¡Congreso Nacional de Educación!
- MEREDITH SERRACIN
Interpretando la voluntad general de los buenos educadores (en servicio activo y en retiro), manifestamos con entusiasmo, por creerla necesaria y juiciosa, la idea de realizar un Congreso Nacional de Educación en el mes de enero o febrero de 2010 (auspiciado por el Ministerio de Educación), para que estudie seriamente los problemas de la educación en Panamá. Consciente y profundamente convencido de la urgencia que existe para el país de una acción enérgica, intensa y ordenada, a fin de elevar el nivel mental, físico, cultural y moral del pueblo, creo interpretar el sentimiento de la comunidad nacional ante el grave problema educativo que padecemos.
El programa de los temas que podrían ser motivo de discusión y de acuerdo en el Congreso de 2010 deberá comprender, igualmente, lo referente a la organización de la Confederación Nacional del Magisterio, organización de carácter permanente que ha de tener por fines principales: trabajar por el mejoramiento y la dignificación del educador, tanto en su preparación intelectual y técnica como en sus condiciones materiales; la formación de las federaciones provinciales y la defensa de los intereses constantes de la educación nacional.
Es nuestra esperanza que este Congreso promueva una mejor organización del magisterio (maestros y profesores), dotado de un dinamismo nuevo, capaz de influir eficazmente en la orientación de la cultura panameña, en cuyo seno pueda hallar la autoridad del Estado una cooperación eficiente para su acción a favor de la campaña contra la ignorancia y los vicios que están minando la vitalidad de nuestros compatriotas. Consideramos que esta organización puede contribuir eficazmente a la preparación de una nueva era para la escuela y el educador panameños. En verdad, confiamos en que el Congreso ha de estudiar los problemas primarios con un criterio nacional y positivo, a la luz de las necesidades y de las dolencias panameñas; adoptando sin timidez ni dubitaciones las medidas que nuestras condiciones requieran, para mejorar la calidad de la educación panameña.
Esperamos que el Congreso Nacional de Educación propuesto para el próximo año, estudie a fondo y en su totalidad los puntos del programa previamente fijado por el “comité organizador”, sin perder de vista que la situación actual del pueblo panameño impone soluciones especiales para sus problemas peculiares, incluyendo medidas de emergencia que quizás, no conduzcan a instituciones perfectas, pero que tal vez son las más eficaces dentro de las actuales circunstancias nacionales.
El Congreso constituiría, sin duda, una bandera de combate, una afirmación veraz que no sería optimista ni pesimista, no resistiría maliciosa ni ingenua, sino simplemente panameñísima, es decir, trasunto de que el Ministerio de Educación y los educadores consideren su misión en el actual momento histórico del pueblo panameño. La consigna debe ser: Huelga No; Trabajo Docente Sí.

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