El Bálsamo de Galaad
Publicado 2000/05/19 23:00:00
- ertert
Una de las cosas más tristes que he percibido y escuchado últimamente es que el ejército cristiano es el único que mata a sus soldados heridos. Hemos permitido que doctrinas, ritos y tradiciones separen a los miembros del Cuerpo de Cristo. La iglesia cristiana está fragmentada y en guerra constante entre sus propios miembros. Es necesario que la voz de la iglesia sea escuchada en todo el mundo para traer santidad dentro de ella misma y por consiguiente que el testimonio del Reino de Dios sea reflejado en el estilo de vida y aún en los sistemas políticos y sociales de sus naciones.
Dios está esperando que su cuerpo, la iglesia, llegue a este punto de sanidad y fortaleza para que su voz pueda ser escuchada por la iglesia en todo el mundo. Es menester que los cristianos en todo el mundo se den cuenta de que debemos llegar a la unidad de la fe de la cual hablaba Pablo, la cual trasciende barreras tradicionales, doctrinales y denominacionales y establecer el testimonio del Reino de Dios ante todo el mundo.
La iglesia está en una condición agonizante, pero Dios le está diciendo a esa misma iglesia que un Cuerpo de Cristo sano y saludable puede testificar al mundo que el Reino de Dios se ha acercado y que Cristo espera en el exilio a que el Espíritu y la Novia le traigan de vuelta como "Rey de Reyes y Señor de Señores".
¿Dónde quedó el Bálsamo de Galaad dentro de la iglesia de Jesucristo hoy día? La división entre los cristianos nunca ha sido tan marcada y difundida. Los perjuicios han dividido el Cuerpo de Cristo, en una época donde un mundo a la deriva rechaza el mensaje del evangelio del Reino de Dios basándose en le desunión que ve entre los cristianos. Estas profundas heridas requieren el Bálsamo de Galaad para restaurar y sanar el Cuerpo de Cristo hasta convertirse en la Iglesia Glorificada que es la Novia de Jesucristo.
Los cristianos están divididos por diferencias en liturgia y ritos de adoración, posando su atención en el orden y formato de oraciones y cultos, en vez de concentrase a ¿a quién están adorando y quién está escuchando las oraciones de los creyentes? También las actitudes de juicio y exclusividad dividen a los cristianos en iglesias de una misma comunidad. Una herida del Cuerpo de Cristo es la actitud de "no necesitamos de ellos".
La división racial, económica y social continúa excluyendo y dividiendo a muchos creyentes en la sociedad en vecindarios, círculos y escuelas así también en iglesias donde se reverencia la palabra de Jesús. Aún después de Dios haber traído restauración espiritual a sus vidas, a los cristianos divorciados no se les permite ministrar, sin importar el motivo de sus divorcios y sin importar los dones que haya recibido o sus deseos de servir al Señor.
En muchas iglesias, a las mujeres sólo se les permite ministrar en áreas limitadas de servicio. Estas limitaciones coartan el trabajo del Espíritu Santo. Los cristianos insisten en poner su atención en las diferencias de doctrinas y métodos en vez de abrir sus corazones al espíritu de la oración de Jesús: "Padre que ellos también sean uno".
Hasta el Bálsamo de Galaad sea aplicado al Cuerpo de Cristo, la iglesia nunca se dará cuenta de la voz de autoridad que hará de los enemigos de Cristo el estrado de sus pies (Hebreos 2:35), ya que el resultado de las heridas del Cuerpo de Cristo es división, enajenamiento y contienda entre los creyentes. Los cristianos se quedan sin una visión, sin una causa o un propósito en sus vidas.
Estas heridas hacen difusa e inefectiva la misión de la iglesia y sus soluciones a los problemas de nuestro mundo. Dentro de la iglesia la familia sigue desmoronándose y la juventud busca respuesta en otros lugares. Estas heridas tan visibles en el Cuerpo de Cristo impiden a la iglesia poder desatar de la esclavitud la vida de las personas. La iglesia parece impotente ante cadenas tales como la espantosa drogadicción a nivel mundial, el pasmoso y galopante desenfreno sexual, la cultura y apología de la violencia, la desintegración familiar, el escandaloso adulterio, el alcoholismo, etc. Un mundo agonizante mira a la iglesia desesperadamente y todo lo que ve en ella son heridas internas, contiendas y guerras.
El Bálsamo de Galaad es el ungüento espiritual para sanar las heridas del Cuerpo de Cristo. El Bálsamo de Galaad es tanto una medicina para combatir la enfermedad, como un efectivo ungüento sanador que reconfronta el cuerpo. Se aplica al Cuerpo de Cristo en 3 pasos inseparables: Primero se aplica en la Santa Cena; a los cristianos se les amonesta a que se auto evalúen ante de ir a la mesa del Señor. La Santa Cena es el lugar de unidad para aquellos deseosos de seguir a Jesús y también es el lugar de división para aquellos que deciden seguir sus propios caminos. Se necesita discernimiento individual antes de que un creyente pueda unir su espíritu con el espíritu de Jesucristo en su cuerpo. Segundo, se aplica cuando fijamos nuestros corazones en Jesús. Sus pensamientos, sus preocupaciones y su amor se convierten en los nuestros. Todos sus sentidos tocan el mundo que nos rodea. Nos movemos audaces, con poder y autoridad. Tercero, se aplica cuando nos perdonamos y nos respaldamos unos a otros. Las heridas en el Cuerpo de Cristo se sanan cuando la iglesia se convierte en "Ciudad de Refugio". Los cristianos comienzan a fortalecerse y complementarse unos a otros con amor y así los creyentes comienzan a confiar en el Jesús que ven los demás y empezamos a movernos en compasión, compañerismo y unidad de fe (Efesios 4:13-15).
