. Durante las últimas décadas, en el seno de diversos sectores ha habido un incremento en las acciones y presupuestos dedicados a su florecimiento; hay estrategias dignas de reconocimiento, de las que la educación ambiental es una de ellas.
Si analizamos a los habitantes de un territorio, en una primera aproximación, se encuentran aquellos individuos que, a falta de información, desconocen la importancia del equilibrio y salud del ambiente; existe un sector que bajo la supuesta creencia de contar con la capacidad necesaria para explotar de manera "sustentable" los recursos naturales, ha promovido un esquema de dominación que en muchas ocasiones ha resultado en deterioro; por último, en menor cantidad, se encuentran los más informados y conscientes, que siembran acciones que provocan resultados positivos.
La reflexión y la promoción de un comportamiento respetuoso, cordial y generoso con nuestro ambiente será la semilla que nos otorgará frutos que faculten la viabilidad de nuestra sociedad. La suma de conciencias permitirá el desarrollo sostenible de nuestras comunidades, de lo contrario, estaremos condenados a minar y complicar progresivamente nuestra existencia.

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