El Bálsamo de Galaad sana a la iglesia y la prepara para ser la Novia de Cristo. Sólo cuando esté completamente madura podrá gobernar y reinar eternamente con él, y cuando el Cuerpo de Cristo esté finalmente sanado, el Espíritu y la Novia dirán: "sea así, ven Señor Jesús".
Dios está esperando que su cuerpo, la iglesia, llegue a este punto de sanidad y fortaleza para que su voz pueda ser escuchada por la iglesia en todo el mundo. Es menester que los cristianos en todo el mundo se den cuenta de que debemos llegar a la unidad de la fe de la cual hablaba Pablo, la cual trasciende barreras tradicionales, doctrinales y denominacionales y establecer el testimonio del Reino de Dios ante todo el mundo.
La iglesia está en una condición agonizante, pero Dios le está diciendo a esa misma iglesia que un Cuerpo de Cristo sano y saludable puede testificar al mundo que el Reino de Dios se ha acercado y que Cristo espera en el exilio a que el Espíritu y la Novia le traigan de vuelta como "Rey de Reyes y Señor de Señores".
¿Dónde quedó el Bálsamo de Galaad dentro de la iglesia de Jesucristo hoy día? La división entre los cristianos nunca ha sido tan marcada y difundida. Los perjuicios han dividido el Cuerpo de Cristo, en una época donde un mundo a la deriva rechaza el mensaje del evangelio del Reino de Dios basándose en le desunión que ve entre los cristianos. Estas profundas heridas requieren el Bálsamo de Galaad para restaurar y sanar el Cuerpo de Cristo hasta convertirse en la Iglesia Glorificada que es la Novia de Jesucristo.
Los cristianos están divididos por diferencias en liturgia y ritos de adoración, posando su atención en el orden y formato de oraciones y cultos, en vez de concentrase a ¿a quién están adorando y quién está escuchando las oraciones de los creyentes? También las actitudes de juicio y exclusividad dividen a los cristianos en iglesias de una misma comunidad. Una herida del Cuerpo de Cristo es la actitud de "no necesitamos de ellos".
La división racial, económica y social continúa excluyendo y dividiendo a muchos creyentes en la sociedad en vecindarios, círculos y escuelas así también en iglesias donde se reverencia la palabra de Jesús. Aún después de Dios haber traído restauración espiritual a sus vidas, a los cristianos divorciados no se les permite ministrar, sin importar el motivo de sus divorcios y sin importar los dones que haya recibido o sus deseos de servir al Señor.
En muchas iglesias, a las mujeres sólo se les permite ministrar en áreas limitadas de servicio. Estas limitaciones coartan el trabajo del Espíritu Santo. Los cristianos insisten en poner su atención en las diferencias de doctrinas y métodos en vez de abrir sus corazones al espíritu de la oración de Jesús: "Padre que ellos también sean uno".
Hasta el Bálsamo de Galaad sea aplicado al Cuerpo de Cristo, la iglesia nunca se dará cuenta de la voz de autoridad que hará de los enemigos de Cristo el estrado de sus pies (Hebreos 2:35), ya que el resultado de las heridas del Cuerpo de Cristo es división, enajenamiento y contienda entre los creyentes. Los cristianos se quedan sin una visión, sin una causa o un propósito en sus vidas.
Estas heridas hacen difusa e inefectiva la misión de la iglesia y sus soluciones a los problemas de nuestro mundo. Dentro de la iglesia la familia sigue desmoronándose y la juventud busca respuesta en otros lugares. Estas heridas tan visibles en el Cuerpo de Cristo impiden a la iglesia poder desatar de la esclavitud la vida de las personas. La iglesia parece impotente ante cadenas tales como la espantosa drogadicción a nivel mundial, el pasmoso y galopante desenfreno sexual, la cultura y apología de la violencia, la desintegración familiar, el escandaloso adulterio, el alcoholismo, etc. Un mundo agonizante mira a la iglesia desesperadamente y todo lo que ve en ella son heridas internas, contiendas y guerras.
El Bálsamo de Galaad es el ungüento espiritual para sanar las heridas del Cuerpo de Cristo. El Bálsamo de Galaad es tanto una medicina para combatir la enfermedad, como un efectivo ungüento sanador que reconfronta el cuerpo. Se aplica al Cuerpo de Cristo en 3 pasos inseparables: Primero se aplica en la Santa Cena; a los cristianos se les amonesta a que se auto evalúen ante de ir a la mesa del Señor. La Santa Cena es el lugar de unidad para aquellos deseosos de seguir a Jesús y también es el lugar de división para aquellos que deciden seguir sus propios caminos. Se necesita discernimiento individual antes de que un creyente pueda unir su espíritu con el espíritu de Jesucristo en su cuerpo. Segundo, se aplica cuando fijamos nuestros corazones en Jesús. Sus pensamientos, sus preocupaciones y su amor se convierten en los nuestros. Todos sus sentidos tocan el mundo que nos rodea. Nos movemos audaces, con poder y autoridad. Tercero, se aplica cuando nos perdonamos y nos respaldamos unos a otros. Las heridas en el Cuerpo de Cristo se sanan cuando la iglesia se convierte en "Ciudad de Refugio". Los cristianos comienzan a fortalecerse y complementarse unos a otros con amor y así los creyentes comienzan a confiar en el Jesús que ven los demás y empezamos a movernos en compasión, compañerismo y unidad de fe (Efesios 4:13-15).
El Bálsamo de Galaad sana a la iglesia y la prepara para ser la Novia de Cristo. Sólo cuando esté completamente madura podrá gobernar y reinar eternamente con él, y cuando el Cuerpo de Cristo esté finalmente sanado, el Espíritu y la Novia dirán: "sea así, ven Señor Jesús".

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